Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Tribu de Al Gore
Eduardo García Gaspar
23 octubre 2007
Sección: ECOLOGIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Ha sido escrito que los humanos somos un género inquieto, que siempre está buscando problemas a su alrededor. Está en nuestra naturaleza el permanecer pendientes de lo que sucede, buscando amenazas potenciales y pensando cómo sobrevivir a ellas. Este rasgo, en buena parte, es responsable de nuestro avance.

Imagine usted que existieran dos tribus de seres humanos, allá en la época de las cavernas, iguales en todo excepto en su actitud con respecto a los problemas. Una de las tribus simplemente no se preocupa de nada y lleva una existencia placentera; no busca problemas ni amenazas. La otra, en cambio, tiene una vida nerviosa e inquieta, siempre en busca de amenazas y dificultades.

¿Cuál de las dos tribus tendrá más oportunidades de sobrevivir? No la de la vida placentera y descuidada, pues eventualmente alguna amenaza acabará con ella. Los sobrevivientes serán los nerviosos, los inquietos, los que padezcan estrés. Nada más por esto, la preocupación del calentamiento global es normal y positiva. Nos despierta ante una dificultad que puede ser seria.

Pero también es rasgo humano el uso de la razón y, ante las amenazas que vemos, ella es invaluable para comprenderlas y resolverlas. Es decir, sin la razón haría mucho que habríamos dejado de existir. Habríamos desaparecido en medio de la impotencia de actuar ante alguna dificultad. Ambos rasgos, la razón y la inquietud, se combinan en una especie de sentido común de lo que los siguientes datos son ejemplos.

  • Se ha dicho que hasta el 30 por ciento de la flora y fauna pueden desaparecer debido al calentamiento global. Y sabemos al mismo tiempo que durante más de dos millones de años la tierra ha pasado por cambios climáticos severos sin que la desaparición de especies llegara a esos extremos.
  • Se ha dicho que el calentamiento global producirá epidemias serias de enfermedades, pero nuestro conocimiento indica que los cambios de temperatura no están asociados con la difusión de esas enfermedades.
  • Se ha dicho que el glaciar del Monte Kilimanjaro se derrite por causa del calentamiento global, pero sabemos que las temperaturas a esa altura continúan por debajo de cero, lo que indica que debe haber otra explicación.
  • Sabemos que durante el calentamiento de los siglos 8 a 13 eso permitió rutas navieras muy al norte.

En resumen, sabemos que no debemos ignorar el problema del calentamiento global y que al mismo tiempo debemos usar nuestra razón para comprenderlo. Los esfuerzos que tratan de convertirlo en una crisis histérica son tan dañinos como los que tratan de ignorarlo por completo.

Tal es la postura de Daniel B. Botkin en una columna titulada “Global Warming Delusions” del WSJ (17 octubre), de la que tomé los datos anteriores. Botkin es presidente del Center for the Study of the Environment y profesor emeritus en el Department of Ecology, Evolution, and Marine Biology en la University of California, Santa Barbara. Es también autor de “Discordant Harmonies: A New Ecology for the Twenty-First Century” (Replica Books, 2001).

Lo que lo anterior permite, me parece, es refinar las posturas acerca del calentamiento global, una tarea prioritaria. Si tengo razón, eso haría que las opiniones extremas al respecto sean impropias. Ni quienes creen que es verdad absoluta, ni quienes creen que es mentira total, tienen razón. Ni el pánico ni la ignorancia son aconsejables. Más aún, la creación intencional de histeria es un exceso indebido.

Como las tribus anteriores. La que de nada se preocupa, no sobrevivirá. Pero la que se preocupa y no usa la razón, tampoco sobrevivirá. La tribu que si lo hará será esa que combine sus inquietudes con su razón. Una reacción exagerada será tan dañina como una reacción nula. Por lo pronto, el primer paso a dar es simple: quitarse de encima la histeria del calentamiento y agregar una buena dosis de uso de razón.

En otras palabras, para hacer esto más comprensible. La tribu en la que Al Gore fuera el jefe no sobrevivirá, como tampoco la tribu en la que gobierne un tranquilo ignorante. Entre esos dos extremos radicales está una delgada línea que es nuestra clave. La línea que combina a la razón y a la anticipación de problemas.

Post Scriptum

La idea de las tribus está inspirada en una de Johann Norberg, a la que combiné con la de Botkin, intentado mostrar cómo esa tribu hipotética guiada por Al Gore se extinguiría de la faz de la tierra por una reacción tan extrema y poco aconsejable como la opuesta. Ninguna de esas dos posturas utilizan el otro elemento vital, la razón.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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