Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Posición Hipócrita
Leonardo Girondella Mora
5 noviembre 2007
Sección: CRIMEN, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El pasado 13 de septiembre Ricardo Rocha publicó una columna titulada México Explosivo, en El Universal de la capital mexicana —el tema fue el de los atentados con bombas en Veracruz y Tlaxcala. Analizar esa columna es algo positivo y que me propongo realizar siguiendo el orden de presentación de los puntos del autor.

En la introducción, Rocha, que es un conocido participante desde hace mucho en los medios de comunicación, como un comentador de noticias, dice:

Que nadie se distraiga de la docena de bombazos en los ductos de Veracruz y Tlaxcala. No son un asunto menor. Se trata de una nueva demostración de fuerza de ese México bronco y violento que no se resigna y que ha optado por la vía de las armas. Es, además, una prueba de la capacidad de organización que han alcanzado el EPR y otros grupos guerrilleros que siguen operando en el país a despecho de quienes los minimizan e insisten en que aquí no pasa nada.

De acuerdo con él —esos atentados no son un asunto de pocas consecuencias. Pero estoy en desacuerdo con su punto de decir que eso es una ilustración de lo que el México Bronco puede hacer. Mejor que eso es reconocer que existe una organización terrorista que se conoce como EPR y que ella, y no el México Bronco, es el autor de esos atentados.

Lo que me ocupa aquí es la utilización de una expresión vaga y sin sentido, la del México Bronco, a la que se recurre con facilidad para intentar explicar lo que resultaría más comprensible si no se usara tal expresión. Las vaguedades son útiles cuando no se tienen explicaciones razonables.

Poco más tarde dice algo que llama la atención —entra al tema de la existencia de la guerrilla, como él la describe. Dice que,

… en este país seguimos evadiendo la realidad y lo que nadie quiere encarar es por qué sigue habiendo guerrilla en México: a pesar de los avances democráticos de que se jactan legisladores y partidos; de la estabilidad económica que presumen gobiernos y cúpulas empresariales; a pesar de la paz social tan invocada por los jerarcas eclesiales; de la rutina inalterable en que transcurre la vida de millones de mexicanos.

El razonamiento es seductor —pero no efectivo. Habla de logros como avances democráticos, estabilidad económica, paz y orden, que no justificarían la existencia de terroristas, que sin embargo existen y que Rocha justifica de la manera siguiente,

A todos parece olvidársenos la existencia de ese México profundo: cotidianamente agraviado por la miseria; sistemáticamente ofendido por los abusos y permanentemente alebrestado por la injusticia.

En la mentalidad de Rocha, por tanto, la guerrilla está explicada por la miseria, la injusticia y los abusos —en donde de nuevo usa la expresión, la de México Bronco o profundo. No es un pensamiento claro, pues habla de avances que deben ser positivos, pero lo que falta es causa para que los avances sean interrumpidos por la violencia

Condona a la guerrilla, pero se apresura a decir,

Ojo: no pretendo ni de lejos justificar la vía violenta. Me duelen los muertos, aun los uniformados. Me duele la destrucción de las obras del hombre, los gasoductos incluidos. Pero también me duelen las panzas reventadas de parásitos de los niños descalzos sobre los lodos de Guerrero, de Chiapas o de Oaxaca. Los condenados de la tierra. Los condenados de nuestra tierra.

Su infortunada frase de “aun los uniformados” revela cierta forma de pensar, pero lo vital es ese dolor que siente, igual por los dañados por causa de las bombas que por causa de la miseria. Mucho dolor y poco pensamiento, lo que termina por buscar una justificación a eso que dice reprobar.

La justificación a la guerrilla es aún más patente cuando introduce otro elemento, el de su especulación sobre la petición que los terroristas han hecho —la de que las autoridades liberen a dos de sus miembros detenidos por el gobierno. Dice Rocha que,

sus dos dirigentes desaparecidos desde el 25 de mayo pasado: Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Que fueron detenidos en la Oaxaca represora de Ulises Ruiz. Y sobre cuyo destino hay un montón de preguntas válidas: ¿por qué fueron detenidos ilegalmente? ¿Por qué desaparecerlos? ¿Acaso fueron torturados en alguna prisión clandestina? ¿Acaso se les pasó la mano a los torturadores y los mataron? ¿Y de ser así dónde están los cuerpos? ¿Qué sabe y qué oculta Ulises Ruiz sobre lo ocurrido con estos dos eperristas? ¿Actuó con la venia del gobierno federal? O ambos gobiernos son cómplices.

No existe continuidad de razonamiento —supóngase que esas personas efectivamente han sido detenidas por las autoridades, que han sido torturadas, que han desaparecido: todos esos supuestos deben ser demostrados y aún así no se justificaría dañar a terceros inocentes con las bombas.

Enseguida, se desvía del tema y muestra que lo que desea hacer es, de nuevo, justificar a la violencia —insiste en la miseria,

Y mientras tanto, seguimos sin atender las causas estructurales de la pobreza. Las razones de la miseria. Los silencios de los pueblos tristes y abandonados. El apriete de los cinturones de marginados en torno a las grandes ciudades. Los porqués de los que se cuelgan de los cerros, o se asientan en los lechos de los ríos o arriba de las minas traicioneras que amenazan desde abajo de la tierra.

A pesar de haber negado que apoya a la violencia, ahora Rocha se revela a sí mismo,

Y seguimos sin atrevernos a plantear la pregunta fundamental: ¿por qué todavía hay guerrilla en México? Mientras nos decidimos a buscar la respuesta, y por si fuera poco, un juez del estado de México echa mas leña al fuego y sentencia a 67 años de prisión a Ignacio del Valle y otros líderes de Atenco por retener una horas a funcionarios federales. Así que mientras la impunidad se pasea en las páginas del jet set, los luchadores sociales son condenados a cadena perpetua. Lo único que nos faltaba.

Creo que el columnista muestra, al hablar de pobreza material, su propia pobreza intelectual —da una licencia a la realización de acciones criminales terroristas y las justifica por la existencia de situaciones que considera injustas. Incluso les llama como muchos otros, “luchadores sociales”.

Sí, existen situaciones muy indeseables e injustas, aún existe demasiada pobreza y muchos casos reprobables. La pregunta que se plantea es la obvia —¿es una situación mala justificación para realizar otra? La respuesta de Rocha es afirmativa y su posición, hipócrita —dice reprobar la violencia, pero hace todo para justificarla.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.





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