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Propiedad Pública y Privada
Selección de ContraPeso.info
1 abril 2007
Sección: ECONOMIA, Sección: AmaYi
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La propiedad privada es un enorme tema. Este resumen presenta una idea de Alchian que ayuda a establecer un aspecto poco explorado de las propiedades públicas y cómo su sistema provoca que las personas tengan un desempeño diferente al que tendrían bajo un sistema de propiedad privada.

El estilo de exposición del autor, si bien es rico y hasta sabroso, resulta difícil de compactar, y con este aviso el lector es además invitado a leer el original.

El asunto de la propiedad pública ha sido tratado durante siglos. Por ejemplo, en 1571, Domingo de Soto escribió que las propiedad privada florece mientras la propiedad pública “sufre de cuidado inadecuado y peor manejo.”

Otro escolástico tardío, Luis de Molina escribió unos años después que las cosas que se tienen en común son pobremente cultivadas y administradas. Igualmente, es ampliamente conocida la historia del burro que todos usaban y que nadie alimentaba. Lo que Alchian hace va más allá de esto.

El autor provee un marco de análisis basado en la premisa de poder vender o no la parte proporcional que la persona posee de un bien cualquier, sea de propiedad pública o privada. Este poder-o-no-poder-vender es una buena explicación de cómo se altera el desempeño de la persona ante cada una de esas dos opciones.

La idea de esta carta fue tomada de la obra de Alchian, Armen Albert (1977). ECONOMIC FORCES AT WORK. Indianapolis. Liberty Press. 0913966304, Part II, Property Rights and economic behavior, chapter 5, Some economics of property rights, section 6 Private and public property, section 7 Some implications of transferability, pp 137-149.

Alchian da inicio a esta parte de su obra planteando una pregunta.

¿Cuál es la diferencia entre los derechos de propiedad privada y pública?

Y para explorar el tema, plantea dos casos de propiedad de un mismo bien, un teatro pequeño en una pequeña comunidad.

• En un caso, el teatro es propiedad de 1,000 accionistas, cada uno con una acción del teatro.

• En el otro caso, el teatro es propiedad de 1,000 residentes de la comunidad como propiedad pública.

Son dos teatros iguales, para presentar los mismos eventos y persiguen tener beneficios. En ambos casos se sirve al público. El teatro de propiedad privada sobrevivirá si gana dinero, si las personas acuden al teatro pagando el precio que sus dueños establecen. Para sus dueños es una fuente de ingresos; para el público es un satisfactor de necesidades.

El teatro de propiedad pública puede tener como fin dar un servicio público o dar utilidades a sus dueños. Si su fin fuese el de proveer un servicio público eso no significaría hacer cosas diferentes a que si tuviera el fin de ganar dinero.

Quienes son contratados para trabajar en el teatro y los miembros de la comunidad que votaron para construir el teatro, ambos tienen en mente que el teatro los beneficiará personalmente de alguna manera y no porque deseaban beneficiar a otros.

Es decir, lo que el autor plantea desde el principio es establecer que el manejo de ambos teatros se hará bajo las mismas intenciones y ellas son el mejoramiento del bienestar personal de las personas, sean accionistas o miembros de la comunidad.

Las dos propiedades, a pesar de esa similitud, presentan diferencias en otro sentido. Una de esas diferencias se debe reconocer ante la imposibilidad, en el caso de la propiedad pública, de que las personas puedan vender su parte de la propiedad; o adquirir partes adicionales de propiedad —“acciones” de ese teatro de propiedad pública.

Alchian es muy claro en señalar que puede haber otras diferencias y otras similitudes, pero que esta diferencia es muy importante y que ella explica las diferentes conductas que se tienen entre propiedades públicas y privadas.

