Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ocasiones Para Aprender
Eduardo García Gaspar
4 julio 2007
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


En casi todo lo que nos sucede se presenta, a veces muy oculta, una oportunidad para saber más. Son las ocasiones para saber. Al igual que ahora hay tanto énfasis en el ejercicio del cuerpo, debería haber aún más énfasis en el ejercicio de la mente… con la ventaja de que lo podemos hacer en cualquier parte. Pongo un ejemplo.

En la radio, dos personas hablan. Comentan que México no tiene desarrollo tecnológico, lo que todos sabemos y no es sorpresa. E intentan darle una solución al asunto.

Proponen que el país tenga un proyecto de desarrollo tecnológico que fomente y promueva la formación de técnicos avanzados a los que se les pague muy bien. A lo que añaden la receta del que no tiene imaginación, la elevación del presupuesto del gobierno para promover la investigación.

Era un programa de radio como miles de los que escuchamos todos. Y era también una ocasión para saber. Me recordó la vez en la que tuve que hacerle al escritor con el prólogo de un libro y señalé que el autor tenía la virtud de reflexionar incluso con la historia de dos perros que se cruzan sin hacerse caso. Volvamos al programa de radio.

Lo escuchaba mientras conducía mi coche y me dio tiempo a pensar en las ideas de esos dos que hablaban. Está bien, es cierto, el desarrollo tecnológico del país es malo. Lo bueno es que en otras partes es avanzado y podemos disfrutar de él gracias al libre comercio y a precios razonables.

Ahora vayamos a la solución de estas personas. Primero dicen que México debe desarrollar un plan de promoción científica. ¡Uy!

El problema es que no hay un tipo que se llame México, sino que hay más de cien millones que son mexicanos. ¿Nos debemos reunir para discutir el punto? Sería imposible. Es el problema de usar sustantivos colectivos, que nada significan en esas frases.

Y si significan algo, es el gobierno. Entonces, esos dos proponían que el plan de desarrollo del país en el campo de la ciencia y la tecnología fuese una responsabilidad del gobierno. ¡Uy¡

Si los chicos del gobierno no saben hacer ni siquiera sus responsabilidades esenciales, menos aún sabrán de ciencia y tecnología. No conviene que se hagan cargo de eso. Sería mejor que la responsabilidad se diluyera en muchos y que el plan fuera en realidad muchos planes independientes, de quienes quieran entrar al campo. Y, desde luego, mencionaron la otra idea mil veces usada.

La del aumento en el presupuesto gubernamental destinado a apoyos científicos y tecnológicos, incluyendo la elevación de los sueldos de científicos y técnicos. Son las recomendaciones del que ya le falló la función cerebral. Es la recomendación estándar del que no sabe mucho: para solucionar cualquier problema el gobierno debe gastar más. Otro ¡uy!

Al final, esas dos personas reaccionaron de la manera ortodoxa: primero detectaron que existe un problema y en esto tenían toda la razón; segundo, propusieron que el gobierno resolviera el problema por medio de un gasto mayor y por medio de la regulación de los sueldos mínimos de técnicos y científicos.

El problema de esa solución es que ella elevará la gravedad del problema que pretenden solucionar.

Ya estaba llegando a mi destino cuando terminó la conversación de esas dos personas. No sé cuántas de las personas que la escucharon hayan estado de acuerdo con ella. Supongo que la mayoría y eso me asusta.

El temor obedece a suponer que muchos efectivamente creen que la intervención gubernamental es la solución de los problemas que nos afectan. La realidad es la opuesta, exactamente la contraria.

La mejor solución es el retiro del gobierno del área a la que se quiere promover. ¿Quiere usted que florezca alguna industria? Quite de ella regulaciones gubernamentales, reduzca impuestos y trámites y registros, deje que las personas solas vean en ella una oportunidad de negocio y verá que esa industria al cabo del tiempo crece. No es física cuántica. Una y otra vez se ha visto.

En fin, todo lo que he querido demostrar es algo que creo que bien vale una segunda opinión: nuestra vida diaria está llena de oportunidades para ejercitar el cerebro y el ejemplo que puse es uno de muchos que se nos presentan casi sin costo. Y en este caso, me ayudó a entender eso de la respuesta estándar: hay un problema, entonces que lo resuelva el gobierno. ¡Uy!


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