Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perdidos en la Libertad
Eduardo García Gaspar
5 diciembre 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No soy el primero en señalarlo: nuestro mundo es uno que presenta situaciones contradictorias. Al mismo tiempo que cierta persona se indignaba por el maltrato a los animales y la pesca de atún que captura delfines, ella misma defendía el aborto. No comprendo eso, pero la realidad existe. Quizá sea una muestra de la imperfección de nuestro mundo.

Sucede también que existen amplias quejas en contra de la corrupción y la delincuencia. Una de las quejas principales del ciudadano mexicano es ésa, la de la inseguridad y la impunidad. No sorprende. Es natural que suceda. Pero lo que admira de sobremanera es que al mismo tiempo se sostenga que las verdades absolutas no existen y que la moralidad es cuando mucho una cuestión cambiante y subjetiva.

Si ponemos en tela de juicio a la moralidad y la calificamos de burguesa y atrasada, no cabría el disgusto que nos produce el aumento de divorcios, madres solteras e hijos no deseados. Pero resulta que nos preocupa que exista todo eso, sin darnos cuenta que puede haber una relación causal entre eso que juzgamos viejo y anticuado, y los problemas que tenemos.

Cuenta un amigo que cierta vez conversó con un radical que sostenía que la propiedad era un robo, ante lo que mi amigo decidió apropiarse de uno de los libros que llevaba el radical. Éste protestó reclamando que el libro era de él. Mi amigo demostró su punto sin necesidad de hablar. Me sucedió algo similar con alguien que tenía fuertes opiniones anticatólicas por causa de las Cruzadas y al preguntarle qué libros había leído al respecto, contestó que ninguno.

Mi punto es doble y bien justifica una segunda opinión. Primero, somos seres con opiniones. Ningún otro ser las tiene. Y esas opiniones, en segundo lugar, no necesitan ser coherentes entre sí. Podemos sostener opiniones que se contradicen y vivir sin darnos cuenta. Es el caso de la familia que tiene un coche de lujo pero no puede pagar la escuela de sus hijos. ¿Puede extrañar que un pueblo que canta “la vida no vale nada” sea uno que se queje de la violencia?

Supongo que todo esa una cuestión de filosofía de la vida. No una de incomprensibles textos elevados que todo lo que producen es odio por el conocimiento y exaltación de lo inmediato. Me refiero a un entendimiento sencillo de la razón de la vida y la existencia. Nuestros tiempos son en este sentido contradictorios. Se considera que algunos temas, por educación, no deben ser tocados… y como ellos suelen ser los más importantes, se termina tratando únicamente a lo que carece de trascendencia.

La libertad actual, decía Chesterton, consiste en prohibir que se hable de religión cuando antes eso se hacía sin límites. La pena es que perdiendo el tema religioso se pierde también una oportunidad de tener una filosofía de la vida.

Y, peor aún, cuando se habla de filosofía ella es mala y está llena de clisés que son políticamente correctos. Tome usted el tema de la tolerancia y trate de examinarlo: se encontrará que es un dogma superior al de tratar de conocer más. Si las quejas de tener una religión intolerante son ciertas, más aún lo son ahora, cuando se tiene una religión sin iglesia explícita, que es más dogmática y limitada.

Mi punto es simple: cuando se pierde la comprensión de que nuestras ideas son la guía de nuestras acciones, se tienen consecuencias indeseables. Si a las ideas las tratamos sin respeto y las despreciamos, ello tendrá efectos. Cuando las malas creencias sustituyen a las buenas, eso nos afectará. Y mucho me temo que nuestros tiempos sean unos de gran desprecio por las buenas ideas.

El escepticismo pesimista de tantos intelectuales que son poco leídos, pero tienen alta influencia, mandan al resto de los mortales a vivir sin brújula ni sentido. ¿Qué puede esperarse de alguien que cree ser un accidente biológico? ¿O del que cree que la vida es un castigo? Un pesimismo y una tristeza que sólo pueden ser animadas con eslóganes políticos que desean sacrificar a la persona y su valor.

Porque al final si tanto valoramos a las libertades y a los derechos, debemos preguntarnos qué sentido tiene ser libres y qué obligaciones nos imponen esos derechos.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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