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Selección de ContraPeso.info
26 marzo 2007
Sección: ESCUELAS, Sección: Análisis
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ContraPeso.info presenta un texto de Walter Puelles Navarrete. Agradecemos al Instituto de Libre Empresa en Perú el gentil permiso de reproducción.

Se trata de un discurso digno de recordar, dado a finales de 2003, y con conceptos que no deben olvidarse.

EMPRESARIALIDAD EN LA EDUCACIÓN

I CONVENCION NACIONAL EDUCACION EMPRESA

“Respuesta Empresarial Frente a la Crisis Educativa”

Cámara de Comercio de Lima

Sub Comité de Educación

Noviembre  2003

Buenas Noches a todos.

Quiero expresar mi profundo agradecimiento a la Cámara de Comercio de Lima por haber considerado la participación de nuestra institución en esta I Convención Nacional Educación Empresa a fin de contribuir con algunos elementos reflexivos, que estoy seguro marcará un buen precedente para las futuras discusiones en torno a esta problemática tan importante en nuestro pais.

Se me ha pedido que brinde nuestro punto de vista acerca del papel de la inversión privada en el fomento de la educación.

Me concentraré en abordar el tema de la empresarialidad y cuáles a nuestro juicio son las causas que esta actividad de la acción humana no está siendo comprendida como una actividad económica más, sino que es vista erróneamente como una actividad social.

Quisiera iniciar mi participación elevando la siguiente pregunta: ¿Por qué la educación sigue siendo el sector más atrasado en la economía junto con la agricultura en comparación con otros sectores como la  mineria y las telecomunicaciones que han demostrado ser las abanderadas de la modernidad? ¿No es será más que una coincidencia que donde justamente falta inversión privada es donde mayor atraso se encuentra la educación?

El debate en torno a la problemática de la educación, estoy convencido, está entre quienes postulan una mayor presencia estatal en el sector y quienes cuestionamos la eficacia del Estado para promover la acumulación de capital humano.

Muchos estudios han demostrado la influencia de la educación en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Sin embargo, no existen evidencias que demuestren que la inversión en educación desde el Estado tenga un impacto más eficaz sobre el crecimiento económico y el stock de capital humano, que el efectuado por los propios individuos.

Si esto es así, no existiría razón alguna para que los individuos estén obligados a transferir permanentemente parte de su riqueza al Estado, otorgándole la responsabilidad de implementar, gestionar y ofrecer el servicio de la educación.

Nuestra tesis en el instituto es que la inversión estatal en la educación genera distorsiones que obstaculizan la acumulación del capital humano y restringen el crecimiento económico. Nosotros no visualizamos a la educación como un proceso exógeno que parte del Estado y llega al individuo, sino como un proceso endógeno que nace de la necesidad del individuo por elevar su productividad y mejorar su bienestar futuro incurriendo en costos presentes.

Quisiera mencionar cuáles son esas distorsiones que nosotros hemos podido identificar en el Instituto de Libre Empresa y que es generada por la intervención estatal y que quisiera iniciar mi presentación:

Eliminación de la Información y el Cálculo Económico.

El cálculo económico es la brújula de la acción empresarial. En el sistema educativo estatal es imposible aplicar el método del cálculo, básicamente porque los agentes están privados de los mecanismos de información que el mercado libre proporciona.

En su obra “La Acción Humana”, Ludwig Von Mises señala que el cálculo económico sólo es practicable bajo el marco institucional de la división del trabajo y de la propiedad privada de los medios de producción, es decir, dentro de un orden bajo el cual los bienes y servicios se compran y se venden contra un medio de intercambio comúnmente aceptado (el dinero).

En el sistema de la educación estatal, la infraestructura operativa  es – al igual que en los sistemas socialistas – de propiedad pública, mientras que la “gratuidad de la enseñanza” sustituye el mecanismo de precios que en una economía de mercado sirve para trasmitir las valoraciones subjetivas de millones de individuos.

La imposibilidad del cálculo económico es el principal determinante de la inviabilidad de los sistemas de planificación central y uno de los principales responsables del fracaso de la gestión estatal en el manejo de la educación.

Los socialistas, al igual que los burócratas que defienden la educación estatal, creen posible que el cálculo económico puede realizarse en un sistema que prescinda del mercado. En el sector educación, la imposibilidad del cálculo económico induce a los agentes a recurrir a criterios no económicos para tomar decisiones, lo que generalmente conduce a errores que inevitablemente afectan a los individuos.

Las decisiones de asignación presupuestaria, de creación de nuevas carreras y de apertura de más colegios y universidades, son efectuadas bajo consideraciones políticas antes que económicas, de ahí que el tema de la educación se constituya en uno de los principales caballos de batalla durante las campañas electorales.

En una economía de mercado las ganancias y las pérdidas de una empresa son resultado de la manifestación implícita de los consumidores, quienes revelan su disponibilidad a aceptar o rechazar los productos ofrecidos, determinado implícitamente el éxito o fracaso de los proyectos empresariales.

En el sector educativo las instituciones públicas están imposibilitadas de calcular ganancias o pérdidas, lo que les impide conocer cuán buena o mala es la calidad del servicio brindado; únicamente dependen de un presupuesto público que evoluciona según las consideraciones políticas de las autoridades y que garantiza la existencia de proyectos que bajo un contexto de libre habrían fracasado.

Sobre el particular, Luis Bustamente, rector fundador de una de las principales universidades privadas de Perú ha señalado que “la ganancia es un indicador del éxito de una propuesta, de su aceptación por el mercado, además de una medida insustituible de la eficiencia organizativa con enormes repercusiones sociales. Quienes cuestionan o condenan el lucro en la educación desconocen su significado en una empresa moderna”.

Promueve la Inmoralidad.

Las necesidades no crean derechos. Las necesidades son demandas individuales de cuya satisfacción depende el bienestar de los consumidores. Las necesidades son eminentemente ilimitadas, pero su satisfacción está restringida por la disponibilidad de recursos.

El derecho es la potestad de actuar sin la interferencia de otro; es la potestad de satisfacer necesidades de la forma como uno ha elegido, sin que nuestro accionar restrinja –de igual forma – el accionar de otros. El derecho a la vida, por ejemplo, es el derecho a actuar con el propósito de preservarse; no es un derecho ser inmune a la muerte por causas naturales, pues de ser así, alguien estaría violando constantemente este derecho.

Si la vida de un individuo dependiera del trasplante de un órgano, su derecho a la vida no justificaría una acción de arrebato a otro individuo, tampoco implicaría que la sociedad esté obligada a proporcionar el órgano en mención. De igual forma, el derecho a la educación, es la facultad de los individuos a educarse, no es la obligación de unos para financiar la educación otros. La obligación de financiar servicios estatales es propia de las sociedades socialistas, en las que por el bien común, los individuos son obligados a contribuir.

Bajo el “Estado del Bienestar” que instrumenta al sistema de la educación pública, la concepción es distinta. Los derechos son concebidos como la opción de poseer y disfrutar bienes sin interesar el perjuicio ocasionado a otros, lo que se constituye en una violación a los derechos individuales.

Por ejemplo, si tengo derecho a la educación, alguien está obligado a crearla y si no puedo pagarla, alguien deberá hacerlo por mí. En este caso el derecho a la educación está sustentado en la posibilidad de tomar los recursos de otros individuos, de la misma forma como alguien puede arrebatar un órgano para preservar su vida.

Lo mismo ocurre con otros programas estatales en Perú como “El vaso de leche”. Esta es la figura inmoral del Estado. Como sostiene David Kelley, un filosofo objetivista,  “Desde un punto de vista ético, la esencia del Estado de bienestar es la premisa de que la necesidad de un individuo es un reclamo sobre los otros. En todas las versiones de la  doctrina, el reclamo no depende de su relación personal con el reclamante, o su elección de ayudarlo, o su evaluación de si él merece su ayuda. Es una obligación sin elección basada en el mero hecho de su necesidad”.

La intervención del Estado en la educación se fundamenta en la posibilidad de confiscar recursos de un grupo de individuos para financiar las necesidades de otros. Esto es lo que los políticos promueven para captar más votos.

La “gratuidad de la enseñanza” crea un problema de valoración entre los individuos, por que el grupo de los “beneficiarios” pensaría que tiene el derecho a reclamar por algo, de la misma forma como lo tiene alguien que ha pagado para adquirir un bien. Un individuo que no está dispuesto a pagar, por ejemplo, el “impuesto de solidaridad” por no considerarlo justo, sería reprimido por la ley.

Entonces ¿Quién es inmoral, el que enajena algo que no es de su propiedad o quien no se deja arrebatar algo que tanto esfuerzo le costó generar? Bajo el Estado del bienestar se produce un trastrocamiento  de valores que oculta el verdadero problema moral.

Reduce la Capacidad de Elección.

La aplicación de impuestos para financiar la educación pública limita las posibilidades de elección de los individuos y reduce sus niveles de bienestar. Las familias en general, aún los estratos pobres, coadyuvan al financiamiento del gasto público a través de los impuestos que el Estado aplica.

De esta manera, las familias pobres enfrentan, de una u otra manera, el dilema hipotético de pagar impuestos y aceptar la educación pública, o evadir impuestos y enviar a sus hijos a escuelas privadas. La situación es más grave aún en aquellos hogares que no tienen ningún interés en efectuar gastos de educación, ya sea por que no tienen hijos en edad escolar o por que simplemente han decidido estructurar su presupuesto de otra forma.

Expulsa la Inversión Privada.

La intervención estatal expulsa la inversión privada y limita el crecimiento económico. En el plano estrictamente económico, el triunfo del capitalismo sobre el socialismo estriba en la mayor eficiencia de la iniciativa y la propiedad privada para promover el bienestar individual.

En el Perú de los noventa, la inversión privada fue el motor del crecimiento y la modernización de la economía, fundamentalmente de los denominados “sectores económicos”, de donde el Estado se replegó transfiriendo la propiedad de los activos. Sin embargo, los sectores sociales siguieron rezagados, pese a la expansión del gasto público, que estuvo financiada en gran medida por los ingresos de la privatización….el PBI de los servicios gubernamentales se expandió significativamente en el bienio 1993 – 1995, pasando de US$ 2,000 a US$ 3,500 millones.

