Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Allá de la Tecnología
Leonardo Girondella Mora
29 enero 2007
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Decía Bastiat en una de sus más recordadas ideas que el buen económista ve lo que el mal economista no alcanza a ver —hablaba de las consecuencias más de largo plazo de las medidas económicas sustentadas en los efectos positivos de corto plazo.

Algo similar sucede con las razones que usualmente se mencionan con respecto a las razones del progreso.

Suelen mencionarse las equivocadas, o mejor dicho las aparentes, las superficiales, las que en lenguaje de Bastiat podemos ver a diario —pero pocas veces se habla de las razones reales de la prosperidad, lo que lleva implícito el cuestionamiento de la riqueza. ¿Somos ricos?

La respuesta varía según la perspectiva personal. Para un pesimista, no, no lo somos; hay pobreza, miseria por todas partes, aumentando y amenazando a todos. Para el optimista, la riqueza se ha elevado, cada vez existen menos pobres, pero sobre todo, cree el optimista,  se conocen las causas de la riqueza.

El optimista tiene razón —el trayecto de la humanidad nos brinda un panorama claro: la regla en tiempos pasados era la miseria, todos eran pobres, con muy escasas excepciones y ahora, la riqueza es más la regla, hasta el punto que la miseria causa indignación.

Pero lo más importante es que somos ricos todos en potencia, si es que hacemos lo correcto para crear riqueza —que es lo que me regresa al inicio: las causas de la riqueza, eso que la crea, que la hace posible. Interrogados así, quizá casi todos respondan hablando de la tecnología y la ciencia, responsables aparentes de la productividad y de la prosperidad.

La tecnología y la ciencia son conspicuas, se ven, se notan, se sienten, pero no son la razón de la prosperidad —absolutamente no lo son. Son ellas un efecto más que una causa —es verdad que un ordenador eleva la productividad personal y por eso se crea riqueza, pero lo que debe uno preguntarse es entonces, qué es lo que permite el avance de la tecnología y de la ciencia, las condiciones en las que ellas florecen y dan resultados que más tarde crean prosperidad.

Está bien, la tecnología y la ciencia son instrumentos, de acuerdo, pero qué es lo que hace que en unas partes ellas progresen y en otras no —cómo es que en ciertos países el avance tecnológico es notable, pero en otras partes no.

Para responder razonablemente la pregunta, ella debe dar un giro para plantear cuál es la causa por la que esos avances se logran y la clave creo que está en algo que no fácilmente se ve a primera vista: la iniciativa personal, el esfuerzo y la acción humana.

Si se dice que la causa del progreso es la ciencia y la tecnología, digo que esa aseveración es cierta a medias —tan a medias que no sirve. Lo que debe preocupar es la razón por la que se tienen avances en esas áreas y la respuesta única que existe es la de la iniciativa personal. Son las personas y sus ideas las que crean los avances y eso tiene dos componentes implícitos que deben mencionarse:

• Las iniciativas de las personas, sus ideas y proyectos —desde quien piensa abrir un pequeño restaurante en algún barrio de su ciudad hasta quien desarrolla un navegador mejorado para internet.

• Los recursos para lograr realizar esos proyectos —es el capital en su sentido amplio.

Colocando las dos cosas juntas es que se logra tener avances en la sociedad y ellos son la suma de las realizaciones de las personas [véase Brenner, Reuven (2002). The Force Of Finance : Triumph Of The Capital Markets. New York : London. Texere. 1587991306].

El reto ahora es más fácil de comprender y se trata de facilitar la reunión de ambos elementos, los autores de las ideas y los recursos que ellos necesitan para realizarlas. ¿Cómo lograr reunirlos? Hay dos grandes posibles sistemas y ambos requieren planeación.

El de apariencia más racional, el que más fácil se ve usando las palabras de Bastiat, es el de un organismo central que hace la planeación de esa manera —se conoce como socialismo o planeación central de la economía.

Pero hay otro, menos fácil de ver y que da la apariencia de desorganizado: el sistema liberal, donde también existe planeación, pero ella no es realizada por una agencia central, sino por cada persona en lo individual.

Si sigo el proceso lógico, una vez que se ha determinado que la causa de fondo, la que crea el progreso y por ello las innovaciones en ciencia, tecnología y otros campos, ahora es una cuestión de plantear cuál de esos dos sistemas es el mejor, el de la planeación central o el de la planeación personal, para acercar los recursos a las ideas.

Una columna de hace tiempo da una de las evidencias posibles para probar la superioridad del sistema individual de planeación sin la interferencia gubernamental —su autor, Donald J. Boudreaux, quien es Chair of the Economics Department en la George Mason University usa datos del Economic Freedom of the World: 2006 Annual Report, un estudio producido por James Gwartney y Robert Lawson, y que es publicado conjuntamente por el Cato Institute y el Fraser Institute de Canadá. Según los datos del estudio:

• Las 4 naciones con mayor libertad económica tienen un PIB per cápita de más de 24,000 dólares, contra casi 3,000 de las naciones en el lado opuesto, con los menores índices de libertad.

• El crecimiento es mayor, 2.1% contra 0.2% entre esos dos tipos de naciones; el desempleo es la mitad en las de mayor libertad que en las de menor; la expectativa de vida es de casi 23 años más en las naciones más libres.

Es una buena indicación práctica de resultados reales —fuera de teorías, de razonamientos abstractos, en la vida real, las naciones con mayores libertades tienen mayores niveles de bienestar.

Pero también puede usarse otro tipo de argumento, el meramente racional o abstracto —para argumentar lo mismo, el sistema de planeación personal libre da mejores resultados: aprovecha el conocimiento total de las personas dentro de una sociedad en oposición al sólo conocimiento de las personas dentro de un gobierno cuya función es planear la economía.

La conclusión es por ende, la siguiente —la causa del crecimiento y del progreso no es lo que se ve de inmediato, los avances de tecnología o de ciencia, sino lo que produce eso mismo que vemos, es decir, la iniciativa personal, la que donde es dejada libre produce eso que tanto nos admira, la prosperidad.

Termino añadiendo que ésa es a mi parecer una de las causas del fracaso socialista: el dejar de aprovechar la enorme riqueza potencial que existe en la misma gente a la que se desea dar un mayor bienestar —el socialista con deseos muy admirables persigue esa meta de una sociedad próspera pero lo quiere lograr desaprovechando el cúmulo de talento que existe en las personas mismas y queriendo que un grupo de funcionarios de gobierno sean quienes planeen a la economía.

La Escuela Austriaca de Economía ha criticado al socialismo con harta razón por su incapacidad de lograr precios reales —esta crítica del socialismo indica que además, el socialismo comete una falla terrible al dejar de aprovechar el talento de los millones de ciudadanos a quienes pretende gobernar.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995 que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras