Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Más Importante
Eduardo García Gaspar
21 diciembre 2007
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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Leí en algún sitio que existe una correlación positiva entre las creencias religiosas y la felicidad personal: quienes con más frecuencia asisten a ceremonias religiosas tienen también una percepción de mayor bienestar personal, son más felices. Esto me recuerda mucho a un amigo que se encuentra en el caso opuesto. Me ha dicho que la Navidad lo deprime.

No sé el mecanismo que pueda explicar esto, pero es posible especular al respecto. Quizá sea que las creencias religiosas dan un sentido a la vida al proveer una explicación de nuestra existencia. Es la pregunta de más fondo que podemos plantearnos. ¿Qué sentido tiene nuestra vida? Y son las religiones las encargadas de responder esto. No sorprende que ellas sean numerosas y existan muy pocos ateos.

El punto es importante en esta época navideña, otra de las celebraciones religiosas, sin duda la más amplia en todo el mundo. Es una celebración de gozo y en ella sucede lo esperado. Se realizan cenas, comidas, fiestas, se dan regalos y se colocan adornos. Su origen es claramente religioso aunque esté sujeta a las manifestaciones materiales que suelen acompañar todo festejo.

Quisiera en esta ocasión ir un poco más a fondo en estas cuestiones. Más allá de la usual y acostumbrada crítica al exceso de compras y exageración de lo material. La Navidad es una celebración que va profundamente en contra de la idea de un Dios alejado de nosotros. Algunos, aunque dicen creer en Dios, afirman que él nos ha dejado a nuestro destino y que no interviene en nuestras vidas. Este Dios sería uno muy cruel, como un padre que abandona a sus hijos.

La Navidad establece lo opuesto: Dios está cerca de nosotros, tanto así que ha vivido entre nosotros como nosotros mismos vivimos. El punto es importante porque señala que Dios no sólo no está alejado, sino que interviene en nuestras vidas. Quien en esto cree, sin duda tendrá una perspectiva de vida muy diferente a la de quien cree en el Dios que nos ha abandonado o la de quien piensa que Dios no existe.

Lo que pienso en que quienes creemos que Dios existe y que está muy cerca de nosotros debemos tener una real causa de gozo, muy marcada en esta época para los cristianos. No puede suceder lo mismo con quienes piensan que Dios no existe o que él está alejado de nosotros. Son formas muy diferentes de pensar y que producen pensamientos de Navidad distintos. La celebración navideña de unos será muy diferente a la de otros. Para unos la vida tendrá un sentido pero no para otros. Supongo que de allí venga esa diferente percepción de felicidad: para los creyentes en el Dios cercano existe una meta a alcanzar al final de la vida… una meta que es inexistente para los otros.

Porque además, entre esos pensamientos de Navidad existe uno que es inevitable y que algún día un buen sacerdote me señaló. La costumbre de poner una escena de la natividad, en la que el Niño se encuentra recién nacido es una parte de dos. La segunda, necesariamente contenida en la primera, es aceptar que algún día ese Niño regresará con otra forma. Esta creencia tiene profundas consecuencias en la vida.

Esto es el sentido de la vida, la razón de nuestra existencia. Una cuestión que no puede ser dilucidada por muchos adelantos que tengamos, ni por la gran tecnología que disfrutemos. No se puede estudiar en un laboratorio. Ni está sujeta a investigaciones. Mucho menos a encuestas. Es una cuestión de creencias y de un uso prudente de la razón. Y también de dedicación personal.

Llego aquí a mi punto central. De todas las cosas que tenemos frente a nosotros, ninguna hay más importante que la referente a Dios, así sea para negar su existencia. Más importante es esto que cualquier otro asunto que nos pueda ocupar. Debemos dedicarle atención y ese es precisamente mi punto, señalar la mayor prioridad que tenemos los humanos.

¿Cómo dedicarle la atención que merece? No estoy en posición de darle a usted la respuesta. La ignoro. Sólo sé que debemos poner atención en estas cuestiones y que para ello necesitamos tiempo y pensamiento. Eso es todo lo que puedo decir al respecto, más desde luego, desearle una Feliz Navidad.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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