Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Nada Como Evidencia
Eduardo García Gaspar
12 junio 2007
Sección: FAMOSOS, MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue a fines de la semana pasada. Se trató de algo que por irrelevante puede ser visto como importante. De los medios informativos a los que estoy expuesto, me dio la impresión, todos hablaron de eso que ha sido llamado la socialité, Paris Hilton.

Sobre ella pregunté a varios, y la conclusión fue unánime. El personaje es nada. No es artista, ni actriz, ni cantante, ni académica. Nada, excepto quizá motivo de felicitación a la labor que realiza alguna agencia de relaciones públicas para hacer algo de la nada. Una pobre mujer, sin mérito otro que el de tener un apellido famoso y un nombre improbable. Y aprobar hacer de su vida un asunto público.

Allá ella y sus motivos. Todo lo que podría darse es una cerrada competencia entre psiquiatras para analizar su caso. Pero lo que es fascinante no es ella, sino lo que está a su servicio, especialmente los medios y sus audiencias. Hay miles de temas y asuntos que son de importancia mayor a la de esa pobre mujer yendo a una prisión, saliendo y regresando.

Sucesos en Irán y su loco presidente. Los trucos de Ortega en Nicaragua. Prácticamente lo que usted quiera tiene mayor importancia, como recientes adelantos en la posibilidad de uso de células madre ya sin problemas éticos. La pregunta es inevitable. ¿Que es lo que provoca que la nada sea popular y existan personas interesadas en ella?

No es que la mujer sea el tema principal, que no lo es, sino que simplemente sea tema. Que de ella se hable, que de ella la gente esté enterada. Incomprensible, pero real. Una causa tal vez sea la del ansia de los medios por encontrar lo pintoresco y colorido, que es la especialidad de algunos medios dedicados a eso precisamente: los chismes de las vidas de esos a los que se transforman en celebridades.

No es esa pobre mujer, supongo, más allá de un producto consumible por medios y audiencias. Ha habido muchos antes y vendrán muchos después. Tal vez sea la manifestación de un morbo, el de espiar a las personas. Como un voyeurismo autorizado porque muchos lo hacen. Hay mucho de atrayente en saber de los amores, las aventuras y los decires de las celebridades creadas… medios enteros y programas están basados en esa atracción a la vida privada de Britney Spears, o sus equivalentes.

Decía una vez alguien que impresiona mucho que, por ejemplo, resulte un éxito de ventas alguna novela mediocre e incluso mala, al mismo tiempo que obras de calidad permanezcan ignoradas. Era la comparación entre los escritos de Cuauhtémoc Sánchez o Dan Brown y los de Oscar Wilde o Allan Poe. ¿Por qué atraen más las cosas que son mediocres o malas? No tengo la respuesta, pero es posible pensar en una explicación triple.

Primero, la diversión. Al género humano le gusta jugar, divertirse, entretenerse. Inventamos juegos. Hacemos chistes. Y quizá en esto haya una explicación. Las celebridades no son más que parte de nuestras diversiones. Sus vidas y desventuras divierten, como en una especie de circo de la vida real. Satisfacen ellas una curiosidad por lo trivial y anormal, lo escandaloso y diferente. Puede ser una forma de descanso y ocio.

Segundo, la facilidad. Es más sencillo hablar de ciertos temas que de otros y más fácil reportar ciertas noticias que otras. No tengo dudas de que hablar de la celebridad del momento, sus divorcios, desventuras, amoríos y operaciones estéticas, requiere menos esfuerzo, mucho menos, que hablar de los peligros de las instalaciones nucleares de Irán, o de las sutilezas de una reforma fiscal. Cualquiera puede hablar de la vida de las celebridades y esta facilidad alimenta la cantidad de información que sobre ellas hay.

Tercero, la superioridad. Una vez alguien me dijo que la causa por la que criticamos a los demás es la de que eso nos hace sentir mejores. Ver las desdichas de un noble, las desventuras de una socialité, nos alivia y consuela.

Mi punto es simple: en todo fenómeno, por tonto que sea, hay algo que aprender. El aprendizaje es eso que no suele hacerse en las escuelas, sino fuera de ellas, cuando se toman las experiencias y se trata de obtener lecciones. Incluso en este fenómeno de celebridades existe esa oportunidad de ejercicio mental. Su falta de importancia no le quita la oportunidad de aprender si es que vemos las cosas desde ese fabulosa pregunta que es ¿por qué?


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