Con frecuencia se usa a la propiedad pública con la intención de evitar el deseo de utilidades y trabajar bajo el supuesto de que una exhortación de servicio a sus operadores bastará para alcanzar sus objetivos. Pero si se acepta que los individuos aspiran a mejorar su situación particular, debe entonces dependerse de la situación o estructura de los beneficios para ver cómo las personas dirigen sus esfuerzos y trabajo.

En otras palabras, la posibilidad o no de vender su parte de la propiedad tiene un impacto en la conducta de la persona, la que reaccionara de manera diferente ante una propiedad pública y una privada —todo por la imposibilidad de vender su “acción” de una propiedad pública.

La propiedad pública debe ser tomada por todos los miembros de la comunidad y ninguno de ellos tiene posibilidad de deshacerse de ella.

Es decir, no hay libertad de propiedad en el caso de la pública. La propiedad pública es obligatoria, al menos mientras sea la persona una parte de esa comunidad.

Mientras se viva en esa comunidad, la persona será propietaria de la propiedad pública, lo quiera o no y tendría que ir a vivir a otra parte para dejar de ser dueño obligado.

Con la propiedad privada eso no sucede. Sin necesidad de cambiar de residencia, la persona puede comprar y vender propiedades privadas.

Más aún, quien arribe a una comunidad se convierte en dueño de ese bien público, sin tener que pagar nada a los dueños anteriores, que ven diluida su propiedad pública.

Pero el punto se mantiene, incluso, por ejemplo, prohibiendo la emigración a una comunidad y evitando la dilución de la propiedad, la imposibilidad de vender las acciones de la propiedad pública influye con potencia en los miembros de la comunidad y los empleados y administradores de la propiedad pública.

El autor propone ahora un supuesto, el de que las “acciones” de una propiedad pública pudiesen venderse.

Es decir, las personas pudieran vender sus partes de propiedad en las empresas de propiedad pública, como ese teatro, la empresa petrolera, la empresa de agua, o cualquier otra. Pide también suponer que las propiedades públicas deben buscar tantas utilidades como puedan.

Ahora debemos preguntarnos si los incentivos serán diferentes, ahora que las “acciones” pueden venderse y que las empresas acumulan utilidades o pérdidas. Para contestar esta pregunta puede acudirse a dos ideas: grado de dependencia y ventaja comparativa de control y de aceptación de riesgo.

Grado de dependencia

El principio establece que cuanto más se concentra la riqueza de la persona en recursos particulares, más responderá el crecimiento de esa riqueza personal a los esfuerzos individuales. Dos extremos ayudan a entender el principio.

• Si poseo una sola empresa de la que dependen todos mis ingresos es obvio que de mi esfuerzo personal dependerá todo lo que yo gane.

• Si poseo una parte de 100 empresas y a cada una de ellas dedico 1/100 de mi tiempo, de mi dependerá precisamente 1/100 de los ingresos de todas esas empresas.

Los ingresos pueden ser iguales en ambos casos, dependiendo de supuestos que se hagan, pero la tesis central es la de la dependencia del ingreso: en el caso de la concentración total en una empresa, la totalidad de mis ingresos dependerán de mis propios esfuerzos.

De acuerdo con esto, se pueden ver tres casos de propiedad y concentración/dependencia.

• Propiedad pública: todos los miembros de una comunidad son propietarios de todas las propiedades públicas.

• Propiedad corporativa: algunos miembros de la comunidad son propietarios de partes de una empresa, o varias.

• Propiedad personal: una sola persona es propietaria de una sola empresa.

Si las partes de las propiedades públicas pudieran venderse, se convertirían de hecho en propiedad privada y habría concentración, del tipo de la propiedad corporativa o incluso del tipo de la propiedad personal. La razón de esto es la menor dependencia en los esfuerzos ajenos y el mayor impacto de los esfuerzos propios.

Dice el autor que muchos podrían preferir la propiedad pública, porque así ellos podrían recolectar partes de los beneficios de los esfuerzos ajenos, sin esforzarse ellos mismos; lo que de tenerse significaría una reducción de los beneficios totales logrados por la propiedad pública.

