Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Misma Receta
Eduardo García Gaspar
21 marzo 2007
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Un reportaje de La Jornada (19 marzo) cuenta las ideas de C. Cárdenas acerca de Pemex. Desde luego el punto de partida es el conocido: ese monopolio estatal está en crisis y ella es enorme.

Reservas para menos de diez años, finanzas exprimidas, pensiones laborales enormes, deudas gigantes. La situación es desesperante. Ahora viene la solución de Cárdenas en esa nota. Debe tenerse, dice, un

“sistema de planeación energética, con participación estatal y privada dentro del marco constitucional… una comisión nacional de energía, como instancia de concertación y definición de metas y políticas industriales de largo aliento, además de una gran reforma institucional… acuerdos nacionales de largo alcance para recuperarse… fuerzas políticas con representación en el Congreso, académicos, especialistas y ciudadanos nos comprometamos a dialogar, analizar, discutir las alternativas y acordar las soluciones”.

Es el clásico rollo, palabrería hueca destinada a crear una impresión personal favorable, pero que no resolverá nada. En la mente de Cárdenas todo se resuelve creando comisiones, sistemas de planeación, instancias de concertación y mecanismos que son idealistas. Si eso se hace, créame, pasaran años de discusión y el problema empeorará.

También propuso,

“la creación de un sistema de planeación energética, que dote al Estado de una política industrial moderna, priorizando la transformación industrial de los hidrocarburos dentro del territorio nacional, y abrir ese esquema a la participación no sólo de entes gubernamentales y legislativos, sino también de las empresas que contribuyen en el esfuerzo productivo y en el consumo intermedio y final de los insumos y bienes liberados por las empresas públicas de energía”.

Es difícil en realidad saber qué significa eso. No son las instrucciones que se dan con claridad a alguien para cumplirlas. Son palabras vagas que se mueven en un plano alejado del mundo real y que en el fondo sólo significan una cosa: la solución es hacer lo mismo de antes, pero intentar hacerlo de una manera mejor. El problema es que hacer lo mismo va a producir los mismos malos resultados.

Dijo además que

“es indispensable transformar a la paraestatal en una verdadera entidad pública productiva, con suficiente autonomía presupuestal y de gestión… incluir en su órgano de gobierno la presencia ciudadana… impedir privilegios políticos o el beneficio de intereses particulares… permitir al Estado establecer una administración eficiente de sus derechos sobre los recursos naturales… contar con un nuevo régimen fiscal… extraer los volúmenes de hidrocarburos, respetando los niveles de reserva que garanticen al país seguridad energética, sin dejar de lado un mantenimiento adecuado y de expansión de la planta industrial de Petróleos Mexicanos…”.

Y siguió con,

“la creación de una empresa pública que se encargue del manejo de la cadena de gas natural y, finalmente, contar con un programa que se ocupe de las actividades jurídicas y diplomáticas que garanticen el ejercicio de la soberanía en los casos de yacimientos transfronterizos”.

Más rollo y debo decir del de calidad, del que realmente suena bien y va a causar aprobación general. Pero a final de cuentas todo se resume en mantener el monopolio petrolero bajo la tutela del gobierno confiando en planes idealistas que ahora sí tengan buenos resultados. Es la misma esperanza del que no se sacó la lotería un día y al siguiente vuelve a comprar un billete pensando que ahora sí.

Lo que la realidad sucede es otra cosa. La empresa está en malas condiciones porque ha estado mal administrada y ha sido mal administrada porque está en manos gubernamentales que a nadie rinden cuentas: gobierno y sindicato la han ordeñado sin piedad por décadas. Y eso no se puede corregir con la receta de Cárdenas, que es más de lo mismo.

La solución es más simple: ver lo que se hace con la empresas exitosas y hacer eso mismo. La mentalidad estatista no debe impedirlo. Si Pemex está en problemas, el resto del país también lo está y ese riesgo fue creado artificialmente por administraciones irresponsables por décadas. Mantener la misma administración es suicida a pesar del buen rollo de Cárdenas y de todos los que se empeñan en mantener las cosas como están.

POST SCRIPTUM

No creo que C. Cárdenas sea un mal tipo. Sin duda tiene oficio político. Su visión, sin embargo, no es lo amplia que pudiera ser en una persona de tamaña experiencia. Su arreglo básico de problemas se sustenta en mayor intervención estatal como principio central: lo que es recomendable en algunas áreas, pero no en otras.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras