Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Historia lo Juzgará
Eduardo García Gaspar
1 agosto 2007
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un hombre hablaba sobre Fox y dijo, “Ya será la historia la que lo juzgue”. No es una frase original. La usó López Portillo para defenderse de los ataques que recibía al final de su administración. Suele ser usada en demasía. Pero el problema no es ése.

El problema es que no existe alguien que se llame “historia” y que se dedique a emitir juicios futuros, igual que un juez dicta sentencias hoy. Esa “historia” es inválida como un ente emisor de dictámenes. Cuando mucho esa historia es una colección de opiniones, algunas juiciosas otras menos, que pueden diferir entre sí. ¿A cuál de todas esas opiniones puede uno referirse?

Pero hay más. Ya que se pide un juicio que es futuro, se trata de una forma de quitarse de encima un problema presente: “no me juzguen ahora, esperen al futuro, lo que ustedes dicen ahora no vale, lo legítimo ya vendrá”. Hay una dosis de verdad en eso, porque después de todo, el tiempo suele dar mayores perspectivas sobre los sucesos.

Sin embargo, sustentar todo en la exclusividad de un juicio futuro, resulta exagerado: no se pueden esperar años para emitir un juicio. Sería absurdo posponer el juicio a un ladrón, o a un asesino, para tener un mejor conocimiento y un dictamen mejor. Acudir al juicio futuro equivaldría a evitar los juicios presentes y estar ahora concentrados en emitir juicios, tal vez, hasta Salinas y nada más.

Afortunadamente estamos en una posición buena. Sabemos lo suficiente de muchas cosas como para saber las consecuencias de actos presentes y eso ayuda a emitir juicios ahora mismo. Sabemos, por ejemplo, que la falta de división de poderes y que la limitación a la libertad de expresión conducen a sistemas de gobiernos totalitarios; por eso podemos opinar con base razonable sobre el gobierno venezolano y su presidente.

También sabemos lo que sucede cuando existe una elevación del monto circulante y lo asociado que ella se encuentra a los déficits gubernamentales. Por eso podemos opinar razonablemente sobre lo peligroso que es que un gobierno recurra a su gasto como motor de desarrollo. No hace falta que nos esperemos a ver lo que suceda y veinte años después digamos que se cometió un error… cuando pudimos haberlo evitado.

Atenerse al juicio de la historia, por tanto, parece más una posición cómoda de defensa primitiva que lleva a errores presentes. Sí, desde luego, en el futuro habrá opiniones sobre los eventos actuales, igual que aún sigue escribiéndose sobre Napoleón, la Gran Depresión, o la Guerra del Peloponeso. Pero eso no anula la posibilidad de juicios y opiniones actuales.

Imagine el lector el extremo tan ridículo al que podría llegarse bajo esa argumentación del juicio histórico: el nazismo habría tenido que dejarse libre, invadiendo otras naciones, durante el tiempo que permitiera lograr un juicio de ese tipo. Lo que presenta otro problema. ¿Cuánto tiempo debe esperarse para sustentar un juicio así?

¿Seis meses, diez años, treinta? No hay una respuesta razonable, y lo mejor, podría tratarse de tener un juicio futuro, digamos dos días después, o una hora posterior al hecho.

Hay campos en los que el juicio de la historia será aceptado como ridículo por todos, como en los casos de un fraude, o de un robo. Y hay terrenos en los que ese juicio resulta más aceptado, a pesar de sus defectos, como los de la política y la economía, que suelen ser más resbaladizos, por no hablar de las áreas de filosofía y ética. Es aquí donde la idea tiene más cabida e incluso aceptación.

Creo, en conclusión, que la noción del juicio histórico es otra de las ideas chatarra que dañan nuestra vida. Me refiero a ideas como el relativismo, por ejemplo, o la de que nuestra posición social determina nuestras creencias. Todas ellas tienen en común una peligrosa combinación: hay en ellas una dosis de verdad, pero al mismo tiempo son explicaciones parciales.

Esa combinación es la que logra que ellas sean aceptadas sin mucho pensar y convertidas en dogmas que no aceptan análisis. El juicio de la historia es una frase bonita con bases imposibles cuando se usa como forma de evitar juicios presentes. Es cierto que el tiempo da mayores perspectivas, pero eso no impide la emisión de opiniones muy razonables en este momento.

Post Scriptum

Las peticiones de un juicio histórico contienen una contradicción en si mismas, pues si aplican lo mismo que solicitan, entonces debería esperarse un juicio de la historia sobre el mismo juicio de la historia.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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