Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Necesidad de Instigar
Eduardo García Gaspar
2 agosto 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En inglés se les llama troublemakers. Puede ser traducido como agitadores, instigadores, perturbadores, revoltosos, provocadores. No se necesita una definición absoluta para entenderlos. Son personas que conmocionan y alteran el orden de las cosas.

Es bastante más allá de lo que solemos imaginar. No es necesariamente el miembro de la APPO que tira cohetones, ni el del PRD que acampa en la calle.

La idea de agitador aplica a muchos casos de un número reducido de personas. No creo que más allá de un 10 por ciento de las personas pueda caer en esa categoría y sin duda es quizá de la mitad o menos.

El primero de esos grupos es el de los violentos y de quienes tenemos imágenes más claras. Es el terrorista, el guerrillero y el que usa la fuerza primero para lograr sus metas, las que sean. No es la masa que sigue a algún líder de la APPO en Oaxaca, sino los líderes últimos de esa masa. No es tanto el que se convierte en una bomba viviente, sino quien logró convencerle de tal atrocidad.

En la segunda categoría de los provocadores pueden agruparse a quienes se han autonombrado benefactores de la humanidad. Son los idealistas, soñadores, que han tomado alguna creencia como dogma inapelable e intentan implantarla sin considerar costos. Aquí clasifico a organizaciones como Greenpeace y a personas como Al Gore, Jimmy Carter y activistas que realizan actos influyentes.

Pasando a otro grupo, el tercero agrupa a personas en posiciones de poder y que poseen metas, las que sean. No todos los políticos son provocadores, sólo unos pocos de ellos. Sin duda Chávez es uno de ellos. Churchill lo fue sin duda, igual que Ghandi y Benito Juárez. Son los casos de gente que han logrado cambios.

Esos tres grupos anteriores son muy visibles, los vemos en las noticias y en la historia son mencionados hasta el cansancio. Pero hay otros tipos de provocadores que son menos visibles; sólo unos pocos de ellos logran pasar al folclor popular.

Uno de esos grupos es el de los intelectuales, un conjunto de personas con inquietudes de pensamiento, y que popularizan ideas. No crean propiamente las ideas, pero sí las comunican al resto de la sociedad.

Los del quinto grupo son los creadores de las ideas y son una muy pequeña cantidad. Un ejemplo para aclarar las cosas: Marx es un creador de ideas y pertenece a ese quinto grupo, pero la verdad, sus obras son muy poco leídas; igual sucede con muchos, como Hegel, con libros incomprensibles; Adam Smith es otro ejemplo, al igual que John Locke. Pero las ideas de este quinto grupo son asimiladas por los intelectuales del cuarto grupo y así llegan al resto.

En el cuarto grupo, que definí como el de los intelectuales, están novelistas, poetas, escritores, académicos, columnistas que con conciencia o sin ella han sido influidos por los creadores de ideas… y transfieren esas ideas simplificadas al resto.

Muy pocos han leído a Platón o a Popper o a Smith, pero eso no importa, ellos nos influyen en ese proceso que va a los intelectuales y de allí a, por ejemplo, el grupo de los violentos, o el de los benefactores auto-designados.

Si usted ha desarrollado una idea negativa de estos provocadores, quítesela de encima. Los necesitamos en la medida que ellos son los que nos mueven. Son los que se atreven a poner en tela de juicio las creencias y los conocimientos.

Desde luego, su influencia puede ser para bien, pero también para mal. Quizá el mundo hubiera sido mejor sin Hegel o sin Pol Pot o sin Mao o sin Freud o algún otro… pero eso no lo podemos controlar, como lo hubiera deseado Platón.

Necesitamos personas que innoven, que piensen, que actúen, que renueven, que nos hagan pensar, como Popper o Hayek. Lo que así se logre no será todo perfecto y bueno, pero ése es el precio del dinamismo que necesitamos. Hay casos claros que podemos rechazar, como el de los violentos en la inmensa mayoría de los casos: ellos dañan y lastiman. Pero hay casos complejos, de pensadores con ideas de efectos mixtos, como Darwin.

En fin, todo lo que intenté hacer fue hacer algunas precisiones sobre la idea de los provocadores y resaltar la complejidad de entenderla. Los que perturban nuestra existencia son en realidad una minoría absoluta y muestran un fenómeno conocido ya: la inmensa mayoría de las personas vive bajo la influencia de ideas que están en libros que nunca leyó escritos por autores cuyos nombres desconoce.


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