Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No hay Generación Espontánea
Eduardo García Gaspar
9 julio 2007
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


Un tipo de persona es en verdad fascinante. Es ese tipo que le hace una pregunta a uno, luego sin esperar nuestra respuesta, la contesta de inmediato para comentar al final que nos hemos equivocado.

Es la persona que nos interroga sobre, por ejemplo, la guerra de Iraq y antes de que demos una respuesta nos contesta que seguramente estamos de acuerdo con la guerra, para agregar de inmediato que estamos en un error.

Cosas de la vida, pero este mes viví dos experiencias de ese tipo con dos personas diferentes, de ese mismo tipo y con el mismo tema. Es cosa irresistible para mí encontrar el fondo de lo acontecido: el tema era el sexo y la Iglesia Católica y dio pie a que ambas personas dijeran que si esa iglesia alababa la castidad entonces ello significaba que apoyaba la idea de no tener bebés.

La opinión de las dos personas había sido la misma. Ambas dijeron que la postura católica es la de colocar al sexo en un lugar de maldad, verlo como algo prohibido, lo que significa que ella sostiene como superior la idea de no tener descendencia. Y ambas dijeron que eso era contrario a la naturaleza humana para la que el sexo es una parte integral. No creo que sea una opinión aislada. Muchos estarán de acuerdo con esa opinión.

Por mi parte, creo que esa opinión no se sostiene. Es un caso de esos en los que se hace una pregunta, se contesta sin esperar la respuesta del otro, para luego decirle que está equivocado. No veo cómo puede estar en contra del sexo una iglesia que dentro de sus textos sagrados contiene la frase de “creced y multiplicaos”… especialmente sabiendo que no hay forma de lograr eso que por medio de actos conocidos por todos.

Entonces hasta aquí, al menos, me parece muy obvio que decir que los católicos se oponen al sexo es una exageración. Más aún, debe verse la posición católica en contra del aborto, lo que significa que desea que se tengan bebés y ya sabemos que ellos se producen de cierta manera. Es decir, el catolicismo no exalta precisamente la abstinencia sexual, sino lo contrario… a lo que hay que agregar algo básico.

Y eso básico es la responsabilidad en el ejercicio de la libertad humana. Puesto de otra manera, al mismo tiempo que se exalta ese  “creced y multiplicaos”, también se exalta la responsabilidad. Y ella se traduce en dominio de las pasiones: a ellas hay que colocarlas bajo el poder de nuestra voluntad para evitar ser su esclavo. Más específicamente, el sexo está a nuestro servicio y no nosotros al suyo.

La paradoja es interesante: el catolicismo favorece el sexo al mismo tiempo que no quiere que él nos domine. Y por eso le pone reglas, especialmente la institución del matrimonio. El  “creced y multiplicaos” debe realizarse dentro del matrimonio.

No es una cuestión de sexo indiscriminado, sino de sexo dominado y responsable… que es lo que creo que causa tanta conmoción. Nuestros tiempos son unos en lo que se quiere libertad para hacer todo, por lo que no sorprende que las reglas católicas sobre el sexo se vean confusamente.

De entre las dos posturas, me quedo con la católica por ser más optimista al respecto de la esencia humana, a la que ve con libertad y responsabilidad al mismo tiempo. La otra posición es la que quiere sólo libertad sin responsabilidad, para dejar libres a las pasiones humanas y viéndonos como seres incapaces de ser responsables. La postura está muy bien representada por la reciente discusión al respecto del aborto.

Si una de las consecuencias del sexo es crear vida, esa es una responsabilidad que debe ser  aceptada. No se puede ser libre sin ser responsable, que es precisamente lo que quieren quienes exaltan el sexo sin responsabilidad por medio de la legalización del aborto. La postura católica me parece, insisto, más congruente y optimista respecto a la persona humana a la que se rehusa a ver como incapaz de dominarse.

Dijeron esas dos personas que los principios católicos se oponen al sexo. Espero haber mostrado pruebas de lo opuesto. Pero a lo que sí se oponen esos principios es el sexo libre, indiscriminado e irresponsable, y esto es un entendimiento mucho más positivo sobre el ser humano que el de esas dos personas.

El sexo, al final, no puede aislarse de la libertad y la libertad no puede aislarse de la responsabilidad. Hacerlo sería inhumano.

POST SCRIPTUM• Me recuerda esto lo que dijo Ayn Rand respecto al tema y que repito de memoria: para conocer lo que una persona piensa de sí misma hay que ver a la persona con la que tiene relaciones sexuales.

• Un punto no tratado arriba es el de la virginidad, por ejemplo, en el celibato de los sacerdotes y monjas. ¿Significa eso que el catolicismo prefiera la abstinencia como algo superior? Creo que en realidad significa que el catolicismo prefiere a la libertad de la persona y admira la decisión de quienes la ejercen responsablemente.

• Un amable lector, de uno de los periódicos que publica Una Segunda Opinión, escribió lo siguiente:

Estoy de acuerdo en muchos de sus puntos, pero hablando de responsabilidad, porqué [sic] se deja de fuera el uso del condón u otros métodos anticonceptivos artificiales (hechos por el hombre) para responsabilizarse de su reproducción? No ser esclavo del sexo no implica tener una sóla pareja, y mucho menos necesitar la institución del matrimonio para ejercerlo. Tengo 23 años, he tenido varias parejas, y sin estar casado he llegado a valorar el sexo dentro de una relación.

Me parece que es una buena muestra de las ansias de justificarse en una conducta que exalta al sexo por encima del control personal. El condón es precisamente una herramienta que permite liberarse de responsabilidades, no diferente a la de las píldoras, y que no son medios para “responsabilizarse de su reproducción” sino para dejar de ser responsable.

Pobre muchacho que piensa eso. Se cree pensante y a sus años ya habla de varias parejas “valorando” el sexo fuera del matrimonio. Obviamente no entendió lo que escribí.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.



No hay comentarios en “No hay Generación Espontánea”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Cosa ordinaria en los seres humanos es poseer inteligencia. Cosa extraordinaria es aplicarla con todo rigor. Somos tan inteligentes que podemos acomodar la realidad según convenga a nuestros intereses o según nos cause menos conflicto. Hasta podemos confundir o cambiar las posturas de otras personas. Si las enseñanzas católicas producen alergia, y no siendo obligatorias, sugiero recurrir a la Ética. Cito a Ángel Rodríguez Luño: “…la misión de la Ética es ayudarnos a distinguir el bien verdadero del bien aparente, para que la voluntad pueda dirigirse al primero y evitar el segundo, que en realidad es un mal”. A veces algunas ideas detractoras pueden “sonar” inteligentes. Pero el reto intelectual no está en las habilidades debativas. El reto es anterior a la exposición de las ideas. Está en la auténtica búsqueda de lo que es bueno, de la razón, hasta que duela. Lograrlo nos habilita para distinguir lo que no es sujeto de debate y también a distinguir los debates de los combates. Nada fácil eso de ser inteligente. Cito a mi Abue: “A ver si como roncas duermes”. Simplemente indebatible.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras