Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Monopolio Educativo del Estado
Santos Mercado Reyes
29 mayo 2007
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Ya no se puede ocultar que en México tenemos un desastre educativo en todos los niveles. Así lo dicen los estudios internacionales y lo reiteran, incluso, las instituciones del propio gobierno mexicano. El problema es que no se sabe por qué, cuál es la tarea que hicimos mal y,  por lo tanto, cómo corregimos nuestros errores.

He aquí un diagnóstico y algunas propuestas.

En México no hay escuelas privadas genuinas

Las escuelas y universidades privadas genuinas son instituciones educativas propias de una economía de mercado, capitalista o neoliberal, como usted desee llamarles. Por otro lado, las escuelas y universidades públicas son las instituciones educativas naturales de un país socialista, comunista, fascista o nazi.  Cada sistema económico y político posee sus instituciones naturales, coherentes con su definición.

Cuando un país marcha a la deriva, sin rumbo ni definición, se puede observar la coexistencia de escuelas públicas y privadas, pero en realidad prevalecerá una de las dos filosofías. Si el país es mayormente socialista, las llamadas escuelas privadas estarán bajo control del Estado; pero si la nación es fundamentalmente capitalista, las escuelas estatales funcionarán bajo la lógica de mercado.

En México, las llamadas escuelas privadas están sometidas al control estatal porque nuestro país todavía no se define como una economía capitalista o de mercado. Es, por tanto, difícil imaginar cómo funcionaría un sistema educativo privado, con amplia cobertura, calidad, pertinencia y no subsidiado. Aquí trataré de dar algunos elementos.

Teoría sobre la naturaleza de los negocios

Hablar de empresas privadas significa hablar de  negocios que arriesgan capital en búsqueda de lucro a través de un bien o servicio. Para que una actividad tenga el carácter de negocio privado se necesita que haya uno o más propietarios, es decir, individuos que deciden  fundar una escuela o empresa con sus propios capitales.

Compran terreno, maquinaria, materia prima y contratan a los trabajadores necesarios  para producir los bienes que llevarán al mercado con el fin obtener la ganancia deseada. Si venden lo suficiente, sobreviven; si los consumidores no gustan del producto, tendrán que cerrar y dedicarse a otras cosas.

Los negocios son tan caprichosos, difíciles y riesgosos que únicamente los gobiernos pro-capitalistas han comprendido que no deben meter las manos en absoluto. Dejan que la suerte de la empresa se resuelva en el mercado, que los consumidores sean los que decidan, mediante sus compras, si un negocio debe seguir o debe esfumarse. Aún cuando el gobierno no interviniera en los negocios, la mayoría de ellos muere antes de cumplir un año de operación, al tercer año, menos del diez por ciento sobrevive.

Cuando se dice que el gobierno no debe intervenir en los negocios, se dice que no debe dictar precios, tampoco debe imponer normas, reglamentos ni forzar para que las empresas acepten sindicatos, IMSS, ISSSTE, INFONAVIT, FONACOT, etc. Las contrataciones de personal las debe decidir el empresario y las prestaciones deben ser producto de la negociación directa entre empresa y trabajador, sin ingerencia de sindicatos, mafias o gobiernos.

Por supuesto, México está lejos de este escenario. Nuestro país vivió una larga época de socialismo donde el Estado tomó el control de todos los rubros de la economía. Todavía hace 15 años, si usted no era amigo del presidente, del gobernador o al menos de un diputado, usted no podía abrir un negocio. O bien, tenía que repartir dinero por todos lados para que le dieran los permisos. Esto todavía se observa en algunos giros.

¿Existe el monopolio educativo del Estado?

Desde antes de la Revolución Mexicana ya el Estado se había arrogado la tarea de ser el educador del pueblo. Con Porfirio Díaz se inauguraban escuelas de gobierno y todos lo aplaudían, sin darse cuenta del monstruo que se estaba creando. Con la Revolución Mexicana se agudizó este estatismo educativo para abarcar universidades, normales, escuelas de artes y oficios, etc., todas del Estado.

Pocos o quizás nadie cuestionó si los políticos o burócratas que a codazos y sombrerazos escalaban las esferas del poder eran los más indicados para decidir lo que los niños y jóvenes debían aprender. Pero se aceptaba esta práctica porque era coherente con el ideal de hacer de México un país socialista, todo bajo control del Estado.

Es cierto que también se toleró la existencia y apertura de escuelas privadas pero se hizo de manera semejante a la Italia de Benito Musollini, todas debían estar sometidas al control y supervisión del Estado.  El gobierno se arrogaba el derecho de cancelar la concesión cuando lo estimara conveniente. De hecho, en México desapareció el concepto de escuelas y universidades privadas al estilo de las economías capitalistas.

Después de un largo período de más de siete décadas de estatismo, México se decide a abandonar las viejas estructuras y sumarse a la nueva filosofía de mercados abiertos y competitivos donde el papel protagónico lo juega el individuo en su papel de empresario.

En la economía, desde 1982, se han tomado medidas importantes aunque insuficientes. Al menos se ha llevado un proceso de desregulación para ampliar significativamente el margen de acción de los nuevos empresarios, se han reducidos las reglamentaciones para el ingreso del capital foráneo, etc.

Pero en el campo educativo hay demasiada oscuridad. No se sabe qué hacer con el monopolio estatal de la educación. Qué hacer con una Secretaría de Educación Pública que cuenta con más de un millón de  empleados, con una UNAM que tiene casi 300mil alumnos y 60 mil empleados.

Se alcanza a percibir que este monopolio es el  causante de los pobres resultados que dejan a nuestro país en los últimos lugares mundiales, se detecta que se generan profesionistas mediocres, incapaces de moverse en esferas internacionales y que sólo estudian para que alguien les garantice una quincena segura.

Este monopolio educativo estatal es el caldo de cultivo para formar “luchadores sociales” que suben a las montañas, cierras escuelas, declaran huelgas, y forman a los alumnos como si fueran a ser los futuros ciudadanos de un país comunista.  Pero casi nadie se atreve a sugerir que todo esto se debe al monopolio estatal de la educación.

¿Debe sobrevivir el monopolio estatal de la educación?

Hay quien cree, que el estado tiene la capacidad de reorientar la educación para lograr pertinencia y calidad. Estas bellas palabras carecen de todo sustento. La calidad que necesita México para entrar a las grandes ligas de economías capitalistas no se la puede dar un sistema burocrático.

Cualquier escuela o universidad pública posee una filosofía adversa al sistema capitalista. Es como pedirle al diablo que enseñe el catecismo. La calidad de la educación tiene  que referirse a desarrollar el espíritu empresarial en los alumnos, lo que es imposible pues en las escuelas públicas los administradores y profesores no son empresarios, sino burócratas. Los burócratas tienden a reproducir el cuadro, es decir, a formar nuevos burócratas. Quiere decir, que debemos caer en cuenta que el aparato educativo que tenemos no nos sirve, y lo que necesitamos, no lo tenemos.

La conclusión es irremediable: es necesario destruir el monopolio estatal de la educación, en todos los niveles y en todas las latitudes.

¿Cómo desmantelar el monopolio estatal de la educación? No es una tarea fácil pues existen muchos intereses que prefieren que todo siga igual. Sin embargo hay algunas medidas que pueden ganar la simpatía y el consenso rápido de la población.

Empecemos por introducir el sistema del bono educativo

Este sistema quiere decir que el gobierno deje de subsidiar a las escuelas  y universidades y en su lugar establece el subsidio directo a los alumnos. El estudiante recibe cada mes un bono o cheque intransferible que sirve únicamente para pagar la colegiatura en la escuela que haya elegido.