Entonces ¿por qué los sectores de mayor intervención estatal son paradójicamente los más atrasados?. El “efecto expulsión” brinda una interesante explicación.

Bajo la óptica del “efecto expulsión”, el rol empresarial del Estado en la educación es una limitante para la acumulación del capital físico y humano, en la medida que priva a sectores como la educación de la libre participación de la inversión privada.  Por un principio de física elemental, un mismo espacio no puede ser ocupado por dos cuerpos a la misma vez.

De esta manera, la intervención estatal ocupa y expulsa la participación de la empresa privada de lugares en donde el Estado considera que ésta nunca llegará, limitando, además, la rentabilidad en segmentos a donde ésta (la inversión privada) llega.

El efecto expulsión es la relación negativa entre los aportes de la educación privada y los gastos gubernamentales en el producto bruto interno durante la década del noventa. La intervención estatal genera además una competencia desleal al sector privado, similar al producido por cualquier otra empresa estatal.

Bajo el actual contexto, sería difícil para una pequeña empresa, implementar una empresa de servicios educativos y competir con el Estado en una zona plagada de colegios públicos. Igualmente, el mercado de las academias pre universitarias se ha visto de pronto afectado por la competencia que las misma universidades públicas han generado ¿Cómo vender un producto que otro lo regala?

Restringe la Competencia.

Al limitar la inversión privada en la educación, la intervención del Estado aísla de la competencia a un amplio grupo de individuos, creando un mercado cautivo en el que se convierte en el único oferente y demandante de factores productivos como la mano de obra (contratación de profesores).

Desde este enfoque, el Estado es un monopolio. Es evidente que los individuos de menores recursos están comprendidos dentro de este segmento; por lo que sí el sistema falla, los principales afectados serán los más pobres, no sólo por integrar este segmento, sino por su poca capacidad para reaccionar a los cambios del entorno. Debido a la baja capacidad de gasto de los pobres, las posibilidades de compensar las deficiencias de la educación estatal, a través de complementos como la compra de material bibliográfico o la toma de clases particulares, son bajas.

Este fenómeno también podría ser visto como un proceso de concentración industrial, donde el Estado determina implícita y explícitamente a través de organizaciones como el Ministerio de Educación y la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) las reglas de juegos.

El Estado es juez y parte y esto es una competencia desleal. La cantidad de regulaciones a la que está sometida la enseñanza privada, hace que las diferencias con la educación pública sean en muchos casos poco significativas. De hecho, gran parte de las instituciones privadas ofrecen servicios que están muy lejos de ser considerados como buenos, debido a la falta de competencia. Si las universidades públicas promovieran la participación privada, la competencia se acentuaría, la calidad del servicio mejoraría y las tarifas experimentarían un descenso.

La Explotación del Estado.

El poder del Estado para la contratación de factores productivos genera un proceso de explotación, la “explotación estatista”.

En el siglo XVIII el filósofo alemán Karl Marx señalaba que el capitalista extraía un “beneficio” del producto de los trabajadores al que denominó “plusvalía”.  En el sistema público ocurre algo similar, pero ya no es el capitalista el expropiador, sino el propio Estado.

El trabajador público, en este caso, el maestro, genera un valor que es expropiado por el Estado para financiar, junto a los impuestos, la manutención y expansión del sistema público. Es poco probable mantener el sistema público prescindiendo de cualquiera de estos dos componentes. Así, en casi todos los países en donde el Estado es el principal empleador del sector educativo, el ingreso del maestro está por debajo del promedio de ingresos del mercado.

En el Perú, la diferencia entre el sueldo promedio del mercado y la remuneración del maestro es bastante amplia. El ingreso mensual de un profesional del sector privado equivale a 3.5 veces el ingreso de un profesor.

En el Perú casi todos los gobiernos han tratado de superar esta situación sin poder lograrlo. Los sueldos de los maestros en el sector público son fijados por el Estado en niveles bastante bajos. Para el sector privado, que compite con el Estado, los sueldos estatales, son usualmente tomados como un “precio referencial”, para su política remunerativa, mientras que para los individuos, el magisterio ha sido por años una inversión poco rentable, pero de bajo riesgo, por la alta probabilidad que había de encontrar empleo al amparo del Estado.

Corta el Proceso de Especialización.

Una de las principales características de un mercado libre es la creciente tendencia hacia la especialización. La especialización y la división del trabajo producen una inminente mejora de la calidad del servicio conforme los individuos descubren habilidades para hacer, mejor que otros, una determinada actividad.

En la informática, por ejemplo, la división del trabajo dio origen a empresas especializadas en la fabricación de software, dedicadas a crear sistemas de contabilidad, finanzas, economía, idiomas, etc.

En el sector educativo la situación es distinta. La educación formal y los programas estatales limitan la oferta educativa y reprimen las actitudes vocacionales de los individuos.  Las iniciativas del mercado son sustituidas por las gestadas por un organismo planificador (Ministerio de Educación) que centraliza las decisiones e imposibilita que los individuos elijan desde temprana edad una educación basada en sus preferencias.

