Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Memo a: Europa
Leonardo Girondella Mora
26 abril 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Una conferencia de John Blundell en la Heritage Foundation, de diciembre del año pasado, fue en verdad crítica de la Unión Europea —en contraste con las opiniones generalmente favorables que he escuchado de las personas que admiran el aspecto de unión, creyendo que todo es positivo.

La crítica es devastadora y, lo mejor, se encuentra extraordinariamente resumida en un memorándum de varios puntos que el autor envió a Ivo Sanader, primer ministro de Croacia, con motivo de su unión a la UE —plantea 10 preguntas que deben contestarse antes de ceder el país a la burocracia de Bruselas.

Apunto los temas centrales y añado mis comentarios a 9 de esas preguntas:

¿Por qué ceder el control del país?

Blundell dice que la soberanía es la independencia constitucional con su exclusividad política, algo que no puede ser cedido o unido —y, lo peor, entrar a la UE significa ceder la autonomía a una institución política en Bruselas, la que sustituirá a cada nación en las decisiones políticas de relaciones exteriores, seguridad, justicia y demás, incluyendo la posibilidad de firmar tratados internacionales sin necesidad de consultar a los gobiernos locales. La soberanía se tiene o no se tiene —cederla a las oficinas de Bruselas es un acto de renuncia a la autonomía de la nación y sus personas.

¿Quiere la nación más leyes y reglamentos?

La idea de las oficinas de Bruselas es armonizar las diferencias entre los países miembros y lo intenta hacer por medio de leyes y reglas —tiene cientos de miles que cubren todos los campos imaginables, incluyendo la estandarización de disposiciones para la contratación y despido de empleados.

Traté este tema en Fábrica de leyes —donde dije que “Si es más o menos exacta la cifra de nuevas disposiciones anuales, 2,500 al año, cada ciudadano se enfrentará a casi siete nuevas regulaciones al día, incluyendo sábados y domingos —el costo sólo de estar al día sería impresionante, sin incluir el costo de aplicar las disposiciones”. Hay cálculos que afirman que son 5,000 anuales.

El precio de esta forma de buscar la armonía entre los países miembros es conocido: el deterioro económico.

¿Es aconsejable unirse a una organización corrupta?

Dice Blundell que la UE está podrida desde dentro —existen en 10,000 casos de fraude reportado en la UE durante 2002, cerca del doble del año anterior y costando unos 700 millones de libras. Un 5% del presupuesto anual se pierde, es decir, unos 4 mil millones de libras, del dinero que los países aportan y con culpables que no pueden ser despedidos.

¿Son buenas las barreas comerciales?

No importa lo que cada nación piense, va a tener que colocar esas barreras de unirse a la UE —hay ventajas en cuanto a comerciar con otros países de la UE, pero no con el resto del mundo y eso eleva los precios lo que lastima a los ciudadanos del país miembro.

¿Es deseable el desempleo y un mediocre desempeño económico?

Eso es lo que logran los países que se unen a la UE, una economía de desencanto —bajo crecimiento, altos impuestos, inflexibilidad laboral, proteccionismo, todo eso que se sabe que desestima el crecimiento. Los países más prósperos de Europa no están dentro de la UE.

¿Entrar al peor sistema de fomento agrícola que ha existido?

La idea fue subsidiar a los agricultores para evitar que fueran a las ciudades en busca de mejor vida, lo que falló y entonces todos pagan esos subsidios, lo que empeora la situación de los ciudadanos de las naciones miembros —sin lograr el objetivo buscado.

¿Renunciar a tener voz y voto?

Tal es la variedad de personas en la UE que no puede hablarse de un pueblo europeo en una nación europea —la consecuencia será la imposición de la elite burocrática de Bruselas y la renuncia de cada nación a ser oída. Llegar a acuerdos entre ciudadanos sin rasgos comunes es imposible.

¿Ser un pequeño pez en medio de tiburones?

Los ciudadanos de las naciones más pobladas tienen el sartén por el mango y obligarán a las menos pobladas a seguir sus mandatos —Francia y Alemania dominarán al resto.

¿Renunciar a la moneda nacional?

Adoptar al euro equivale a perder la autonomía económica de la nación —el banco central tomará las decisiones monetarias —ningún país necesitará de sus expertos nacionales y una talla única será impuesta a todos. De nuevo, las economías que mejor desarrollo tienen son las que no usan la moneda europea.


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