Es importante que sea un cheque mensual y que se otorgue a través de la banca comercial. El alumno tendrá derecho de cambiar de escuela universidad si siente que no recibe el servicio educativo adecuado. Una vez que la escuela recibe el cheque, debe tener completa libertad para que internamente decidan gastarlo en sueldos, mantenimiento, crecimiento, innovación, etc., y ninguna institución de gobierno debe ejercer control alguno.

Ninguna escuela debe ser rescatada si funciona mal, es decir, si no tiene alumnos. Pero aquellas que tengan éxito, deben tener completa libertad para crecer, poner sucursales, etc.

El bono educativo no es una panacea, pero tiene la virtud de someter a las escuelas al juicio de los alumnos y padres de familia. Además, se verán en la necesidad de hacer mejor su trabajo a fin de competir con otras escuelas. La virtud del bono educativo es que genera una especie de mercado educativo. El Estado no necesitará dictarles qué hacer, pues por su propio interés tratarán de mejorar en todos los aspectos para ganar clientes. Aquellas escuelas que hagan bien su trabajo, recibirán muchos bonos y estarán en condiciones de ponerse mejores salarios.

Jamás he encontrado a un padre de familia que se oponga a recibir el dinero de manos del gobierno para que él mismo decida dónde inscribir a su hijo.

El sistema del Bono Educativo ya ha sido probado exitosamente en otros países y es tan sólo la primera medida de un gobierno que quiere mejorar seriamente su sistema educativo.  De ser posible, se debe permitir que el alumno pueda colocar su cheque educativo mensual tanto en escuelas públicas como en privadas. Vale la pena hacer notar que introducir el sistema del bono educativo no implica incrementar el gasto de gobierno.

Una segunda medida para revolucionar nuestro sistema educativo consiste en permitir que se abran todo tipo de escuelas y universidades, incluso en el garage de una casa. No se deben pedir requisitos, ni supervisar por medio de funcionarios de gobierno. El mercado será quien dé el veredicto de si es  buena o mala escuela.  También se debe permitir el arribo de escuelas internacionales a efecto de incrementar la competencia.

Finalmente, es necesario crear un sistema de financiamiento para que cualquier alumno pueda estudiar en universidades nacionales o extranjeras.  No se trata de becas regaladas, que corrompen las conciencias, sino de créditos recuperables.

Éstas son tan sólo algunas medidas para construir el nuevo sistema educativo que México necesita. ¿Tarea imposible? En absoluto. Solo es necesario que tengamos el suficiente coraje y la enérgica decisión para iniciar esta  revolución educativa.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.


No hay comentarios en “Monopolio Educativo del Estado”
  1. Irving Dijo:

    Pienso que esta propuesta deberia entrar en vigor y no solamente quedar en las palabras. Generaría la calidad en las escuelas, que es lo que necesitamos para un mejor futuro.
    Desgraciadamente, como menciona, se involucran muchos intereses de por medio, que por lo general es lo que más les importa.

  2. Miguel Estrada Dijo:

    qué poca consideración se hace de las mejores instituciones de este país. Pobre pen… de mie…

  3. Comentador ContraPeso.info Dijo:

    Sobre el comentario de Miguel: el mismo texto muestra el uso del ad hominem, una falacia de razonamiento. Es posible que se deba a un sistema educativo monopólico y malo, que es lo que el autor de la columna señala.

  4. TiburTom Dijo:

    Pero si uno es un liberal real, el sistema de vales educativos es opuesto a la idea liberal de un gobierno que retira dinero para luego darlo. Freidman no era tan liberal como se creía. NOTA DEL EDITOR: es cierto, la idea de los vouchers no es precisamente liberal y mantiene al gobierno en la jugada, lo que distorsionará el mercado educativo.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras

Septiembre 15 y 16

El lunes 15 y el martes 16 de septiembre, no publicaremos columnas. Tampoco enviaremos el boletín. ¿Descanso, vacaciones? No, trabajo de planeación.