Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Sócrates, Menos Marx
Eduardo García Gaspar
2 julio 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Toda mi preparación académica me indica que podemos conocer a la realidad. La podemos estudiar y llegar a saber mucho de ella. Pero al mismo tiempo tenemos dudas. Nuestros conocimientos son rara vez absolutos, pero muchas veces suficientes. Sabemos lo suficiente como para hacer volar a un avión más pesado que el aire, por ejemplo.

Pero ese conocimiento de la física no es total. Aún nos falta. Es decir, vivimos en una situación de incertidumbre confiable. No sabemos todo del cuerpo humano, pero podemos confiar en poder curar muchas enfermedades. Esta reflexión puede quedar en el plano de la reflexión ordinaria y, por eso, servir de poco. Pero podemos llevarla a otro nivel de mayor consecuencia.

Quisiera proponer una idea, la de dudar como una costumbre honesta y fructífera. Suena a un ejercicio inútil pero no lo es.

Al contrario, es lo mejor que debemos hacer, dudar. Es lo que nos puede mejorar nuestra vida. Por ejemplo, si no se hubiera dudado del derecho divino de los reyes a gobernar, aún seguiríamos en sistemas políticos carentes de libertades. Y esto me lleva a proponer la existencia de varios tipos de personas, según su actitud ante el dudar.

Un grupo es el de los que no tienen dudas ni sufren incertidumbres. Para ellos todo es cierto y absoluto. Si en sus manos estuviera el mundo no habría avance alguno porque siendo todo cierto entonces nada nuevo debe hacerse. Pero peor aún, ya que viven sin dudas, las peleas entre ellos serían a muerte, sin posibilidad de arreglos ni consensos.

El otro grupo es el de los fatalistas, los que no tienen ni certidumbres y tampoco dudas. Son los que se dejan llevar por las circunstancias y nada les importa. Para ellos todo está predeterminado y nada hay qué hacer. Su vida es la del barco que se deja llevar por la corriente y los vientos.

Esos dos grupos, tienen una ventaja: llevan una existencia individual feliz. Unos porque creen saberlo todo y los otros por creer que nada hay que saber. Para ellos poco trabajo hay. No padecen inquietudes, ni intranquilidades.

Pero el tercer grupo es muy diferente. Su existencia es difícil, trabajosa, amarga, ardua. Son los que tienen dudas, los que no creen saberlo todo, los que tienen ganas de saber más, los inconformes. Son los que hacen posible la vida del resto.

Quiero ejemplificar la reacción de cada uno de esos grupos en una circunstancia particular. La ocasión fue un reportaje de un periódico que hablaba de las declaraciones del ex-presidente Fox en Washington hace ya tiempo. La que decía que había perdido la batalla del desafuero del ex candidato del PRD pero que había ganado “su” candidato, el del PAN.

En el primero grupo estaban dos personas, ninguna de las que tenía duda alguna. Para una de ellas, esa declaración de Fox era prueba “contundente” de que había había fraude electoral. Y para la otra no. Entre ellas abundaron los gritos y seguros de su posición jamás pudieron hablar del tema. Sólo gritaban y manoteaban. Todos ellos poseían la verdad revelada, sin dudas posibles.

El segundo grupo estuvo representado por tres personas. Ninguna de ellas tenía dudas, pero tampoco certidumbre. El tema no les interesaba y se dedicaron a conversar de otras cosas. No hablaron de la vida íntima de artistas de cine, pero no me hubiera extrañado que lo hicieran. Sonreían y parecían estar pasando un buen rato.

El tercer grupo estaba formado por dos personas, cuyo principio fue el de dudar. No pensaron en esos términos, pero fue lo que hicieron. Dudaron de Fox, dudaron de los que decían que eso probaba fraude, dudaron de todo. Y en conjunto llegaron a la mejor de las conclusiones sobre esa noticia. Su discusión fue la más entretenida y de la que más aprendí… tanto como para tener tema para esta columna.

Habían probado un punto en el que he insistido en esta columna, el de las bondades del escepticismo sano. Es el no creer a pie juntillas todo lo que se oye al mismo tiempo que tener curiosidad de saber más. Con esta actitud las discusiones no sólo son más divertidas, sino más provechosas y puede llegarse a acuerdos. De nuevo, Sócrates es mucho más provechoso que el dogmatismo de, por ejemplo, Marx.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.



1 comentario en “Más Sócrates, Menos Marx”
  1. Menos socrates | Worldwidepush




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras