Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Modas Ingenuas y Simples
Eduardo García Gaspar
31 enero 2007
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tenemos modas de lo políticamente correcto. Y ahora una de ellas es la del etanol. La posibilidad de encontrar sustitutos ecológicos al petróleo con el maíz nos está causando un gran mareo de niveles mundiales.

Bush habló de esa solución en medio de aplausos. Estamos, sin duda, mayoritariamente a favor de lo que vagamente entendemos sobre el etanol y la producción renovable de energéticos. Pero la realidad no es tan color de rosa ni tan simple.

En los EEUU, el etanol está subsidiado y protegido, situación que artificialmente fomenta su producción. Es decir, el etanol cuesta más de lo que el consumidor paga directamente. La producción ha crecido e incluso sus precios se han elevado, lo que son buenas noticias para unos, pero no para todos.

Si usted siembra maíz, la cosa es buena. Pero si usted lo consume, la situación es mala: mala para el que come tortillas y para el que usa maíz para, por ejemplo, alimentar ganado y producir refrescos embotellados.

Más aún, el énfasis en la producción de maíz lleva a poner de lado la producción de otros cultivos que son alimentos también y si su oferta baja, sus precios subirán. Lo que se ha visto de color rosa no lo es.

Más aún, el etanol produce smog y su producción no es lo limpia que la gente imagina, pues requiere fertilizantes y transporte. La gasolina es más eficiente: menos cantidad para distancias iguales. Y, para producir combustibles con el maíz, por ejemplo, México es notablemente ineficiente dados los bajos redimientos por hectárea.

Si usted se maravilla del combustible producido por la caña de azúcar en Brasil, debemos saber que está subsidiado y que ha desplazado a otros cultivos, lo que está afectando a la selva. Y sobre otro efecto en el medio ambiente: hay evidencia que muestra que el etanol reduciría las emisiones en no más de 5 por ciento, un efecto pequeño en proporción a posibles consecuencias colaterales.

Sirva lo anterior para ilustrar un punto que bien vale una segunda opinión: las cosas no son tan sencillas como parecen, hay efectos colaterales imprevistos que pueden ser peores que el remedio aplicado.

Y, sobre todo, las políticas gubernamentales que quieren salvar al mundo están basadas en la hipótesis de que las cosas son simples. Es en el fondo, la similitud que existe entre Bush y el etanol, y Chávez y el petróleo…, y también con Calderón y el maíz.

Las intenciones, supongo, son buenas. Pero parten de dos ideas cuestionables. Una es creer que una intervención estatal, como el subsidio agrícola a un cultivo o un control de precios, resolverá el problema concreto. La otra es suponer que no habrá consecuencias indeseables. E

n esto, por lo general, muchos medios y escritores se pierden y abanderan una causa, que es reconocer un problema pero ignoran las formas de solucionarlo… especialmente los costos. Y es así que surgen banderas de relaciones públicas que sin pensarse se aplauden como si fueran un conjunto musical que tiene fans.

En este terreno, los liberales suelen tener una respuesta más ingeniosa, la de entender y dar lugar a la espontaneidad de las personas, dejándolas participar con sus talentos y acciones. ¿El petróleo ha subido de precio? Muchos verán en eso una oportunidad de acción para encontrar remedios y ganar dinero, sin necesidad de subsidios, ni protección gubernamental. La acción de las personas libres se encargará de solucionar los problemas, sin soñar en utopías.

La sociedad es una entidad notablemente compleja, lo que parece olvidarse en otro caso también. Uno de los más parlanchines miembros de uno de los tres grandes partidos políticos mexicanos ha propuesto que se declare un aumento de emergencia de los salarios por causa de la elevación del precio de las tortillas. Cree él también que así de simples son las cosas.

No se le ha ocurrido pensar a él ni a otros muchos que de ser posible remediar los bajos ingresos por medio de la declaración de salarios mínimos, ese problema llevaría siglos de haberse ya resuelto y que ahora viviríamos en el mayor de los bienestares.

En fin, con el sólo darnos cuenta de que las cosas son más complicadas de lo que parecen, eso mismo nos evitaría intentar soluciones simplistas que dañan más de lo que benefician.

POST SCRIPTUM

• Los datos sobre el etanol vienen de una columna de una columna del WSJ, 27 de enero “Very, very big corn”.

• Hay más datos aquí sobre las consecuencias de bioenergéticos.


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