Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Outsourcing Reconsiderado
Eduardo García Gaspar
13 julio 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Gran escándalo causan demasiadas personas que se quejan del outsourcing: esa práctica de negocios que consiste en realizar algunas de sus funciones en lugares distintos a los de la empresa. La verdad, me parece que todo es una tormenta en un vaso a medio llenar.

La realidad es que todos hacemos outsourcing. Todos sin excepción. Usted y yo, por ejemplo, lo hacemos cuando dejamos que otros hagan los zapatos que necesitamos. Los podríamos fabricar, pero nos es más conveniente que los hagan otros especializados en eso y todos ganamos.

Me agrada mucho, por ejemplo, dejarle a Heineken que haga mi cerveza y eso me permite tener tiempo para escribir, dar clases y demás.

Si tuviera que hacer mi cerveza, quizá no tendría tiempo de nada más. El outsourcing es en el fondo la división del trabajo y eso nos permite vivir mejor. Los zapatos que yo haría de seguro serían malos y caros. Por eso se los dejo a otros.

El outsourcing, visto así, lleva siglos, muchos siglos. Y no es causa para asustarse, como pretenden estarlo los opuestos al comercio internacional.

Si usted y yo aplicamos esa práctica para, por ejemplo, el cultivo de tomates, no veo por qué no la pueden usar las empresas para fabricar algunos de sus productos, realizar su contabilidad, hacer su cobranza, o lo que quieran.

Los tomates que otros producen son mejores y más baratos que los que podríamos cultivar en casa. Se vive mejor con tomates producidos por otros, o con procesamiento de datos realizado en otras partes.

Si los tomates se cultivan en Sinaloa, en Sonora, o en otras partes, eso no nos importa, o mejor dicho nos importa en el sentido de que podemos seleccionar el bien que queramos y a más opciones, mejor para nosotros. Si la empresa quiere ensamblar sus productos en China, o en México, que lo haga pues sus integrantes tienen los mismos derechos que usted y yo. Así de simple.

Si todo es claro y comprensible, uno debe preguntarse la razón por la que existe oposición por parte de algunas personas al outsourcing. Me parece que eso se debe a un mala comprensión del funcionamiento de la economía por parte de los que pretenden, por ejemplo, aplicar prácticas proteccionistas para ayudar a la industria local creyendo que eso las ayudará. Y sí las ayudará, pero a costa de daños en la gente que tendrá que comprar productos caros y de calidad baja.

Y si no me cree, recuerde usted la calidad y accesibilidad de los coches hechos en México en los tiempos del proteccionismo… y compárela con la actual situación. Los consumidores ganamos y a las empresas se les puso más presión y competencia.

Dicen los que se oponen al outsourcing y al comercio internacional que eso provocaría el cierre de empresas nacionales, pues todo lo compraríamos en el extranjero. Al decir eso reconocen que el proteccionismo produce bienes de baja calidad, pero sobre todo se olvidan de que si no vendemos al extranjero entonces tampoco compraríamos del exterior. Para importar tenemos que exportar.

Lo mismo que usted y yo hacemos en casa. Exportamos nuestro trabajo e importamos lo que no hacemos en casa, como el tomate y los zapatos. Si lo hacemos usted y yo y eso nos hace vivir mejor, que los hagan también los demás.

Más aún, poco caso le haríamos a una tienda que venda malo y caro a la vuelta de la esquina cuando ella se queje de las importaciones que hacemos de tiendas de otros rumbos de la ciudad.

Se quejan también de que el outsourcing causa pérdidas de conquistas laborales y tienen razón. El comercio libre presiona a ser competitivos y eso es bueno para los consumidores que son quienes pagan las conquistas laborales y la falta de competitividad. Vea usted el contraste de precios entre las líneas aéreas mexicanas con sindicatos explotadores y las nuevas de bajo costo.

A mí no me interesa pagar la conquista laboral que permite a los parientes de los empleados de aerolíneas llevar a sus parientes a Europa en primera clase cada año, o algo similar.

Al final, me parece obvio, el outsourcing es simplemente un nombre nuevo para algo muy viejo que se llama división del trabajo y que ha permitido que vivamos mejor cada vez. Ir contra eso o contra el comercio internacional es, en el fondo, proponer que las personas vivamos peor. No tiene sentido.


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