Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mareo y Caída
Eduardo García Gaspar
11 diciembre 2007
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Era un buen tipo. Lo fue hasta que elevó su posición de tal manera y en tan poco tiempo que se creyó capaz de todo. Y bajo esa creencia equivocada acabó con lo que había logrado antes, cuando era un buen tipo. Casos de este tipo son dignos de notar y resumen un principio de vida: la altura marea y ciega.

El fenómeno en las empresas es conocido. Para poder administrar es necesario conocer la realidad, sin eso será imposible tomar las medidas correctas. Suena bien, pero hay un problema: escalar la organización y llegar a puestos altos es igual a perder contacto con lo que existe allá afuera y aquí adentro.

A lo que debe añadirse algo clásico, la existencia del lambiscón, la raza de engañadores profesionales que viven como parásitos. Rodearse de ellos es error grave para un administrador. De seguro usted conoce casos, varios de ellos. Alguna vez fui testigo de uno que le dijo a su jefe: “Tienes una gran visión de negocios” por aprobar una propuesta que resultó un fracaso posible de anticipar por un estudiante de secundaria.

La altura marea. El mareo produce caídas. Y las caídas son frecuentes en quienes no se apegan a la realidad. A más altura mayor probabilidad de sentarse en una posición que está alejada de las líneas de trabajo y de los clientes. Puesto en otras palabras, el poder embrutece. A mayor poder, más embrutecimiento.

¿El remedio? Sencillo de decir, difícil de realizar. Si el problema es uno de poder, es decir, de soberbia, eso se cura con humildad. No hace falta un consultor de empresas para remediarlo. A más poder, más humildad es necesaria. Y para ser humilde es necesario tener valor, el que tendría el gran presidente de una poderosa empresa para preguntar a su personal la opinión que tienen de él… y aceptarla sin despedir a quienes dijeran cosas negativas ciertas.

No son casos frecuentes. Suceden, pero son la excepción y revelan a quienes reconocen que desean aprender, otra manera de ser humildes. Todo el punto bien vale una segunda opinión y es el de reconocer que el poder embrutece. Sucede en las empresas, desde luego, de todos tamaños y nacionalidades, pero es aún más notable en los gobiernos, donde el poder es aún mayor… y por eso mismo, el atontamiento más grande.

La definición de embrutecimiento es necesaria: es la creación de una fantasía personal que la persona confunde con la realidad. En la mente del embrutecido se produce una imagen del mundo que no corresponde a lo que existe. La persona confunde su mundo inventado con el real y piensa que sus ideas serán exitosas. Si acierta, entonces, será por la razón equivocada. Y la mayoría de las veces fracasará.

Entre el mundo real y la persona en una muy alta posición hay grandes barreras. Quizá la más alta y poderosa de todas sea la que forman las personas que están a su alrededor y que le impiden ver más allá del mundo que le crean para su comodidad. Es una zona de amortiguamiento para impedirle ver problemas. Todos le dirán que no hay dificultades, que sus ideas tienen éxito… a pesar que de sí existan problemas y las ideas son fracasadas.

Y a eso se añade la comodidad del que goza de una posición alta. Un amigo que dijo un día que desconfiara de toda gran persona que no pagara personalmente sus cuentas de tarjeta de crédito, que no hiciera fila en un banco, ni compras en un supermercado. Tiene un gran punto mi amigo y va en contra de esas oficinas ejecutivas separadas del trabajo diario de la empresa. Finalizo con dos historias reales.

Un día asistí a una comida con un gran ejecutivo, presidente de una empresa. Éramos varios y fuimos recibidos por meseros que nos atendieron en un salón lujoso con vinos extraordinarios y platillos suculentos. Estábamos en el Olimpo, viendo por la ventana hacia abajo al resto de la empresa.

Otro día asistí a otra comida, también de negocios, que nos ofrecía el presidente de otra empresa. La comida consistió en sandwiches acompañados de refrescos enlatados y de postre, galletas empaquetadas. Había sido encargada a un restaurante barato y puesta en charolas de plástico.

Ahora dígame qué empresa aún existe.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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