Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pedir, Pedir, Pedir
Eduardo García Gaspar
28 marzo 2007
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una nota de El Universal (Ciudad de México, 21 marzo) tuvo el siguiente encabezado: “Exigen Cuarón, Iñárritu y Del Toro en el Senado apoyo al cine”. Y añade que estos cineastas se consideran “portavoces de las demandas de todo el gremio cinematográfico”.

Todo eso sucedió en el senado mexicano, en una entrega de reconocimientos a lo mejor del cine mexicano, entre los que estaban esos directores de gran fama actual.

El diario señala además que “Durante la entrega de los reconocimientos los productores, directores y actores demandaron un mayor apoyo a la producción y distribución de cintas mexicanas, así como más recursos para hacer cine documental”. La nota dice que

“Guillermo del Toro, director de la multilaureada cinta El laberinto del fauno… aseguró que el trabajo que realiza junto con Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu no es sólo de ellos tres, sino que buscan incluir las demandas de todo el gremio del cine y sólo han aprovechado la fama que les dio la entrega de los Oscares y las amistades que ellos tienen para demandar apoyo”.

Es decir, tendrán esos tres sin duda un enorme talento para hacer cine, pero también parecen poseer la misma insana costumbre mexicana de pedir apoyos.

Apoyos del gobierno, es decir, recibir dinero de usted y de mí que el gobierno nos ha quitado por la vía de los impuestos. No sólo quieren que se pague por los boletos que se necesitan para entrar a una sala de cine. También quiere dinero extra de nosotros, cobrado por otros medios.

No extraña que cosas así sucedan. Para demasiados, el gobierno mexicano es una fuente de apoyos, es decir, de dinero para hacer sus cosas, las que sean. Estos pueden pedir apoyos para hacer cine, el cine que ellos quieren hacer.

Otros pueden pedir apoyos del gobierno para sembrar maíz, o para producir huevo, o lo que sea. Si eso puede hacerse, entonces el siguiente paso podría ser que yo pidiera apoyos para promocionar la música de Mozart que es la que más me gusta.

Es parte de la cultura mexicana hacer esto. Ir a las autoridades, tratar de influir en ellas para conseguir dinero, alegando que lo que uno hace es benéfico para el país. El lamento de este caso es el de apoyar al talento mexicano del cine.

Pero lo mismo podría hacerse para apoyar a los escritores de novelas autóctonas, a los pintores, o a los artesanos. El que sea puede alegar lo bueno que sería para el país que le dieran apoyo.

La cuestión, me parece, llega a ser un deporte nacional. Los talentos de las personas se usan para convencer a la autoridad de lo bueno que sería para el país que algún sector fuera apoyado. Y esto llama la atención, porque la forma de tener ingresos al estilo mexicano es ésa. La manera normal es otra, la de dar a las personas un producto o un servicio que ellas acepten.

En el terreno del cine el mecanismo es igual que el de otras industrias: se producen películas que atraigan a las personas, igual que se cocinan pizzas que agraden a la gente.

No me imagino como razonable que un restaurante de tacos mexicanos pida apoyos para mantener la comida nacional frente a la competencia que sufre por parte de las pastas italianas, o del sushi oriental. Que ellos hagan películas buenas, que gusten a la gente y que con eso ganen dinero sin tener que recibir apoyos.

Porque, si se ve en realidad el fondo de las cosas, esos apoyos que piden para el cine mexicano son muy injustos. Me explico. Los apoyos sólo pueden venir de los impuestos que recibe nuestro gobierno.

Los impuestos son los que pagamos usted y yo. Es decir, estaremos los ciudadanos pagando por películas que quizá nunca veamos, ni nos sean atractivas. Sería muy injusto que un cine nos obligara a pagar por películas que no vemos, y eso es precisamente lo que piden los talentosos cineastas.

Quizá todo sea debido al mal entendimiento que en México se tiene del gobierno. Se cree que es una fuente de negocios que evita el esfuerzo personal, cuando debía ser un instrumento de protección para los ciudadanos, sus personas, derechos y propiedades.

La distorsión, me parece, fue creada desde el nacimiento del PRI y la concepción corporativista de L. Cárdenas: sectores que reciben apoyos del gobierno a cambio de la aceptación de legitimidad.

Post Scriptum

Hablando de cine, una recomendación para La maldición de la estrella dorada, película china con una historia palaciega de intrigas y conspiraciones, muy bien hecha.

  • ¿Debe verse? Sí, un cine bien hecho.
  • ¿Un rato divertido? Sí, desde la historia, el ambiente, todo.

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