Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Maíz e Inteligencia
Eduardo García Gaspar
17 enero 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Ha sido dicho que el género humano debe su sobre vivencia a su obsesión por buscar problemas y vivir en un continuo estado de tensión. Por eso estamos en búsqueda constante de dificultades. De allí, se argumenta, que los medios sean pesimistas, siempre en busca de lo negativo.

Si eso es cierto, entonces somos también especialistas en solucionar problemas, o mejor dicho en buscar soluciones a las dificultades que la vida nos presenta. No todas las soluciones son buenas. Fallamos con frecuencia, pero solemos a la larga encontrar las respuestas adecuadas.

Un caso interesante de esto es el precio del maíz en México. Su precio se ha elevado en el mundo, y en México las políticas económicas no ayudan a elevar su oferta. Que el precio suba no debía ser sorpresa. Pero es un problema y como adoramos los problemas, buscamos resolverlos. Una de las soluciones propuestas es digna de mención.

Se ha propuesto que la solución al problema del maíz caro en México sea “el subsidio gubernamental para mantener la soberanía nacional”. Esto demuestra que no sólo proponemos soluciones, sino que también decimos tonterías. Veamos el contenido de esa solución al problema del precio caro de un artículo.

Aceptar esa solución significaría que el problema económico mundial ha sido resuelto de una vez por todas: tome usted el producto que quiera y subsídielo para bajarle el precio. La solución es aplicable no sólo al maíz, sino a todo, absolutamente a todo. Así puede reducirse el precio del tomate y los espárragos, pero también de los discos y los televisores.

¡Tontos estos economistas que no pensaron en esa solución final al problema de los precios altos! Pero nos queda un problema, el de dónde obtener fondos para esos subsidios. El que propone tal solución no nos lo dice, pero es nuestro deber resolver este problema. ¿De dónde sacar ese dinero necesario para subsidiar al producto en cuestión?

La respuesta inmediata es decir que el gobierno cubra esos subsidios, pero eso no responde la pregunta. Los gobiernos no producen nada. Sus recursos provienen de los impuestos y los impuestos provienen de los bolsillos de los ciudadanos, que son los consumidores del maíz. Entonces se alcanza a ver lo que significa la propuesta de subsidiar al maíz.

El gobierno toma dinero de los bolsillos de las personas, lo lleva a sus arcas y de allí lo saca para darlo de alguna manera al productor o distribuidor de las tortillas para que el precio sea menor. Es decir, le quita dinero al consumidor para bajar los precios de algún articulo que él compra. No tiene mucho sentido.

Imagine usted que yo gobierno voy a su casa y le quito mil pesos por concepto de impuestos. Y luego, otro día, regreso a su casa con una oferta, le vendo una televisión con un precio subsidiado gracias a esos mil pesos que ya le quité antes. Le digo, no tiene sentido. Se trata de una triangulación de manejo de dinero, en el que parte de él se dedica a pagar a los burócratas que le cobran y a los que administran el subsidio.

O, si no le he cobrado los mil pesos a usted, llego con la oferta de la tortilla subsidiada y usted se queda sorprendido y me da las gracias por el regalo. Pero lo que yo le he ocultado es que para darle las tortillas a precio subsidiado, he tenido que ajustar otras cosas que yo le daba a usted. Le daré un servicio de policía, de tránsito, de recolección de basura, de cuidado de calles, de salud y demás, peores que los de antes. De algún lado tengo que sacar el dinero para ofrecerle la tortilla en oferta.

Y lo de la soberanía nacional es más o menos lo mismo: si los subsidios logran soberanía, entonces subsidiemos todo y seremos los más soberanos del mundo. Es la vieja y tonta confusión que cree que soberanía es independencia económica y que un país aislado es mejor que uno relacionado con el resto.

El caso del maíz muestra lo inclinados que somos a ver problemas en todo lo que nos rodea. Pero también muestra otro de los rasgos humanos: somos falibles y muchas de nuestras soluciones son malas, lo que nos manda a considerar aún otro rasgo humano, que es el de aprender de las experiencias pasadas. Si sabemos que los subsidios dañan, proponerlos ilustra que no siempre aprendemos de lo sucedido antes. Y eso tiene un nombre que no me atrevo a escribir.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras