incentivos

¿Qué son incentivos económicos? Su significado, definición y ejemplos. Eso que motiva o no a actuar de cierta manera, y que puede actuar positiva o negativamente.

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Introducción

En junio de 2006, fue publicada una columna de Russell Roberts titulada Incentives Matter, los incentivos importan.

La columna inicia con la referencia obligada en estos casos, el de una situación real que ilustra cómo funcionan los incentivos económicos. Roberts lo narra casi como una obra de teatro en tres actos.

Primer acto, fines del siglo 18

El gobierno inglés envía convictos a Australia. Emplea un servicio privado de transportación, cuyos costos se cubren con dinero público.

Segundo acto, muerte de muchos convictos

Durante el trayecto muchos presos mueren por hacinamiento y enfermedad sin tratamiento médico. Más o menos el 12% en promedio fallecen. En una ocasión los muertos son casi el 40% de los presos.

Eso ocasiona inquietud: se trata de cumplir una condena, no de sufrir la pena de muerte. ¿Qué hacer?

Tercer acto, la solución ingeniosa

Podría darse un curso de moral a los transportistas, o capacitarlos en medicina, o forzarlos a dedicar parte del pago recibido para llevar doctores, o emitir una ley que prohibiera más de cierto número de prisioneros según el tamaño del barco. Nada de eso se hizo.

El gobierno inglés decidió hacer algo más práctico: pagar un bono por cada prisionero que llegara vivo a Australia.  Funcionó. La mortalidad en los viajes siguientes fue de casi cero.

Ante esta historia real, habrá dos formas de reaccionar —los idealistas quizá se retorcerán hablando de la falta de compasión y de responsabilidad de los transportistas, de lo bajo de los incentivos económicos en relación con la vida humana y en general se sentirán decepcionados de la falta de altos valores en todo el asunto.

Por su parte, los realistas verán una historia ingeniosa que muestra una faceta real humana: los incentivos son importantes y los humanos los usamos. Las circunstancias y sus condiciones alteran conductas.

La lección

La palabra clave es ‘usamos’ —los consideramos, los tomamos en cuenta e incorporamos en los resultados de nuestras acciones.

No actuamos como perros que salivan ante el sonido de una campana, como reflejo condicionado, sino que los valoramos como un elemento de nuestros proceso de decisión.

Los incentivos económicos son condiciones externas a nosotros y que tienen efectos en la decisión tomada.

Incentivos económicos, definición

Su significado es simple:

«Un incentivo es un mecanismo que relaciona una recompensa o castigo a un determinado desempeño o conducta». economipedia.com

O bien, esta otra explicación:

«En economía, un incentivo es aquello que induce a una persona o agente a actuar de una manera determinada, y puede ser una recompensa o castigo». es.wikipedia.org

En otras palabras, estudiar a los incentivos es vital dada su influencia marcada en las decisiones personales. Eso permitirá anticipar esas decisiones y valorar los efectos de, por ejemplo, políticas económicas, impuestos y demás.

«Los incentivos económicos son parte esencial de la economía. Sin incentivos la economía y la sociedad no funcionaria. Sin motivaciones no habría comercio, empresas ni sociedad. De hecho, el objetivo de las ciencias económicas es estudiar las decisiones de los individuos, empresas, el Estado y otras entidades». actividadeseconomicas.org

El caso del robo no castigado

Supóngase que en una sociedad no existe una ley que castigue el robo y compárese con otra sociedad en la que cualquier robo es penalizado con la muerte.

Será lógico esperar que en la primera sociedad se realicen muchos más robos que en la segunda —todo esto causado por incentivos.

En la primera sociedad el ladrón tiene el incentivo positivo de tener una ganancia con el producto del hurto, pero en la segunda el ladrón tiene ese mismo incentivo positivo en adición a uno negativo muy grande, el pagar con su vida.

Los incentivos económicos han sido empleados incluso para explicar a la criminalidad.

Precios como incentivos económicos

El precio de un bien sube, no importa el bien de que se trate —la cantidad demandada de ese bien se verá reducida.

Cuando el precio de la gasolina sube algunos pueden comprar igual cantidad, otros más y otros menos —lo que predice la elevación del precio es que la cantidad total demandada será menos que la tenida con el precio anterior.

Pequeñas y grandes reacciones ante la subida de la gasolina originarán ese efecto neto, la reducción del total de cantidad demandada.

Esas acciones pueden ser de muchos tipos: menos viajes en coche, más viajes conjuntos, más uso de transporte público, cambio de coche por uno más eficiente, y muchas acciones más.

Lo mismo que sucede en otro sentido cuando el precio baja. Es posible entonces predecir una elevación de la demanda. Reducir el precio de la educación universitaria producirá una demanda mayor de solicitudes de admisión.

Leyes económicas que son reales y sustentadas en incentivos. Así se forman los precios.

Los panaderos en Chile

Roberts usa un ejemplo, el de los panaderos en Chile durante la época de la inflación —para contrarrestarla, el gobierno chileno decretó el control de precios del pan.

Cualquiera que conozca un poco de incentivos económicos podrá hacer una predicción certera: el control de precios reducirá la cantidad ofrecida y pondrá más presión en los precios.

El panadero en Chile tiene un incentivo negativo, el del control de precios —pero tiene uno positivo, el de seguir haciendo negocio. Lo que aconteció también podía preverse.

Se produjeron las mismas piezas de pan, con los mismos nombres, pero de menor tamaño. La siguiente reacción gubernamental: el tamaño o peso mínimo del pan fue decretado por ley.

