liberalismo

El origen y las características del liberalismo. Sus antecedentes remotos y recientes. Los elementos que dan significado al liberalismo y definen sus creencias.

Introducción

El propósito de este resumen es ir tras el significado de liberalismo, su origen y sus elementos, intentando encontrar una idea fiel de su significado. 


Esta columna está basada en la obra de Heywood, Andrew (2003). Political Ideologies: an introduction. New York. Palgrave Macmillan, pp 25-39. 


Origen remoto del liberalismo

Comienza el autor con una breve visión histórica del liberalismo, una palabra usada según él desde el siglo 14, con una variedad de significados.

El primer origen del liberalismo está en el término latino liber era usado para designar a los hombres libres en oposición a los siervos del feudalismo y a los esclavos.

También significaba el ser generoso, «liberal en las dádivas». E incluso, connotaba la idea de ser de mente abierta.

Como un término de significado político, el liberalismo fue una creación en el siglo 19, en España.

Resumía en una palabra ideas desarrolladas durante los pasados 300 años. Abarcó las nociones opuestas al feudalismo, al absolutismo y la aristocracia, en defensa de la clase media que se había desarrollado.

Fueron ideas radicales, que buscaban reformas profundas. Se trató de defender nociones de gobiernos constitucionales y representativos.

Estaba en contra de gobiernos contrarios a sistemas políticos de gobiernos de poder concentrado. Proponían libertad religiosa y de conciencia. Este es el origen real del liberalismo.

Los sistemas políticos occidentales han sido fuertemente influidos por las ideas liberales, tanto que sus gobiernos son generalmente llamados democracias liberales.

Eso significa un régimen constitucional que acota los poderes gubernamentales para salvaguardar las libertades de los ciudadanos. Y que es representativa en el sentido de que las posiciones gubernamentales se ganan por medio de elecciones.

Origen reciente del liberalismo

El autor llega a tiempos más actuales, diciendo que los éxitos liberales quitaron la faceta radical del significado del liberalismo. Se tornó más conservador al querer preservar los avances logrados.

Incluso a partir del industrialismo, los mismos liberales iniciaron la revisión de sus ideas. Aquí el autor establece una distinción muy útil para nuestros días entre dos tipos de liberales:

Liberalismo: significado clásico

Los liberales tempranos proponían un gobierno limitado. Pueden ser llamados, por su origen, liberales clásicos.

Liberalismo significado moderno

Los liberales modernos, como les llama Heywood, comenzaron a creer que el gobierno debía intervenir activamente. Debía hacerse responsable de servicios sociales de bienestar, como salud, casa, educación, jubilaciones, y la reglamentación de la actividad económica.

Esta división de mentalidades es lo que produjo el desarrollo del origen de dos tradiciones de pensamiento dentro del liberalismo, la del clásico y la del moderno.

Ignorar eso suele ser causa de una buena cantidad de confusiones, cuando por ejemplo se llama ‘liberal’ en los EEUU a quienes proponen grandes esquemas sociales de intervención gubernamental.

Ello no es fácilmente comprendido por quien entiende al liberalismo como un defensor de una autoridad política no interventora.

Elementos de liberalismo

En la siguiente sección, el autor señala cinco grandes elementos centrales del liberalismo:

1. El individuo

La visión feudal era más bien colectivista, las personas eran entendidas como pertenecientes a grupos. Al desaparecer, las personas empezaron a pensar por sí mismas y tener idea de su individualidad.

Fueron desarrollándose las nociones de derechos naturales en los siglos 17 y 18, como en Locke y Kant.

El significado de liberalismo incluye la idea central de pensar en el ser humano como un fin en sí mismo y no como un medio para ser usado por los demás. 

El liberalismo, por tanto, pone atención individual en la persona como ser único, definido por sus rasgos propios. Pero que al mismo tiempo comparte con el resto una naturaleza humana.

Existe por tanto una tensión en estas dos ideas. Por un lado las personas son diferentes, pero al mismo tiempo son iguales.

Esta idea en la preeminencia del ser humano individual ha producido una noción en algunos liberales que es llamada atomista.

Es decir, la que entiende a las personas como átomos separados dentro de la sociedad, cada uno con sus propias necesidades y deseos, sin relación con el resto.

Pero otros liberales han preferido ver a la persona como un ser que tiene responsabilidades con los demás, especialmente con quienes no pueden valerse por sí mismos.

Se trata de las visiones egoísta y altruista, que sin embargo se unen en la meta de una sociedad de tal naturaleza que permita realizar el potencial de las personas.

2. La libertad

Otra parte esencial del significado de liberalismo, desde su mismo origen, es la libertad humana.

Si la persona individual es una de las ideas centrales del liberalismo, resulta lógico que la libertad sea para el liberalismo el valor supremo.

Es un derecho natural y una necesidad absoluta para llevar una vida plenamente humana.

Las personas ejercitando la libertad toman decisiones y optan por alternativas sobre su vida: dónde vivir, en qué trabajar, qué comprar.

Es la sola condición para que las personas sean capaces de desarrollar sus talentos y realizar sus potenciales.

Pero la libertad del liberalismo no es un derecho absoluto. Si lo fuera, existiría el derecho a abusar de otros y se tendría el libertinaje.

El autor menciona aquí a Mill y su distinción entre los asuntos internos y externos de la persona, señalando que lo que la persona haga restringiendo la libertad de otros no es parte de la libertad.

Pero hay más: la libertad negativa y la positiva. Los liberales clásicos o tempranos piensan que la libertad es dejar a cada persona por sí misma, libre de interferencias, para hacer lo que ella decida. Esta es la libertad negativa, basada en la ausencia de limitaciones externas.

Los liberales modernos, dice el autor, han sido atraídos a una libertad entendida en sentido positivo, comprendida como el ser dueño de sí mismo, el ser autónomo.

Equivale a desarrollar habilidades y talentos, ampliar el entendimiento y realizarse. Se refieren usualmente a la igualdad de oportunidad.

3. La razón

El liberalismo, dice Heywood, deriva su significado en buena dosis parte de la Ilustración, en su deseo de librar a la humanidad del yugo de la superstición y la ignorancia, para alcanzar la etapa histórica de la razón.

La influencia de la Ilustración en el liberalismo se realizó en diversos planos. Otro de los grandes rasgos de la definición de liberalismo.

Primero, reforzó la idea de la libertad y el individuo, las nociones vistas antes.

Si las personas son seres pensantes, ellas son capaces de tomar decisiones por sí mismas. No se cree que las personas sean infalibles, pero sí se piensa que es adecuada la posición contra que paternalismo que las ve como seres incapaces.

Además, el paternalismo puede abusar de la autoridad, lo que el liberalismo desea evitar.

Segundo, se desarrolla la idea de progreso, el avance a lo mejor, la expansión del conocimiento, la posibilidad de cambiar el mundo y hacerlo mejor. El racionalismo, por tanto, es una emancipación del peso del pasado.

La razón, además, da soporte a la idea liberal de confiar en las discusiones, los debates y las argumentaciones. 

Sin confiar absolutamente en la razón, los liberales reconocen que existen intereses opuestos en las personas, que ellas son egoístas, que pueden tener rivalidades.

Entra aquí la discusión ordenada para arreglar los conflictos, con posibilidad de negociación y acuerdos. Es por esta actitud que el liberalismo considera a la violencia como la última de las opciones, incluso como sed de poder.

La violencia se justifica en situaciones de defensa propia, pero siempre después de usar argumentaciones.

4. La justicia

En pocas palabras, la justicia es dar a cada quien lo que se merece. La idea tiene sentido al pensar que todas las personas tienen igual valor e iguales derechos.

Y esto lleva al rechazo de privilegios basados en raza, credo, sexo, posición social. Las personas son iguales ante la ley y en la política.

El liberalismo propone la idea de igualdad de oportunidad. No significa igualdad de resultados, pero sí de oportunidades para tener éxito o fracasar.

Es la recompensa al trabajo individual, es decir, el incentivo personal para avanzar. Una idea esencial de la definición de liberalismo.

El autor menciona explícitamente a la meritocracia, donde los esfuerzos personales determinan las recompensas individuales. La distribución desigual del ingreso es el resultado de la desigualdad de habilidades y trabajo, incluyendo situaciones aleatorias.

De esta manera, se tiene el incentivo de trabajo para mejorar la situación personal y esa situación personal es resultado de los esfuerzos de las personas.

Los liberales modernos, dice el autor, piensan de otra forma y apoyan redistribuciones de riqueza mediante la acción de estados de bienestar.

5. Tolerancia y diversidad

Creyendo en el individuo, es lógico apoyar la idea de la pluralidad o diversidad, como resultado de las acciones de diversas personas.

Muchas y diversas manifestaciones humanas se dan en un sistema liberal, como el pluralismo político y el cultural.

Por su parte, la tolerancia es considerada un valor ético y un principio social, que tiene elementos de autonomía personal y reglas de comportamiento en la relación con los demás.

La primera de las manifestaciones fue la de la tolerancia religiosa (Locke, 1999), que ayudó a distinguir entre las esferas pública y privada de las personas.

La tolerancia se aplica a esa esfera privada de las personas, corresponde a la libertad definida negativamente. Tiene un componente que implica también desaprobación de otros.

La diversidad y la tolerancia, más aún, se justifican en el liberalismo por su resultado neto benéfico. Permite que dentro de un mercado libre de ideas la verdad emerja y las ideas buenas desplacen a las malas.

Entra aquí de nuevo la confianza en la razón, para argumentar, discutir y analizar esa diversidad, evitando la posibilidad del conformismo con la opinión mayoritaria.

Hay en esto armonía, a pesar de que las personas posean intereses distintos. Entre ellos se encuentra al final algo en común.

Por ejemplo, los intereses de trabajadores y de empleadores pueden ser opuestos, pero entre ambos se complementan con mutuo beneficio.

Resulta esto muy opuesto a los supuestos socialistas que entienden a la sociedad como en conflicto estructural.

La tolerancia, sin embargo, no es ilimitada y puede ser calificada al enfrentar opiniones intolerantes a pesar de que en muchos casos se acepte la difusión de esos puntos de vista.

A partir del siglo 20, algunos liberales han apoyado la noción de la neutralidad moral, implicando un abandono frecuente del apoyo a la idea de una serie de valores fundamentales en favor de la aceptación de diversos valores que puedan convivir pacíficamente.

Concluyendo hasta aquí

Lo anterior ofrece una razonable exposición del origen del liberalismo. Más la explicación de la existencia de dos tipos de liberales, con ideas opuestas aunque bajo una misma etiqueta.

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Ahora, las características del liberalismo. Especialmente su relación ambivalente con el gobierno y la democracia.

Características del liberalismo

Esta parte de la columna está dedicada a las características que distinguen al liberalismo y también está basada en la obra de Heywood (pp 39-57). 

Liberalismo y gobierno

El liberalismo implica por sus características esenciales, la creencia en el gobierno como una entidad necesaria para el bien de todos. La libertad es una idea central del liberalismo y los individuos deben actuar libremente, pero en un mundo imperfecto eso presenta problemas.

La libertad puede ser abusada y las personas salir lastimadas. Se necesita una fuerza que impida y castigue esos abusos y esa fuerza es un gobierno soberano.

Es la idea de que la libertad puede existir solo bajo el imperio de la ley aplicada por un gobierno. En un estado anárquico, sin gobierno, y de absoluta libertad existirán situaciones indeseables de conflicto y atropello, por lo que se requiere algo que lo evite.

Es la teoría del contrato social, una ficción reconocida como tal, pero que contiene una poderosa noción: los hombres aceptan que vivirán mejor bajo la autoridad de un gobierno con leyes, que en un estado de anarquía.

Gobierno controlado

Es decir, el gobierno es una creación liberal «desde abajo», dice Heywood. Es el producto de un acuerdo entre los hombres, las personas lo crean para que les sirva a ellas.

Más aún, un estado liberal comprendido así es una especie de árbitro neutral, que sirve a todos por igual y no a ciertos individuos o grupo.

Con esa concepción del gobierno, el liberalismo coloca un énfasis especial en el control de esa institución. Un gobierno es siempre una tiranía potencial que debe ser controlada [así se justifica la división del poder de Montesquieu].

Un gobierno ejerce una autoridad soberana, dice Heywood, y esa autoridad es una amenaza continua para los individuos libres a quienes debe servir. 

Está en la misma naturaleza gubernamental el riesgo de abusar de su poder y eso debe ser evitado. Y esto es muy resaltado en las características del liberalismo.

De allí la noción liberal de establecer límites al gobierno por medio de una constitución, la ley más alta y que establece los poderes y deberes del gobierno, bajo el principio central de limitarlo. 

La constitución para el liberalismo es un instrumento de acotación del poder gubernamental para así servir a quienes lo fundaron.

Es central a la constitución la idea del poder controlado por medio de pesos y contrapesos, es decir, la división del poder gubernamental.

Esto es lo que crea mecanismos como el control de primeros ministros por parte de un gabinete de ministros, de los presidentes por parte del legislativo, del legislativo por medio del bicameralismo. 

Además de las divisiones territoriales dentro de la nación, es decir, el federalismo para controlar al gobierno central.

Liberalismo y democracia

El liberalismo está íntimamente asociado con la democracia, un concepto sobre el que no existe gran consenso acerca de su definición; incluso existen definiciones en conflicto.

La democracia más generalizada y que parece haberse impuesto a las demás es la llamada democracia liberal y que contiene dos elementos distintos.

Su elemento liberal es el de un gobierno limitado y su elemento democrático es el de un mandato popular.

Democracia liberal

A continuación, Heywood señala tres características principales de esta democracia creada por el liberalismo:

1. Un gobierno delegado, es decir, indirecto y representativo. Los gobernantes son elegidos por medio de elecciones en las que cada persona emite un voto de igual peso.

2. Un gobierno basado en la competencia y la selección electoral. Se alcanza esto con un sistema de partidos, de pluralismo político que implica otro rasgo liberal, la tolerancia a ideas opuestas entre sí.

3. Un gobierno que está claramente separado de la sociedad civil, que ayuda a mantener su poder limitado por controles internos y externos, con la existencia de asociaciones ciudadanas autónomas y mercados libres.

Ambivalencia liberal democrática

Continúa el autor afirmando que en el siglo 19 los liberales tenían sentimientos ambivalentes frente a la democracia, a la que veían como peligrosa. Otra de las características del liberalismo.

La razón de este temor es que la democracia puede tornarse un gobierno de las masas y por ello minar las bases de la libertad personal.

El pueblo es una colección de muy diversos puntos de vista e intereses propios, muchas veces opuestos. Ante esto, la solución de la democracia es numérica: la mayoría gana y prevalece sobre la minoría y con eso nace el temor expresado en la frase «tiranía de la mayoría».

La libertad, el valor central del liberalismo, puede ser aplastado si así lo decide la mayoría. Por esto es que son vitales los mecanismos de la fragmentación del poder, para proteger la libertad de todos, especialmente de las minorías.

El temor es el del voto de personas no educadas, que tienden a ver de manera estrecha lo que les beneficia a ellas, mientras que sucede lo opuesto con el voto educado.

Más dudas liberales sobre la democracia

Heywood menciona explícitamente la obra de Ortega y Gasset (Ortega y Gasset, 1995), en la que se previene de la posible destrucción del mundo civilizado por parte de una democracia masiva que lleve al poder a gobernantes autoritarios que apelen a los bajos instintos de las masas.

Uno de los casos más usados por el liberalismo para justificar un gobierno limitado es el de los impuestos. Si la autoridad tiene el poder para expropiar porciones de la propiedad personal, es lógico que las personas sean las que eso decidan por medio de su representación dentro del mismo gobierno en el legislativo.

Esto ilustra bien la mentalidad liberal sobre el gobierno: una autoridad de mínima intervención en la vida de personas que son libres.

Por ejemplo, J. S. Mill entiende que la democracia sin restricciones conduce a la opresión, pero sin ella se llega a la ignorancia y la brutalidad. Y piensa que ella es un medio para el cultivo de las capacidades humanas. Es la visión de la democracia como un instrumento de aprendizaje para las personas.

En la actualidad, continúa diciendo el autor, se ha dado menos énfasis a la participación y más al consenso.

Liberalismo clásico y neoliberalismo

Es ahora el turno de examinar características del liberalismo clásico, desarrollado en la transición del feudalismo al capitalismo y que llegó a su punto más alto en el siglo 19, durante la Revolución Industrial.

Nació en la Gran Bretaña y ha tenido un renacimiento durante la segunda mitad del siglo 20, dice Heywood, siendo conocido como neoliberalismo o liberalismo neoclásico.

Dice que los liberales clásicos apoyaban la idea de una persona egoísta, racional, que persigue sus propios intereses. Por eso, lo que la sociedad era entendida como formada por personas independientes a las que no debía impedírseles el ejercicio de su libertad.

Es una sociedad en la que el gobierno es un mal necesario, un estado policía, destinado a preservar el orden, velar por el cumplimiento de los contratos y proteger a las personas de ataques del exterior.

La sociedad civil es el terreno de la libertad, pero el gobierno, el de la coerción. Es una visión positiva de la sociedad, afirma el autor, donde los mercados son entidades auto reguladas.

Este liberalismo clásico, dice el autor, toma prestado de cinco fuentes:

1. Derechos naturales

La literatura política moderna, dice, está plagada de referencias a derechos, que pueden ser naturales o legales.

Los naturales son los que corresponden a la naturaleza humana en sí misma o como creación de Dios. Se consideran como inalienables, no puede renunciarse a ellos y no pueden ser retirados. 

Son necesarios para llevar una vida humana plena y han sido definidos en esa tradición clásica como vida, libertad, propiedad y consecución de la felicidad.

Los gobiernos están justificados por su misión de preservarlos y si llegaran a violarlos, las personas tiene derecho a rebelarse.

Surge de nuevo el tema del liberalismo y su gobierno limitado para la protección de esos derechos. Y sin salir de los límites impuestos por sus funciones de preservar el orden, proteger la propiedad, defender contra ataques externos y asegurar el cumplimiento de contratos.

Están es esto la idea de que un gobierno que bien realiza su labor es uno que poco gobierna, una de las características más marcadas del liberalismo.

Es decir, los derechos naturales de vida, libertad, propiedad y consecución de la felicidad propia son los que un gobierno está destinado a proteger y esa es la función por la que fue creado «desde abajo» por los ciudadanos a quienes debe servir como árbitro neutral.

2. Utilitarismo

Entra ahora el autor al utilitarismo, esa escuela de pensamiento asociada a James S. Mill y Jeremy Bentham. Aquí no hay cabida a los derechos naturales, a los que ven sin sentido.

Lo que debe considerarse es la tendencia humana a evitar el dolor y buscar el placer y eso, dicen, puede ser calculado en términos de utilidad que sustituye a lo moral, o mejor dicho es su equivalente.

La idea central es la de una persona capaz de entender lo que más le conviene y que eso no puede ser realizado por terceros. La consecuencia de pensar así es el rechazo del paternalismo estatal que considera a los ciudadanos como incapaces a quienes debe cuidar dando lo que el gobierno piensa que les conviene.

El utilitarismo, por tanto, tiene ese apoyo al liberalismo, el de ver a las personas como capaces por sí mismas, pero dice Heywood que contiene también un riesgo en contra del liberalismo.

Si el estándar de actuación es el bienestar del mayor número de personas entonces las mayorías pueden imponerse sobre las minorías y violar el ideal liberal de los derechos naturales.

3. Libertad económica

El siguiente punto del autor acerca del liberalismo clásico se refiere a lo que él llama liberalismo económico.

Su referencia inicial es la de Adam Smith y David Ricardo, con sus clásicos textos de economía.

El mercantilismo de los siglos 16 y 17 produjo gobiernos intervencionistas que aplicaron medidas económicas destinadas a fomentar las exportaciones y limitar las importaciones. 

Lo opuesto de lo sostenido por las nuevas ideas económicas del siglo 18, que pedían a los gobiernos retirar esa intervención. Otra de las características más visibles del liberalismo y el gobierno que propone.

Los intercambios voluntarios entre personas libres de obstáculos gubernamentales son causa de prosperidad, lo que dio origen a la idea de la «mano invisible» y a la célebre cita de que no es la benevolencia del panadero lo que coloca el pan en nuestras mesas, sino la propia consideración de su interés propio.

4. Darwinismo social

De allí pasa Heywood a nombrar al darwinismo social. Inicia esta sección hablando de lo que dice que es un rasgo del liberalismo clásico, su posición frente a la pobreza y la igualdad social.

Un liberal clásico sostiene que siendo libres, las personas son responsables de sus acciones. Los trabajadores esforzados lograrán más que los perezosos. Es la idea de un ser que puede ayudarse a sí mismo.

Pero dentro de un ambiente intelectual que había sido afectado por Darwin, las ideas de la obra de Spencer dieron entrada a esa idea.

La de la supervivencia de los más aptos, llegando a creerse a veces que los intentos de ayudar a los pobres eran actos contrarios al desarrollo mismo de la naturaleza; debían ser dejados a su propio destino.

5. Neoliberalismo

Finalmente, Heywood señala al neoliberalismo y provee una definición: el retorno del liberalismo económico clásico a partir de los años 70, para combatir al gobierno grande e intervencionista que ha sido la norma en el siglo 20.

Los ejemplos de Thatcher y Reagan acompañan ese retorno junto con una serie de ideas que fusionan al laissez-faire con una filosofía social conservadora, y apoyan la globalización

Dice después que el neoliberalismo es un fundamentalismo del mercado libre, el que es visto como un mecanismo mejor al del control gubernamental.

Hayek es explícitamente mencionado con su crítica a la planeación económica central que argumenta en contra de la posibilidad de contar con la información necesaria para planear centralmente con eficiencia. Cosa que sí pueden realizar las personas libres; y peor aún, la planeación central lleva el última instancia al totalitarismo.

Friedman, por su parte, criticó al keynesianismo y su estrategia inflacionaria de gasto gubernamental. Y se tiene además, la crítica liberal del public choice que señala que el crecimiento de los gobiernos es producto no de los deseos de corregir los defectos de los mercados libres, sino del interés propio de los gobernantes.

Sigue Heywood hablando de la defensa que el liberalismo hace de los mercados libres como un proceso que se regula a sí mismo y puede ser comparado con un sistema de señales de precios que son indicaciones de acción para las personas.

Además, los mercados permiten el uso eficiente de recursos escasos gracias a la búsqueda de utilidades.

Otra defensa de los mercados libres, según el autor, es su comprensión como un mecanismo democrático en el que los consumidores fuerzan a los productores a fabricar lo que ellos desean, dando oportunidad a todos de participar en ellos y aceptar el riesgo de producir.

Y como se dijo, el neoliberalismo es acompañante de la globalización.

Concluyendo

Se ha hecho mención del origen, naturaleza y características del liberalismo. Ante las que el liberalismo tiene opiniones de gran precaución. Finalmente se ofreció una definición de neoliberalismo, como el rescate del liberalismo original.



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Y unas pocas cosas más…

Debe verse:

Principios, ideas y propuestas liberales

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[Actualización última: 2020-08]