Las restricciones a la especialización no sólo tienen implicancias económicas, sino que afectan también otros aspectos de la acción humana. La deserción escolar, la pérdida de la autoestima y la frustración personal, son problemas que la intervención estatal está contribuyendo a mantener, en la medida que no cubre las expectativas del mercado.

Una falacia muy difundida en el medio académico, es que “no todas las personas tienen las condiciones ni la vocación para seguir estudios universitarios”. Sin embargo, lo que realmente ocurre, es que no todas las universidades – principalmente las públicas – tienen las condiciones para satisfacer las exigencias del mercado.

En el Perú, las innovaciones en la educación superior producidas por las organizaciones privadas han permitido la incorporación de una mayor cantidad de individuos deseosos de iniciar el estudio de carreras no tradicionales como el turismo, el comercio exterior, el marketing y las finanzas.

Todos los individuos en su niñez anhelan ser algo en la vida y todos tienen el potencial para desarrollar alguna actividad; la pesadilla empieza cuando el individuo no encuentra las alternativas dentro de la educación formal estandarizada normada por el Ministerio de Educación, frustrando las expectativas de crecimiento de los individuos, que muchas veces optan por desertar.

La autoestima de un individuo que no fue hábil en matemática, pero sí en la actuación y el canto, podría verse dañada si crece pensando que nunca fue bueno para los “estudios tradicionales”, cuando en realidad lo que ocurrió fue que nunca hubo una educación que potencie sus habilidades artísticas y satisfaga sus preferencias.

La actuación y el canto también implican un proceso de enseñanza y aprendizaje; también requieren educación. Someter a un niño a estudiar algo en contra de sus preferencias tiene un costo muy alto, un costo de oportunidad. “Las escuelas privadas tener autonomía para experimentar, para probar nuevos métodos. No hay razón para que no exista gran variedad en las escuelas privadas. Hay chicos interesados en la música y también en las ciencias; otros prefieren carpintería y plomería”.

El proceso de ensayo error mediante el que lo individuos descubren progresivamente sus habilidades, implica para muchos estudiantes de educación superior, renunciar a la profesión que inicialmente eligieron, optando por otra, seguramente más cercana a sus preferencias.

Este proceso implica un costo contable, que sería mucho menor si el proceso de ensayo comenzara a temprana edad y no recién al culminar la tradicional secundaria. La imposibilidad de muchos estudiantes de asumir este costo de cambio, puede generar un proceso de deserción.  Sin duda, mientras el conocimiento avanza, se diversifica y se especializa, los alcances de la educación pública serán cada vez más ridículos.

Desincentiva la Acumulación del Capital Humano.

El sistema estatal elimina los incentivos de  los agentes privados para elevar su bienestar. La “explotación estatista”, por ejemplo, desincentiva la inversión en capital humano (mayor número de años de estudio) de los profesionales del sector educativo, que están poco dispuestos a invertir en capacitación sin una contrapartida que eleve su ingreso.

Distorsiona el Mercado Laboral.

La planificación de la educación tiene un impacto directo en la oferta de trabajo. En la medida que la oferta educativa no está basada en criterios económicos, genera desequilibrios en los ingresos relativos de los individuos.

Genera Discriminación e Inequidad.

La baja calidad de la educación pública genera problemas de equidad al establecer diferencias en la formación y los ingresos entre los egresados de universidades públicas y privadas. En el mercado laboral existe una marcada preferencia por los profesionales egresados de universidades privadas, lo que se refleja en el diferencial de ingresos.

Distorsiona la Información del Costo de Vida.

La información del costo de vida es el catalizador natural del crecimiento poblacional. La “gratuidad de la enseñanza” proporciona a la sociedad información errónea sobre el “costo de vida”,  induciendo a los agentes a tomar decisiones incorrectas.

Ineficiente Asignación de Recursos.

La intervención del Estado tiene un costo de oportunidad importante. Los recursos el Estado asigna en la educación podrían estar generado un mayor valor en manos del sector privado e incluso dentro de las mismas actividades que el Estado realiza.

Ahora bien, muchos nos preguntaremos si estas distorsiones generan estos efectos tan negativos, como es que el estado sigue interviniendo en un sector tan importante como es la educación. Creemos que al sector educación se le ha pretendido excluir sin éxito de los mecanismos del mercado.

Actualmente, pese al derrumbe de las economías socialistas, Jacobo Hornberger -quien es Presidente de la Fundación para el Porvenir de la Libertad- ha escrito que “es difícil encontrar un modelo más perfecto de planificación socialista que la educación pública… y los resultados son tan predecibles como en el caso de cualquier otro esquema socialista: un producto extremadamente malo”.

Por su parte, Milton Friedman, quien ganó el Premio Nobel de Economía en 1976, ha sostenido que “el establecimiento del sistema escolar como una isla del socialismo en el mar del mercado libre, reflejaba en pequeña escala la pronta aparición entre los intelectuales de un recelo hacia el mercado y el intercambio voluntario”.

