Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pregúntele al Bebé
Eduardo García Gaspar
26 marzo 2007
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Con fecha de enero de este año, Mitofsky, la empresa encuestadora, recolectó opiniones de los mexicanos sobre métodos de control natal. Los resultados indican que en general, la población aprueba fuertemente el uso del condón (90 por ciento), pero no el aborto (20). La píldora anticonceptiva (79) y la del día siguiente (62) también tienen aprobación mayoritaria. [PDF aquí]

Sobre esos resultados, hay segmentos de la población más progresistas y otros más conservadores. A menos edad en general, más aprobación de esos métodos. También a más educación más aprobación.

El mayor nivel de aprobación del aborto es el de los estudiantes de preparatoria (41) y el menor es el rural (25). Unas dos terceras partes de los entrevistados se oponen al aborto.

La confianza estadística en esos resultados es de más-menos cuatro por ciento. Y con facilidad podría usarse ese conjunto de datos para asegurar que la gran mayoría de los mexicanos se oponen al aborto, pero aprueban el uso del condón y las píldoras. Con eso podría también sustentarse un ataque a las iniciativas que pretenden aprobar el aborto en todo el país. Pero hacerlo sería un error.

No porque la investigación esté mal hecha, sino porque es fatal legislar sobre opiniones. Dos causas de esto. Una, son opiniones que provienen de fuentes no especializadas. Ninguno o muy pocos de los entrevistados son estudiosos del tema y sus creencias son superficiales. Segunda, son opiniones móviles, cambiantes en el tiempo, que llamarían a cambiar leyes de acuerdo a sentires públicos volátiles.

¿Es útil la información? Sin duda, pero no para sustentar en ellas cuestiones serias y de fondo. La opinión mayoritaria no es garantía alguna de nada. Y, además, no distingue entre asuntos de diferente naturaleza.

La mayoría, por ejemplo, aprueba el uso del condón, pero eso se da en una situación de decisión voluntaria entre dos adultos. El dato de la encuesta al respecto es informativo nada más, pues las decisiones reales se darán en las situaciones personales en cada caso.

Pero en el caso del aborto ya no hay una decisión voluntaria entre dos personas, pues no hay manera de preguntarle al bebé si desea perder la vida. No importa que lo repruebe la mayoría o la minoría, la realidad de la pérdida de una vida no puede ampararse en opiniones cambiantes. El asunto es demasiado serio como para dejarlo en manos de los datos de una o más encuestas.

Si lo anterior es cierto, entonces existe otro problema grave. ¿Puede el aborto ser  aprobado por otro sistema como el de los votos en una cámara de legisladores? En esencia no hay diferencia entre una encuesta de varios miles de mexicanos y el voto de diputados, aunque puede suponerse que estos estén mejor preparados y tengan más bases.

El tema es complejo y existe algo que ayuda para resolverlo: la distinción en lo que sí puede estar sujeto a votos  y lo que no. Por mayoría legislativa, por ejemplo, puede decidirse el número de años de prisión que deba recibir un ladrón, con sus agravantes y atenuantes.

Allí no hay problema, pero lo que no puede ser sujeto a voto es el dejar de castigar el robo… aunque las encuestas lo digan y aunque los diputados lo propongan.

Las cosas más básicas, los principios centrales son cuestiones que no son sujetas de voto. Es común argumentar que debe autorizarse el aborto debido a que de todas maneras él se realiza bajo malas condiciones, para que ahora se lleve a cabo bajo condiciones médicas higiénicas. El argumento es tonto, pues si él es cierto, entonces también debía autorizarse la violación de menores que se realiza bajo condiciones malas y se podría realizar bajo condiciones de higiene y limpieza.

Nuestros días son tiempos notables, en los que las más profundas creencias están siendo puestas en tela de juicio. Me alegra que esto suceda. Nada tan sano como cuestionar las verdades aceptadas, una libertad que Dios respeta totalmente.

Mi punto es que el método que se ha elegido, el de la opinión pública y los votos legislativos, es una solución francamente mala.

Si no es aconsejable poner a votación si la tierra es plana, menos aún resulta decidir matar bebés por decisiones de mayoría de quienes sean. Preguntar a la gente sobre el aborto, sean ciudadanos comunes o diputados, no sirve de nada… habría que preguntarle al bebé qué piensa de morir antes de nacer.

