Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Propiedad Estatal, Como PEMEX
Eduardo García Gaspar
20 marzo 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Otro aniversario del monopolio oficial petrolero da pie a señalar que no muchas personas creen que la libertad de expresión debe ser limitada pasando por la censura de gobierno. Tampoco me imagino a reportero alguno deseando que sus reportajes pasen, antes, por las manos de un burócrata que los apruebe. Todos gritarían que se está violando la libertad de expresión.

Tampoco imagino que muchos deseen que se reúnan en una sola persona poderes políticos y religiosos, ni que se tenga de nuevo un poder absoluto en la persona del presidente sin el contrapeso de los legisladores. Todos reclamarían que se está en presencia de abusos de poder.

En otras palabras, tenemos una tendencia a defender nuestras libertades: quisiéramos pagar menos impuestos, tener una mejor actuación de la policía combatiendo el crimen y demás.

Esta defensa de las libertades, sin embargo, presenta una paradoja: algunos de los más arduos defensores de la libertad de expresión, no quieren que en el terreno económico existan las mismas libertades de las que ellos gozan.

Quienes jamás aprobarían la censura gubernamental de los medios de comunicación, sin embargo, aprueban con gusto la limitación de la libertad de otros para hacer negocios. Les quieren imponer controles, filtros, obstáculos que no aprobarían para ejercer la libertad de expresión.

Pemex es en el terreno de la economía el equivalente de una severa limitación de la libertad de expresión. Es como si sólo existiera un periódico y fuera propiedad estatal

Es una paradoja digna de señalar, la de defender las libertades en general al mismo tiempo que sostener que no debe existir libertad económica. Eso hace también quien defiende, por ejemplo, la libertad religiosa y al mismo tiempo apoya la existencia de monopolios estatales como la producción de electricidad en México, o desea que las importaciones sean prohibidas.

Supongo que esa posición contradictoria se deba al desprecio con el que ven a las actividades económicas. Me refiero en especial a los intelectuales que viviendo en sus torres de marfil defienden su derecho a hablar de lo que quieran, pero quieren limitar el derecho de la gente a trabajar en lo que desea. Ellos no entienden la esencia de la libertad.

Los principios de una sociedad próspera son los de la defensa de las libertades, de expresión, de creencia religiosa y también las económicas.

Gracias a esas libertades defendidas evitamos las concentraciones de poder y así se tiene menos probabilidad de abusos de poder… provengan de gobierno o de los monopolios por él protegidos. Porque al final, la libertad es una, manifestada en diversos campos.

Los gobiernos tienen en sí mismos mucho poder y es por eso que resulta conveniente dividir sus funciones. Añadir aún más poder a los gobiernos dándoles empresas monopólicas, responsabilidades de educación y salud y demás, es una acción inexplicable si se examina juiciosamente. No tiene sentido dar más poder a quien ya tiene mucho, y con eso elevar la posibilidad de abusos.

Igual que se le teme al exceso de poder político se le debe temer al exceso de poder económico. Y esos problemas no pueden resolverse dando poder económico al poder político, que es la solución socialista. Lo mismo que se hace con el poder político, dividiéndolo y fragmentándolo, para evitar abusos, debe hacerse con el poder económico para prevenir abusos también.

¿Qué hacer en economía para evitar demasiada concentración de poder? Lo mismo que en política, es decir, diversificar y dividir por medio de libertades de entrada y de salida de negocios. Que el que quiera refinar petróleo, lo haga. Que el que quiera producir electricidad, lo haga. La competencia y los mercados abiertos logran lo mismo que la separación de los poderes gubernamentales.

Lo anterior es razonable, lógico y tiene base. Pero eso no importa para quienes siguen pensando en que el gobierno debe intervenir en la economía, fijar precios y defender a los ciudadanos de los abusos de las grandes empresas.

Quienes así piensan nos quieren hacer presas de los abusos del gran gobierno, una situación mucho peor. Porque al final es más fácil defenderme de MicroSoft o de Telmex que de un gobierno que además produce toda la gasolina que puedo comprar.


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