En honor a la verdad hay que decir que la educación nació siendo privada y la asistencia estrictamente voluntaria; sin embargo, al igual que muchos otros sectores de la sociedad, la educación terminó sufriendo los costos de la intervención estatal, quien asumió las responsabilidades del qué, cuánto, cómo y para quién producir

¿Por qué ocurre esto?. El Estado considera que la educación – al igual que la religión en el medioevo – es algo demasiado importante como para dejarla librada a la esfera individual, sin que éste (El Estado) intervenga.

Esta es una concepción platónica de la sociedad, que percibe al individuo como un ser egoísta, incapaz de hacer algo por el bien común, teniendo que recurrir a la utopía jerárquica y colectivista de la polis, conducida por una compacta oligarquía de ciudadanos privilegiados.

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La intervención estatal en la educación se fundamenta básicamente en cuatros aspectos expuestos en este cuadro:

Promueve el crecimiento económico.

La influencia de la educación sobre el crecimiento económico de los países, justificaría la necesidad de que el Estado asuma un rol protagónico en el sector educativo como estrategia para mejorar el bienestar de los individuos. De esta manera, la intervención estatal sería necesaria para aumentar la cobertura de la educación y asegurar que la sociedad oriente, a través del Estado, una parte importante de su riqueza para financiar la educación estatal.

Como mencionamos, la relación positiva entre educación y crecimiento no justifica que el Estado confisque recursos privados a través de impuestos y los oriente a la educación, reemplazando las decisiones de los individuos.

Promueve la equidad.

El mercado falla y la política pública es necesaria para guiar, corregir y complementar al mercado, asegurando un Estado de distribución equitativa, de igualdad de oportunidades. La educación pública está orientada a corregir el “problema de la accesibilidad”, es decir, beneficiar a individuos que bajo un contexto libre serían excluidos.

El Estado considera que, siendo la educación uno de los principales determinantes de la distribución, su masificación es un medio eficaz para reducir la desigualdad. De esta manera, la intervención del Estado en la educación está concebida como un instrumento de reforma social, antes que como un servicio que satisface al consumidor. Para ello es necesario que el Estado haga de la educación un bien libre.

Corrige los problemas de información.

La asimetría de la información es una de las principales fallas de mercado que justifica, según los propulsores de las políticas públicas, la intervención del Estado. Los estatistas consideran que los padres, como consumidores, no son agentes calificados para determinar el tipo de educación que deben recibir sus hijos, puesto que no tienen la información suficiente para evaluar las exigencias técnicas de la escolarización.

Por ello, el Estado considera imprescindible la presencia de especialistas que planifiquen el sistema en representación de las empresas y los consumidores. Los ministerios de educación tienen equipos de especialistas avocados a diseñar los planes de estudios en los colegios.

Limita la acción empresarial.

Los estatistas consideran que la generación de utilidades en determinados sectores como la educación, es una labor que adolece de fundamentos éticos, por lo que no debería ser el motor que guíe el comportamiento de los individuos.

Escuche a un exrector de una universidad estatal decir que el afán de lucro contradice la finalidad esencial de la universidad: brindar una educación de calidad y aportar a la investigación científica. Desde su perspetiva, entonces,  la naturaleza de la educación es el altruismo, lo que justifica que los profesionales de la educación pública perciban un sueldo menor al promedio del mercado; la diferencia, estaría cubierta por el beneficio subjetivo que su labor genera. Estos son los denominados “sectores sociales” que, gracias al Estado, son los más atrasados de la economía.

Quiero… responder la siguiente pregunta: ¿Qué ha hecho la empresarialidad por la educación en el Perú a pesar de todas las regulaciones y dificultades que el Estado y la burocracia le impone?

La iniciativa privada en el Perú ha tenido resultados importantes, pese a la competencia desleal del Estado.

En el Perú, el valor agregado (PBI) de la educación privada se estima en US$ 1,800 millones (3.5% del PBI global). Los logros más importantes de las organizaciones empresariales privadas en el mercado de la educación son la enseñanza del idioma inglés y la informática.

En el mercado del idioma inglés las organizaciones privadas han tenido mejores resultados que las escuelas públicas en términos de aprendizaje y masificación del servicio; de hecho, más efectivo que enseñar inglés en las escuelas públicas, habría sido que los individuos retengan en su poder los recursos extraídos por el Estado para que libremente decidan dónde estudiar y qué idioma aprender.

La difusión de la informática es un caso sorprendente, de  tres o cuatro institutos de educación superior instalados en el Centro de Lima durante la década del ochenta, existen actualmente más de 200 institutos superiores que enseñan esta carrera, instalados a lo largo de las avenidas Garcilazo de la Vega (Ex – Wilson) y Arequipa.

Las organizaciónes empresariales prácticamente han integrado a la educación desde la escolaridad hasta la educación superior. Tenemos a la organización empresarial San Ignacio de Loyola, Cimas y su Universidad Peruana las Américas, Cibertec con la UPC.

¿Cuán importante es la inversión privada en el crecimiento de la educación?

La educación privada, libre y optativa, ha sido el tipo predominante en prácticamente todos los períodos exitosos de la civilización occidental. Las principales experiencias ocurrieron en la antigua Atenas, en Persia durante la temprana Edad Media, el Renacimiento italiano, la Alemania del siglo XVI y EEUU en el siglo XIX.

En cada uno de estos casos los individuos alcanzaron niveles de educación elevados entre un número cada vez mayor de familias. En ninguno de estos caso la educación fue el producto de imposiciones políticas, sino el fruto espontáneo de la acción individual de un conjunto de personas.

“Lo aleccionador aquí es que estamos ante instituciones que vieron la luz a partir de exigencias legítimas y reales, y no por dádiva, capricho o privilegio”. En Latinoamérica ocurrió lo contrario. Las universidades no nacieron como resultados de las demandas individuales que el mercado se encarga satisfacer, sino como fruto de las decisiones políticas del Estado.

En Perú las organizaciones educativas privadas generan un producto de US$ 1,800 millones anualmente, es decir, alrededor del 3.5% del PBI global). Entre 1993 y 1997, período en el que la economía global creció a un ritmo de 7% por año, el PBI de la educación privada creció apenas a un ritmo de 3% por año, limitado por la fuerte expansión del Estado en el sector a través de la construcción de colegios y academias pre universitarias.

La educación es un sector amplio, en el que existen pequeñas y medianas empresas privadas, desde nidos infantiles que requieren pequeños capitales para su constitución, hasta institutos superiores y universidades que requieren inversiones mayores. En el Perú, la iniciativa privada en la educación ha tenido resultados importantes, pese a la competencia desleal del Estado. Los casos más saltantes son la enseñanza del idioma extranjero y la enseñanza de la informática. Sin embargo, también existen otras formas de educación privada tales como la formación en el centro de trabajo.

La Difusión del Idioma Extranjero

En el mercado del idioma inglés las empresas privadas han tenido mejores resultados que las escuelas públicas en términos de aprendizaje y masificación del servicio. De hecho, más efectivo que enseñar inglés en las escuelas públicas, habría sido que los individuos retengan en su poder los recursos extraídos por el Estado a través de impuestos, para que decidan libremente dónde acudir, incluso, decidir libremente el segundo idioma a estudiar, sin que este sea necesariamente el idioma inglés.

Los oferentes más tradicionales del idioma inglés en el Perú, empezaron con apenas un centro de enseñanza cada una; actualmente éstas cuentan con centros de enseñanza, distribuidas en Lima y provincias, que atienden a miles de estudiantes de todas las edades y condición económica.

Los precios de este servicio se forman sin la intervención del Estado y revelan la predisposición de los consumidores a invertir en sí mismos. Las mensualidades que cobran estas instituciones son diferenciadas, dependiendo de su ubicación Universidades privadas como la Pontificia Universidad Católica del Perú y Pacífico, también ofrecen este servicio al público en general con resultados positivos. Desde el 2001 que empresas periodisticas siguen lanzando programas de Inglés Multimedia que ha tenido una buena acogida en el mercado.

La Difusión de la Informática

El ejemplo más exitoso de educación privada es la masificación de la informática. Hacia mediados de la década del ochenta la empresa privada ingresó con éxito a masificar este servicio. Posteriormente el Estado implementó algunos laboratorios en los principales colegios estatales del país sin obtener mayor éxito. Para otros estudiantes del sector estatal que no estaban contemplado en los centros pilotos, la situación era peor, pues las computadoras nunca llegaron.

Posteriormente, en la década del noventa la universidad pública salió a ofrecer abiertamente este servicio, valiéndose de mecanismos de mercado, puesto que comprendió que los recursos públicos eran insuficientes para financiar el crecimiento que el mercado exigía.

Lamentablemente, esto es – y sigue siendo – una competencia desleal para el sector privado. Pese a ello, el sector privado sigue creciendo, masificado este servicio a zonas populares de la gran Lima Metropolitana y provincias, obteniendo atractivas tasas de rentabilidad que sigue incentivando el ingreso de un mayor número de competidores.

La Internet es actualmente otro servicio que el sector privado está masificando a través de cabinas públicas. La información que se puede obtener a través de este invento es inagotable. Los estudiantes sólo necesitan minutos para descargar información que hasta hace unos años atrás, hubiesen implicado un millón de veces más de tiempo, es decir, los costos de la información han disminuido gracias a la innovación tecnológica. Cabe señalar que una de las principales limitantes para la expansión de este servicio, es la falta de seguridad.

La Formación en el Trabajo

Si el dinero que el fisco recauda a través de impuestos se les devolviera a las empresas afectadas ¿qué harían los empresarios con esos excedentes? ¿Comprarían carros lujosos? Tal vez sí.

Sin embargo, si decidieran invertir en realizar más negocios estarían promoviendo la educación. Gary Becker, en su obra el capital humano, señalaba que las teorías del comportamiento de la empresa, independientemente de cuánto difieren entre sí en otros aspectos, casi ignoran invariablemente el efecto del propio proceso productivo sobre la productividad del trabajador. “Muchos trabajadores incrementan su productividad adquiriendo nuevas calificaciones y perfeccionando, mientras trabajan, otras que ya poseían”.

