Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Estados También Fracasan
Eduardo García Gaspar
23 agosto 2007
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Los humanos fallamos y por tanto, las cosas que creamos también fallan. Tienen nuestros defectos. Creamos empresas y ellas fracasan. Las empresas no son eternas. La esperanza de vida de una empresa, de las grandes del Fortune 500, anda entre los 40 y 50 años.

Piense en las empresas que dejaron su lugar a Microsoft, a Google, que hace unas pocas décadas no existían. El mundo es dinámico. Hay éxitos y hay fracasos. Y si eso sucede en las empresas y en nuestras vidas diarias, no hay razón por la que no pueda aplicarse ese mismo principio a los gobiernos: hay estados exitosos, pero también hay estados fracasados.

Sí, aunque cueste trabajo entenderlo, es de simple lógica que también existan estados fallidos, naciones con gobiernos fracasados. Y existe información al respecto, del Fund for Peace.

Son como una especie de empresas en quiebra, sólo que se trata de estados: Sudán, Irak, Somalia, Zimbabwe, Chad, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Afganistán, Guinea y otros más. [Véase Foreign Policy: Failed States Index]

Son estados fallidos, con problemas de presiones demográficas, refugiados, servicios públicos, derechos humanos, inseguridad, conflictos internos… todo lo que a usted se le ocurra. Incluyen también a la República Central Africana, Haití, Pakistán, Corea del Norte, Burma, Uganda, Bangladesh, Nigeria, Etiopía, Burundi.

El problema de los estados fallidos es que no desaparecen, como tienen la ventaja de hacerlo las empresas, que se desmantelan, fusionan y dividen. Estos estados tienden a mantenerse. En Sudán, el de peores resultados en esta medición, el presidente es Omar Hassan al-Bashir, que lleva 18 años en el poder al que llegó mediante un golpe de estado.

En Zimbabwe, Mugabe lleva 27 años en el poder y en Chad, su presidente lleva 17 años. Ningún director general duraría ese tiempo al frente de una empresa fracasada. Y esto es lo notable que debe ser examinado. ¿Qué es eso que permite que un gobernante que produce un fracaso estatal reconocido permanezca en un puesto para el que no tiene capacidad?

El tema es serio. Afecta no sólo a quienes viven dentro de esos estados, elevando su pobreza, sino también a los estados vecinos, a quienes contagia su fracaso y sus problemas. Se ha dicho que las empresas fracasan por no entender la realidad que les rodea, por no aprender los cambios del mundo. Se separan de la realidad y terminan cerrando sus puertas. La culpa es de su administración, de las personas que la forman.

Podemos extrapolar esto mismo a los gobiernos. Los estados que fallan tienen gobiernos que fracasan en su responsabilidad. Es decir, tienen gobernantes que son malogrados. No es que no alcancen las metas, sino que obtienen lo opuesto de lo esperado. La culpa de un estado fracasado no es abstracta, sino concreta: es la de sus gobernantes.

Gobernantes que fallan en su misión y responsabilidad, que fracasan estrepitosamente en lo más básico. Las empresas, dije, pueden fracasar por cegarse ante nuevas circunstancias. Los gobiernos fallan por una razón que también ocasiona ceguera, la sed de poder. Tome usted, por ejemplo, un ejemplo de miopía política modesto y vulgar, el del PRD en México. E imagine a México gobernado por ese partido.

Su gran contribución a la vida política del país es hasta ahora una serie de plantones que cerraron una avenida principal en la capital y ahora mismo, otra decisión de impedir que el presidente dé su informe anual.

Es la negación misma de lo que un partido político debe ser, de lo que se espera como requisito mínimo de gobernantes reales o potenciales. Es este tipo de personas los que causan a los estados fallidos.

Entiendo que en general los gobiernos no atraen a los mejores de los ciudadanos. Comprendo que los gobiernos crean puestos agradables a los que tienen poco sentido de responsabilidad y grandes ansias de poder.

Pero existe un punto en el que los gobiernos permiten mantener en el poder a lo peor que la sociedad tiene. A los sedientos de poder. Vea usted al PRD y queda demostrado: la única ambición que tienen es el desorden, es decir, convertir al país en algo cercano a un estado fallido.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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