En Chile, cuenta Roberts, los panaderos comenzaron a vender el pan con el peso legal y al precio máximo, pero crudo, sin hornear. Abarataron sus costos hasta el momento en el que la inflación fue tanta que perdían dinero incluso así, por lo que decidieron añadir más agua a la masa del pan.

La necesidad de realismo

De nuevo surgirá la reacción doble, la de los idealistas escandalizados por la inmoral conducta de los panaderos que tantos trucos emplearon, y no se darán cuenta que tan solo son reacciones ante los incentivos económicos negativos creados por la autoridad.

Los realistas comprenderán que habría resultado ridículo e inútil apelar a la solidaridad de los panaderos para convencerles de trabajar perdiendo dinero.

Otros incentivos

Los ejemplos usados para ilustrar a los incentivos económicos son de ese tipo, de los que usan a los precios, al dinero, a los productos y bienes —por una razón, son los más simples de medir: las curvas de oferta y demanda son eso precisamente.

Es común creer que los estímulos e incentivos son solamente de naturaleza material o pecuniaria, como la de los ejemplos anteriores del pan y la gasolina.

Pero eso no significa que no existan estímulos de otra clase, como por ejemplo, la creencia en el Juicio Final y una vida eterna junto a Dios. Es un gran estímulo, poderoso y fuerte, que explica conductas como las de los mártires. Igualmente habrá estímulos egoístas que altruistas y con esa aclaración desea finalizar.

Pensar así es una equivocación grave que ignora la naturaleza humana —la que se mueve considerando muchos otros factores adicionales a los estrictamente económicos: compasión, caridad, solidaridad y similares, pero también sus opuestos, como venganza, egoísmo y otros iguales. Es decir, los valores y las creencias son también incentivos o estímulos.

Más ejemplos de incentivos económicos

El rescate de esclavos

Tomado de un artículo titulado Slavery, Snakes, and Switching: The Role of Incentives in Creating Unintended Consequences.

Imagine el lector que frente a sí tiene un problema a resolver, el de la esclavitud —no en épocas pasadas sino en los tiempos actuales, hoy mismo. Ahora mismo hay esclavitud en África, especialmente en Sudán. Hay robo de niños, tomados de sus aldeas, y transportados a mercados de esclavos a distancias enormes.

Desde luego, no hay una sola manera de solucionar el problema. Una de ellas es la de reunir fondos por parte de personas preocupadas y usarlos para comprar a los esclavos en esos mercados: de esta manera se rescatarían a los niños secuestrados. Y así se hizo en los años 90.

Los efectos de esas re-compras de personas produjeron, sin duda alguna, resultados positivos para quienes fueron beneficiados —ellos hubieran vivido el resto de sus vidas siendo esclavos. Sin embargo, los rescates pagados se convirtieron en incentivos para los mercaderes para elevar su actividad.

La compra de esclavos por parte de los bien intencionados elevó la cantidad demandada de esclavos, lo que subió su precio y fue un incentivo para elevar la oferta.

Las buenas intenciones de personas genuinamente preocupadas en realidad empeoraron las cosas —fallaron estrepitosamente. Ignoraron a los incentivos económicos, pusieron de lado las motivaciones de esos a quienes querían combatir.

La cría de serpientes

La historia del pueblo que quería deshacerse de serpientes y pagó a sus habitantes por presentarlas muertas, lo que originó la cría clandestina de esos animales y mayores ingresos a las personas.

O la compra de armas por parte de la autoridad, la que motivará a los ciudadanos a vender sus armas a precios bajos, pero no atraerá a esos para quienes las armas son un instrumento de trabajo.

O la historia de la empresa que pagaba a sus secretarias por el número de teclas usadas durante el día y que encontró que algunas de ellas pasaban la hora de la comida apretando una de ellas.

Comidas escolares

El blog de Eamon Butler (Adam Smith Institute) reportó en Inglaterra que la Better Regulation Commission estudió los efectos de las disposiciones gubernamentales de ese país para mejorar la comida en las escuelas.

La realidad es que las cosas empeoraron: se quería tener comida más sana, pero lo que se logró fue tener comida menos apetecedora, lo que ha hecho que los niños no coman o lleven su comida de fuera.

Y eso ha ocasionado otra intervención estatal, dice Butler, porque las autoridades han emprendido una campaña para publicitar la comida de las escuelas, con dinero de los contribuyentes, y para remediar la primera intervención.

Madres solteras

Una madre soltera que por ese hecho reciba una ayuda del gobierno mientras permanezca en ese estado, por ejemplo, tendrá el incentivo de no casarse, al menos oficialmente.

La propuesta de matrimonio que acepte le retirará el dinero que recibe de la autoridad. Puede llegarle a convenir tener otro hijo permaneciendo soltera. Así se han dado incentivos económicos para ser madres soltera.

Plagio intelectual

Si acaso un alumno universitario comete un plagio intelectual copiando un trabajo, y no recibe él un castigo severo, no solo se afecta él, sino el resto.

La ausencia del castigo es igual a un aviso colocado a la entrada de la universidad: «Se prohibe el plagio, pero sí encontramos que alguien es culpable de esto, no pasa nada». La consecuencia, desde luego, la puede anticipar cualquiera.

En resumen

Los incentivos económicos son situaciones, circunstancias y condiciones externas que modifican conductas humanas, positiva y negativamente. Explican decisiones y acciones humanas.

Su estudio es parte de la evaluación de propuestas empresariales y estatales. Son parte también de la noción de efectos no intencionales.


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Y unas cosas más para el lector curioso…

Debe verse:

Circunstancias modifican conductas

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[La columna fue actualizada en 2020-08]