Podemos decir que en el Perú del 2001 hay muchas más personas que saben conducir un vehículo gracias a la liberalización del comercio a principios de los noventas, que permitió un raudo incremento de la importación de vehículos. De igual modo, podemos señalar que existe un mayor número de personas con conocimientos de computación gracias al crecimiento de las importaciones de computadoras, y que podrían haber muchas personas más con estos y conocimientos si el Estado eliminara los aranceles.

Claro, todos estos ejemplos son procesos espontáneos, nadie los ha implementado premeditadamente, sin embargo, también hay casos de empresas que organizan programas de capacitación laboral. En Argentina, aún quedan empresas que desde hace varias décadas atrás constituyeron las escuelas técnicas de fábrica, con el objetivo de crear un servicio educativo que contribuya a mejorar la productividad de los individuos, muchos de ellos, futuros trabajadores de las propias compañías  organizadoras.

En la planta Ford de Argentina, funciona desde hace 35 años la Escuela de Educación Técnica Privada. Según su director el ingeniero Juan Barbacci, “nuestro anhelo es formar personas capacitadas como técnicos de alto nivel para insertarse en la vida laboral”. Los estudiantes ingresan a este instituto desde los 14 años y son adiestrados en informática, metrología y control de la calidad hidráulica y neumática, mecánica automotriz, etc.

Los estudiantes de los últimos años hacen pasantías en la empresa, de esta manera, logran lo que hasta hoy es una utopía para los ministerios de educación, vincular la educación con el mercado laboral. Asimismo, la escuela de educación técnica de la empresa alemana Siemens ofrece educación secundaria técnica gratuita desde hace 45 años a la comunidad argentina. Esta escuela nació como un taller de oficios para formar matriceros y mecánicos de precisión; actualmente sus alumnos egresan con el título de expertos electrónicos en comunicaciones.

Algo curioso ocurre en esta escuela, no tiene deserción escolar, tampoco ausentismo ni repitentes, todo es voluntario. Igualmente, desde hace 40 años el Instituto Privado de Educación Tecnológica DaimlerChrysler de Argentina está abierto a la comunidad y brinda enseñanza gratuita (no cobre ningún arancel) que incluye la enseñanza de los idiomas inglés y alemán. Los estudiantes que ingresan a este instituto optan por especializarse en producción de Bienes y Servicios con Trayectos Técnicos Profesionales (TTP) o en economía y gestión de las organizaciones con TTP en gestión operacional.

Ambas carreras duran tres años con un régimen de estudio de jornada completa. La edad límite de ingreso es de 16 años. Los alumnos utilizan el servicio de micros para el personal de la empresa y reciben ropa para sus tareas en el taller y el equipamiento de seguridad, y tienen servicio médico, desayuno, almuerzo y seguro escolar. El deporte también es una profesión, por ello, el Club Atlético River Plate de Argentina también tiene un instituto de educación que funciona en las mismas instalaciones del Estadio Monumental y dicta clases a más de 1000 alumnos.

Por las aulas de este instituto han pasado importantes jugadores de fútbol, cuyos pases hoy están cotizados en millones de dólares. Los estudiantes que egresan con una clara orientación hacia el deporte.  Entre sus estudiantes tienen a 127 alumnos de las inferiores del club, que no pagan arancel alguno porque  están a cargo del club. Para las actividades deportivas los estudiantes cuentan con más de 30 profesores de educación física. En Perú el club Sporting Cristal ha tomado una iniciativa similar.

La Formación en el Hogar

La educación del hogar es irremplazable. En EEUU actualmente se está produciendo el fenómeno de los Homeschooling o “escolaridad en casa”. Se calcula que actualmente cerca de un millón de individuos son educados fuera del sistema oficial norteamericano. La tecnología está jugando en la difusión de este sistema un papel importante. Este nuevo sistema devuelve la libertad a los padres de disponer la educación de sus hijos, organizándola según los criterios que consideren más convenientes. Aunque este tipo de escolaridad es bastante caro, en la medida que no explota los beneficios de las economías de escala, minimiza el riesgo de la inversión de los padres en la crianza de sus hijos.

¿CUAL ES LA SALIDA PARA LA EDUCACION?

La Salida que propone el Instituto de Libre Empresa es separar a la Educación del Estado, eliminar burocracia (Ministerio de Educación), reducir impuestos y dejar a las familias y empresas que libremente decidan el qué, cómo y cuánto de educación ofertar y demandar.

Pero debo señalar enfáticamente, que esta propuesta debe ir acompañada de todo un cambio de sistema político y económico, hacer todo una gran reforma estructural, es decir, hay que limitar al Estado a sus funciones naturales que son justicia, seguridad y algunas obras de infraestructura fisica, ¿con el objeto de qué? De llegar a un orden liberal.

¿Para qué? Queremos que el Perú sea un pais próspero, con abundancia de bienes y servicios, con altos niveles de ingresos reales, de tal manera que los padres de familia, profesores, directores de escuelas y universidades no sean tan pobres como lo son ahora. Pero mientras que no haya un orden liberal cualquier reforma en este sentido, solo serán parches liberales a un sistema estatista que no funciona ni en la economía y sobre todo en la educación.

