Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Puro rollo
Leonardo Girondella Mora
4 mayo 2007
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Con la motivación adicional producida por la existencia de una obra interesante [Frankfurt, Harry G (2005). ON BULLSHIT. Princeton, NJ. Princeton University Press. 0691122946], quiero ofrecer apuntes iniciales para la formación de una teoría sobre “puro rollo” —la expresión mexicana que puede bien ser ejemplificada en las siguientes citas tomadas de Internet:

… la guerra declarada a los cárteles es puro rollo… Puro rollo de la izquierda que les importa el pueblo… ¿Es cierto o es puro rollo?… Puro rollo y nada de acción… O sea que sí están llegando apoyos y no es puro rollo… “rollo” es tambien cuando una persona habla mucho y no se les entiende nada, es “puro rollo” or puro cuento algo que no es cierto… Los políticos nos siguen vendiendo la idea de que tienen puro rollo en la cabeza, mucho blablabla y nada de ganas de hacer las cosas… me refiero a antes de Fox, parece que el discurso era sólo eso, puro rollo.

La tarea central que intentaré realizar es el descubrimiento de comunes denominadores que permitan profundizar en el significado de la idea en cuestión.

Uno de los comunes denominadores es el de engaño —lo que coloca al rollo como una variación del acto genérico de mentir, pero con una diferencia. Una mentira clásica tiene la intención abierta y clara de llevar información incorrecta a la otra persona. Eso no es rollo, es mentira clara.

El rollo también tiene contenidos falsos pero no son directos —el rollo es ambiguo y vago, que es otra de sus características esenciales. Una mezcla de elementos reales y falsos combinados de tal manera que el conjunto es incierto y vacilante para poder llegar a ser creído. El rollo deja a su receptor en una posición ambivalente: de un lado se perciben elementos razonables, pero del otro hay causas de incredulidad.

El rollo, por eso, no aporta mucho ni es información valiosa en la que pueda confiarse. Es una información blanda, sin la fuerza de una realidad aceptada. Como no es verdad razonable es tomada como inexacta y ya que tiene esa intención se convierte en una mentira de tipo especial. Tomo como ejemplo la aseveración del político que afirma “la unica intención que me mueve es la de servir a la sociedad”.

Por esta razón no puede considerarse estrictamente rollo la aseveración de un aviso publicitario que dice que gracias a una cierta sustancia se adelgaza sin necesidad de dietas ni de ejercicio —esto es una mentira clara y llamarle rollo es hacerle un favor. La naturaleza del rollo debe ser respetada y esa palabra bien usada no se utiliza como equivalente de mentira.

Insisto en la frase de un gobernante para analizarla en este sentido: “la unica intención que me mueve es la de servir a la sociedad”. Podría ser calificada como mentira rotunda en caso de demostrarse lo contrario —pero la tarea de demostrarla falsa es imposible. Es más puede tener elementos de verdad. Pero lo importante aquí es que la aseveración es vaga y blanda, tanto que no puede ser probada como verdad ni como mentira

Muy relacionado con el punto anterior, el rollo tiene la característica de no contener información confiable a los ojos del receptor. El emisor del rollo emite un mensaje vacío en su contenido pero al mismo tiempo, pleno en su verbalización —son esas dos características naturaleza propia del rollo. Vuelvo a la frase, “la unica intención que me mueve es la de servir a la sociedad”: emplea elementos que connotan nociones aceptadas como positivas, las palabras “servir” y “sociedad” dando sensaciones de vocación altruista.

Su forma y estructura son plenas, ricas y de alta calidad. Las palabras son bien usadas y abundantes, estructuradas de forma que impresionan y son memorables. La construcción es pulcra y correcta, demostrando una gran habilidad en el uso de las herramientas verbales. Sin embargo, debajo de esa elegante estructura existe un mensaje de escaso contenido, impreciso e indefinido, o bien simplista y obvio.

El rollo, en cantidad de ocasiones, tiene como principal objetivo crear una impresión en el receptor acerca del emisor. Quien habla con rollo busca afectar a los demás acerca de lo que piensan de él —de allí el uso de fachadas y formas grandilocuentes destinadas a impresionar en el primero impacto: palabras de muchas sílabas, esdrújulas, poco usadas, de nuevo cuño, las que deben causar una imagen de conocimiento profundo. O bien de un planteamiento simple, como el de “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad”, donde lo único que surge claramente es esa intención, la de crear una impresión personal favorable.