Pero si al menos una persona estuviera en posición de querer comprar “acciones” a los demás, pagando el precio que los otros aceptaran, eso significaría que se está evaluando a la independencia más que el resto y que esa persona prefiere trabajar con menos dependencia de los demás.

Ventaja comparativa: control

El grado de dependencia presupone igualdad de las personas, sin embargo se sabe que ellas varían en términos de habilidades, actitudes, experiencia y más.

Esto tiene un impacto en la creación de riqueza por medio de la especialización, no solamente por productividad de trabajo, sino también por especialización de los propietarios.

Los propietarios toman decisiones variadas de precio, producto, contrataciones, riesgos, financiamiento y en general de juicio acerca de un sector de la economía. Es la especialización de los propietarios y si es posible transferir las “acciones” de la propiedad pública, entonces se tendría el beneficio de esta especialización de los propietarios.

Los dueños concentrarían sus propiedades en esos campos que conocen y donde creen que pueden obtener mayores beneficios. Es decir, la propiedad pública hace imposible la especialización del propietario.

Ventaja comparativa: aceptación de riesgos

Igual que las personas varían en términos de los habilidades y especialidades, también son diferentes en cuanto a su aceptación de riesgos.

La posibilidad de vender acciones de propiedades facilita el manejo de riesgos aceptables por parte de cada individuo.

Por ejemplo, una persona puede trabajar en una empresa pero invertir sus ahorros en otras como una medida de diversificación de riesgos; o alguien con amplios conocimientos de cierto tipo puede aprovecharlos para adquirir acciones de empresas que evalúa positivamente.

Si es imposible vender las “acciones”, entonces el propietario se pondría inevitablemente en las manos de los activistas que de hecho controlan a la propiedad, sin posibilidad de reducir su riesgo a otras propiedades en las que sí esté dispuesto a ceder el control diario de la empresa a otras personas.

Los precios de venta de las acciones revelan la evaluación del desempeño de las empresas, lo que no se tiene en los casos en los que las acciones no pueden venderse, por lo que el desempeño de quienes administran la empresa no es evaluado y conduce a menor calidad de trabajo.

De lo anterior, el autor postula un teorema: bajo un sistema de propiedad pública los costos de cualquier decisión o elección tienen un menor impacto en quien lo hace, que dentro de un sistema de propiedad privada.

Es decir, hay una menor relación entre la responsabilidad del tomador de decisiones y el costo de esas decisiones dentro de un sistema de propiedad pública.

Con esta menor responsabilidad dentro de la propiedad pública, resulta lógico que se tomen medidas para imponer límites en las decisiones de los administradores.

Por ejemplo, quienes autorizan gastos públicos deben trabajar bajo restricciones más severas que en el caso de la propiedad corporativa o personal, porque los costos de una mala decisión no recae totalmente en ellos.

Estas restricciones son costos adicionales de la propiedad pública y se refiere a medidas que eviten nepotismo, que obliguen a cotizaciones de sobre cerrado y similares.

Alchian usa un ejemplo que ilustra esto.

• Un alcalde aprueba una empresa de recolección de basura y la empresa falla. Los costos del fracaso son trasladados a los miembros de la comunidad. El máximo castigo que el gobernante puede tener es que no sea reelecto en las siguientes votaciones.

• Una persona funda una empresa de recolección de basura y la empresa falla. Los costos del fracaso no son trasladados a los miembros de la comunidad, sino absorbidos por su propietario.

Finalmente, el autor termina con una serie de consideraciones que indican la idea de un mundo imperfecto, en el que los diversos tipos de propiedades tienen sus defectos y virtudes y la decisión en elegir una sobre otra es un asunto para razonar considerando los objetivos buscados.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.


1 comentario en “Propiedad Pública y Privada”
  1. Contrapeso » El Mundo de la Propiedad




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