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Qué Dirían los Abuelos
Selección de ContraPeso.info
19 julio 2007
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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ContraPeso.info presenta un texto Tania Díaz Castro.

LiberPress/Cubanet – LA HABANA, julio de 2007— Nina Kruschev, aunque sea nieta de Nikita Serguéievich Kruschev, ex jefe del desaparecido estado soviético, no quiere vivir en una sociedad comunista.

Tampoco Julia Axelrod, nieta de León Trotsky, uno de los organizadores de la Revolución de Octubre, y mucho menos Canek Sánchez Guevara, nieto del guerrillero argentino Ernesto Ché Guevara.

¿Será porque los comunistas se deshacen de los opositores, y todo lo prohibido atrae al hombre? En la antigua URSS los opositores fueron fusilados, desterrados o enviados a Siberia. En Cuba corrieron mejor suerte los que lograron sobrevivir: prosperaron económicamente en sociedades libres; adonde emigraron también Nina, Julia y Canek. No les interesa para nada vivir en esas otras por las que murieron sus abuelos.

Son muchas las razones para justificar la renuencia al comunismo de los nietos de esas tres figuras políticas de gran importancia histórica.

Respecto a Nina, podríamos mencionar la osadía que tuvo el sexagenario abuelo Kruschev en 1956, cuando pronunció su discurso secreto contra José Stalin, acusándolo por sus crímenes, hecho que dio lugar a una purga política contra los antiguos estalinistas y que, según Nina, sirvió, por primera vez en la historia soviética para abrir la posibilidad de un cambio del que se aprovechó más tarde Gorbachev.

En Nina también tuvo un gran peso emocional la caída política del abuelo, ocurrida en 1964, cuando fue expulsado del Comité Central del Partido Comunista y condenado por lo mismo que había acusado a Stalin: culto a la personalidad y graves errores políticos.

Hoy, la nieta de Kruschev reside en los Estados Unidos, y es profesora de asuntos internacionales en la New School University.

En uno de sus artículos publicado en mayo pasado en El Tiempo, de Bogotá, critica la costumbre comunista de mantener dirigentes longevos en el poder. Un libro suyo sobre Vladímir Nabokov, célebre escritor ruso-norteamericano será editado próximamente.

Julia Axelrod, una de las nietas de Trotsky, salió de Moscú en 1977. Actualmente vive con su familia en Israel y tiene un hijo que, además de ocultar el apellido de su bisabuelo, pertenece a una organización de extrema derecha. Julia criticó el comunismo de su país porque, entre otros males, dispersó a tantos rusos por el mundo.

Recuerda el dolor y las palabras de su abuela a la prensa en junio de 1956: “Cuando Nikita y Bulganin acusan a Stalin de ser un asesino, se están acusando a sí mismos, puesto que fueron cómplices”. Trotsky fue asesinado por orden de Stalin el 20 de agosto de 1940 en su casa de Coyoacán, Ciudad de México.

Canek Sánchez Guevara, nieto de Ché, es un joven de 33 años que emigró de Cuba hace más de una década para residir en Francia. No cree para nada en la teoría del hombre nuevo que propagó su abuelo, y mucho menos en la dictadura del proletariado.

Según él, en Cuba, su país natal, sólo hay capitalismo de estado. Trabaja como dibujante gráfico en París y en sus ratos de ocio escribe música. Aunque es crítico de su abuelo, le duele que sea utilizado como una mercancía revolución cubana.

Nina, Julia y Canek no son, en modo alguno, viejos fantasmas anti soviéticos o anti castristas que han perdido la memoria. Todo lo contrario. Son seres que vivieron y sufrieron muy cerca del poder totalitario. Tal vez por eso salieron espantados. Imagino cuánto podrían conversar Nina, Julia y Canek, si algún día se encuentran por esos caminos de Dios.

Interesante para visitar, Che Guevara.


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