Es posible ampliar la frase a la siguiente, “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad y es por esa razón que me he opuesto a las mentes reaccionarias que pretenden justificar todo bajo el criterio de eficiencia económica sin entender las funciones sociales a las que no puede renunciarse”. De nuevo la intención de crear una impresión positiva recurriendo a contenidos tan abstractos que son vacíos.

El emisor tiene la esperanza de que el receptor permanezca en ese nivel inicial sin continuar al examen más severo de lo dicho. Tendrá éxito en la medida en la que el receptor enfrente una audiencia ingenua y de escasa preparación o sin hábitos de análisis. Verdades, mentiras, vaguedades, son combinadas por el emisor en un mensaje que le hace verse bien y seguramente hará que se hable bien de él después.

Por ejemplo, al decir “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad creyendo que el presidente tiene la obligación de representar a los intereses legítimos del pueblo y que en esa tarea no puede detenerse ante las convenciones y prejuicios que puedan argumentarse”.

Creo que pocos alcanzarán a ver que en esa frase hay elementos como la desaparición del poder legislativo en un gobierno —las intenciones son lo que cuenta en una frase de tan extrema abstracción que de ella pueden obtenerse las más extremas consecuencias, pero sin temor a que eso suceda.

De allí que pueda aseverarse que el rollo tiene un efecto equivalente al de un somnífero intelectual en sus receptores, quienes habituados a escuchar frases vacías terminan por ignorar las consecuencias posibles de frases vagas.

Los receptores escucharán sólo el aspecto bonito del mensaje sin derivar implicaciones. Es decir, quizá pueda llevarse esto a la implicar que el rollo en exceso deseduca a las personas, retrasa su mente. Quien está expuesto a rollo en dosis excesivas, por tanto, se atonta.

Más aún, el habituado al rollo como empleo de palabras vacías de contenido tiende a creer que los demás también hablan de esa misma manera, con rollo —y por eso tiende a no creer lo que los demás dicen, volviéndose desconfiado de toda comunicación verbal, lo que le aísla de la realidad.

Por ejemplo, “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad y eso por eso que antes de proceder ante la amenaza terrorista a nuestras instalaciones petroleras debemos estar seguros de la validez de tal amenaza”. La hipótesis subyacente es, desde luego, presuponer que la amenaza terrorista también es rollo y por eso, no es objeto de preocupación real.

El rollo en ocasiones puede hacer uso de exageraciones extremas, llevadas a tal nivel que son creídas. Por ejemplo “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad y es por eso que mi plan logrará hacer de este país uno con una moneda más poderosa que el dólar y el euro”. La ambición es de tal nivel que en una mente saludable crearía al menos escepticismo, pero en una habituada al rollo podrá crear expectativas consideradas reales.

Hay un uso del rollo en la acción que permite evadir la realidad, dando explicaciones que persiguen cambiar las percepciones. Por ejemplo, “la única intención que me mueve es la de servir a la sociedad y es por eso que considero que los últimos asaltos bancarios así como las balaceras en las calles del país son hechos aislados que no tienen impacto en la solidez de nuestro estado de derecho”.

La realidad de una criminalidad creciente es minimizada con palabras destinadas a cambiar percepciones.

Estos han sido apuntes preparatorios a una tarea que promete —el estudio del rollo sin duda puede ayudar a su identificación y desaparición.

ADDENDUM

Ayer Enrique Quintana (Grupo Reforma) publicó el siguiente párrafo sobre la ley de planeación en México:

El artículo tercero de la Ley vigente, reformado en el sexenio de Fox, dice que debe entenderse por planeación racional del desarrollo, “la ordenación racional y sistemática de acciones, que en base a las atribuciones del Ejecutivo en materia de regulación y promoción de la actividad económica, social, política, cultural, de protección al ambiente y aprovechamiento de los recursos naturales, tiene como propósito la transformación de la realidad del País, de conformidad con las normas, principios y objetivos que la propia Constitución y la ley establecen“.

Como quien dice, puro rollo.


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2 Comentarios en “Puro rollo”
  1. Contrapeso » No a opiniones extranjeras
  2. Contrapeso » El Otro Encierro




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