Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Grande de Cometer Errores
Eduardo García Gaspar
7 diciembre 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
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Quizá haya usted escuchado la historia del hombre de gran éxito al que se le acercó una persona que quería entrevistarlo. La persona deseaba obtener de labios del hombre pistas acerca de eso que lleva al éxito. La entrevista se prolongaba demasiado sin que la persona lograra obtener el resultado deseado, una fórmula sencilla para el éxito.

Casi para terminar, el hombre le dijo a quien lo entrevistaba: “Usted ha andado por las ramas, incluso con miedo de preguntar directamente, pero lo voy a decir en palabras muy sencillas qué es eso que conduce al éxito y que en realidad es muy simple”. El entrevistador tomó su pluma en espera de la receta del éxito.

El hombre le dijo: “Hacer eso que le entusiasma y al mismo tiempo lo que debe hacer”. Entonces el entrevistador inquirió, “¿Cómo sé lo que debo hacer?”. Como una ráfaga salió la respuesta de la boca del hombre: “Habiendo hecho antes lo que no debe hacerse”. La pregunta siguiente era la natural, “¿Y qué es eso que me entusiasma?” De nuevo la respuesta fue inmediata: “Si usted no lo sabe, menos lo sabré yo”.

Generalmente la historia es citada para mover a las personas a entender que en ellas están las claves de su propio destino, que son cada una de ellas las que deben aprender de los errores pasados y que deben encontrar eso que les entusiasma. Está bien hacer eso y es un buen material para personas que se dedican al negocio de la motivación (lo que sea que ello signifique). Mi punto es otro.

Viendo el fondo de la historia, me parece claro, existe algo bastante más importante que la lección común que de ella se obtiene. Ante todo, la historia contiene a dos personas únicas y diferentes y muestra sí una clave para comprender nuestro mundo: no es un mundo de colectividades, sino de personas. Una, experimentada y de éxito, la otra curiosa, tímida y ambiciosa. Son diferentes, muy diferentes.

Y esa es una gran lección para nuestros tiempos que suelen mirar más a colectividades, grupos, sociedades, comunidades y culturas, que a seres individuales. Se acostumbra hablar de la sociedad como si ella pudiera existir por sí misma, sin personas, y ante la cual no es infrecuente pedir sacrificios. Y lo mismo, es costumbre viciosa en añadir la palabra “social” para hacer todo más digerible y de agradables connotaciones.

La experiencia que se narra en la historia es personal, sólo personal. Si acaso debemos encontrar eso que nos entusiasma y hacerlo, es claro que no a todos nos agrada lo mismo. Quizá el hombre de éxito era un físico famoso, o un novelista muy leído, un inventor, un hombre de negocios. No lo sabemos, pero él lo indica sin dudas: cada quien debe encontrar eso que es su vocación y nadie lo sabe mejor que él.

Por esto encuentro repugnante esas ambiciones de gobernantes que prometen el bienestar de la sociedad o la felicidad social. La única manera de lograrlo es suponer que una persona conoce lo suficiente de todas las demás como para saber qué es eso que le entusiasma a cada una de ellas. Misión imposible, mi querido gobernante, y lo único que puedes hacer es ayudar a que se den las condiciones más propicias para que las personas encuentren eso que les agrada y se les facilite hacerlo por sus propios medios, aprendiendo de errores.

Porque, además, la historia narra el valor de la propia experiencia, el de aprender por sí mismo. Eso no puede lograrse en situaciones en las que los gobiernos han decidido tratar a los ciudadanos como seres incapaces de decidir y a quienes se debe proteger como a menores de edad. Esta es la causa por la que repugna el Estado de Bienestar que promete cuidar a todos desde que nacen hasta que mueren.

¡Qué horror debe ser esa vida en la que se me impide cometer errores y por eso no aprender qué es lo que debo hacer! No sólo dejaré de cometer errores, sino que otro decidirá por mí que es lo que debo hacer. Ese Estado de Bienestar me resulta aún más terrible que un régimen de esclavitud… porque al fin el esclavo sabe que lo es, pero en ese sistema la libertad se ha perdido sin haberlo notado. Una idea más terrible es difícil de concebir.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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