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• Yoinfluyo.com reporta lo siguiente (16 marzo)

“Durante el 2003, se registraron 1,334 defunciones que representó el 0.63% de los decesos totales de mujeres (3) por causas vinculadas al proceso del parto, esta cifra por si sola ya es menor a la manejada por los legisladores, sin embargo, solo el 6.4% de las muertes, está relacionada con el aborto espontáneo (aquel que ocurre de forma natural 50%) y con el aborto inducido (aquel que es provocado por terceros 50%). Esto significa que el número de mujeres que murieron a causa del aborto inducido es de 43 contra los 3,000 que dicen los asambleistas que existen anualmente. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, por cada 100 mil abortos ilegales en el mundo, se registran mil muertes, esto representa el 1%. Si 43 mujeres murieron en México en el 2003 y estas representan el 1 %, el total de abortos realizados sería de 4,300 contra 1.5 millones con los cuales pretenden sustentan la información nuestros asambleistas. Hay instituciones como Gire, que todavía exageran más la información, indicando que el 17.8% de las mujeres en edad reproductiva han interrumpido su embarazo, lo cual representaría en teoría 5 millones de abortos, porcentaje que es arbitrario pues tampoco está sustentado”.

• Rafael Canale O. envió la siguiente carta a Noroeste, un periódico en Cualiacán y Mazatlán, donde esta columna fue publicada.

En las páginas de Noroeste se han expresado diversas opiniones sobre el aborto; me parece que en asuntos tan serios, que son de interés general, bien vale la pena una tercera opinión. Mucho agradeceré me permita difundirla:

Resulta sorprendente, negativamente sorprendente, la polémica que está suscitando, a cualquier nivel, el tema del aborto. Sin embargo, a pesar del continuo flujo y reflujo de corrientes de opinión, es necesario enfatizar tajantemente, que el aborto, así se practique un minuto después de la concepción o a las 12, 13  o 14 semanas de la misma y por las razones que sean (violación, embarazo no deseado, deformación del niño en gestación, problemas económicos, etc.), simple, sencilla y llanamente, no tiene más que un calificativo: CRIMEN.

Cabe agregar que el tema, por más controvertido que esté, por más encuestas que se hagan o por más que se exponga a debate en los medios, ante la ALDF, ante las Cámaras o entre cualquier persona o institución, el aborto no está sujeto a discusión para aprobarlo o nó, pues nadie tiene potestad  para decidir si a un niño, todavía en el vientre de la madre, se le permita o nó, vivir.

En medio de tantas ideologías, doctrinas o tan diferentes interpretaciones sobre la “legalidad” o “licencia para matar” a niños(a) nonatos, se ha creado una gran confusión, producto, en parte, de la ignorancia; en parte, por falta de formación; en parte por inconsciencia y ligereza y otro tanto, por la maldad de los hombres. Por eso, a tí cristiano, hago un llamado para que te apegues a la norma, a un criterio claro, firme y profundo, que nos permita, a tí y a mí, ver todo esto con unidad y coherencia de una visión cristiana de la vida, que sabe que todo procede de Dios y a Dios se ordena…Y a tí, mi otro amigo, te invito a analizar con seriedad y sentido común, sobre la vida y la muerte, sobre quienes pretenden cegar la vida de un ser inocente e indefenso, aduciendo  una y mil razones, pero sin tener razón; así lo expreso, porque es una cuestión de estricta moralidad y, por tanto, de buen sentido.

Cuando ejercimos nuestro derecho al voto, decidimos que personas muy concretas (a través de las instituciones) se encargarían de aspectos muy importantes de la vida social, no sólo en el orden material y económico, sino también en el orden moral, pero con la convicción de que el Estado no es jurídicamente omnipotente. De ahí que, ante “crímenes abominables” como el aborto, los ciudadanos tenemos el derecho y la grave responsabilidad de gritar muy fuerte para oponernos a esa aberración moral en el ordenamiento jurídico, porque es injusto y atenta contra principios universales: NO MATAR.

En asuntos tan importantes no podemos adoptar una actitud pasiva, más bien, debemos contribuir al bien común; y no sólo la seguridad de la persona, la libertad de expresión o la igualdad de oportunidades en la educación y en el trabajo forman parte del bien común, también el derecho a la vida desde el momento de la concepción, la protección de la familia y el matrimonio, la libertad religiosa, entre otras. Estas realidades, así como otras “muchas realidades materiales, técnicas, económicas, sociales, políticas, culturales…, abandonadas a sí mismas, o en manos de quienes carecen de la luz de nuestra fe, se convierten en (grandes) obstáculos…” para una verdadera vida cristiana.

Ahora se manifiesta un ataque frontal (más o menos velado) a los valores humanos y cristianos; es tiempo de tomar posición crítica y de convicción contra las instituciones cuando pretendan promulgar normas contrarias a la ley natural.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.



No hay comentarios en “Pregúntele al Bebé”
  1. Aidee Breton Dijo:

    Muy buen articulo, ya es tiempo de que los que tenemos sentido comun y defendemos la vida, hagamos algo y alcemos la voz, sobre todo si se trata de vidas inocentes. Si permitimos que madres maten a sus hijos, que más podemos esperar decia la Madre Teresa de Calcuta.





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