Una analogía al respecto sería algo así como un tren en el cual uno de sus vagones se encuentra frenado de tal manera que el tren no podrá cumplir con su itinerario y menos llegar a la velocidad correspondiente. 0 como el avión, basta que le falte un perno para que todo un avión se venga abajo. Asi se hacen las reformas, o se hacen completas o es mejor dejar de hacerlas.

En el caso de la educación hay que hacer reformas pero junto a otras reformas.

¿Cómo sería un orden liberal educativo?

El dinero particular debería sustituir al gasto público; es decir, que los recursos absorbidos coercitivamente por el Estado mediante impuestos, serían retenidos por el sector privado, elevando la capacidad de gasto de las familias y empresas. El mercado se encargaría de proporcionar infinidad de posibilidades a los individuos; así, la educación debería ser vista como lo que es, un negocio capaz de atraer inversiones y generar ganancias según las valoraciones subjetivas y preferencias de los consumidores.

De esta manera, si un colegio no contara con programas sobresalientes, perdería mercado y generaría pérdidas, los que obligaría al empresario a reevaluar su estrategia competitiva o dejar su lugar a otro competidor más eficiente.

La participación de la inversión privada en la educación pública tiene que ser un elemento vital para promover el crecimiento de la educación, más aún, considerando la precaria situación fiscal en la que el Estado peruano nuevamente ha caído. A diferencia de la década pasada, el Estado no contará con la cantidad de recursos obtenidos de la privatización como para seguir financiando el crecimiento propuesto en la década de los noventa, en la que el gobierno se planteó como meta inaugurar un colegio por día. El sueldo del maestro está bastante deprimido, existiendo pocas posibilidades de incremento a corto plazo.

Los lineamientos de una política educativa deberían ser acompañados como ya dijimos de todo una reforma estructural completa:

Incluir al sistema de la educación pública dentro del sistema de mercado y competencia.

Incluir a los colegios y universidades dentro de un Programa de Transferencia Popular de los Activos Educativos a sus operadores naturales (directores, administrativos, profesores, padres de familia) con un subsidio estatal temporal directo a las familias más pobres certificado por un notario, hasta que su poder adquisitivo suba a los niveles en que puedan sostenerse por su propios ingresos. Los colegios y universidades deberán competir a fin de conseguir el financiamiento por medio de los vouchers.

Brindar un marco legal que permita que los privados generen un fondo de inversión social no revolvente que capitalice la solidaridad de los individuos para financiar la educación inicial y primaria de los más pobres.

Muchos temen que la transferencia de la propiedad de los colegios y a sus operadores naturales deje sin estudios a buena parte de la población escolar. Sobre el particular, habría que señalar cuatro aspectos que reducirían significativamente la probabilidad de ocurrencia de este evento en un orden liberal:

Primero, si el Estado no extrae parte de la riqueza de la sociedad para financiar la educación, las familias – incluso las más pobres – contarían con una capacidad de gasto mayor, incluso las empresas contarían con más recursos para invertir en la formación de su capital humano.

Segundo, la eliminación del “efecto expulsión” permitiría el ingreso de un mayor número de empresas privadas al sector, que al competir, producirían una mejora del servicio y una reducción de las precios servicio.

Tercero, si aún así hubiese un número importante de individuos imposibilitados de pagar el servicio, ésta sería parte del qué hacer de las políticas sociales de instituciones privadas y no una responsabilidad del sistema educativo per se. Cuarto, la solidaridad permitiría que los individuos de mayor capacidad económica destinen parte de sus ingresos, a financiar fundaciones y organizaciones dedicadas a proveer educación gratuita a los individuos de menores recursos (becas).

Una última reflexión que quisiera decir antes de finalizar mi intervención, es que los cambios requeridos no son siempre para mejor, si al menos eso queremos decir de la educación. Es todo un cambio mental sobre los paradigmas dominantes. Si hasta ahora el estatismo nos ha hecho creer que su sistema es el mejor y que solo es un tema de presupuesto, estaremos una vez más repitiendo viejas fórmulas que no funcionan desde hace varias décadas en el Perú.

Si el paradigma estatista considera que la educación es tan demasiado importante como para dejarlo librado al mercado, bajo esta lógica la industria alimenticia tendría que estatizarse por completo por considerarse igualmente importante. Ni que decir del Amor, algo tan importante para la vida de todos, igualmente tendría que ser estatizado.

Muchas gracias a todos ustedes por escucharme y que Dios nos proteja a todos.

NOTA DEL EDITOR

En octubre 18 del año pasado, Enrique Quintana escribió en Grupo Reforma que,

… los profesores de primaria [en México] que comienzan su carrera y que ganan un salario anual integrado equivalente a 12 mil 688 dólares. Y luego están los grupos con más antigüedad. Un maestro con 15 años de experiencia en escuela primaria aún con capacitación puede ganar hasta 16 mil 720 dólares al año, incluyendo aguinaldo y prestaciones. Por ejemplo, los salarios de los maestros de secundaria -medidos en dólares para propósitos de comparación- duplican a los de Argentina y multiplican seis veces a los de Perú. Los salarios de los maestros de Finlandia, país que tiene el primer lugar mundial en calidad de su educación básica, están apenas 3.9 por ciento por arriba de los de los maestros mexicanos.

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