Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Relaciones Públicas de la Caña
Eduardo García Gaspar
17 diciembre 2007
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La noticia fue una más de las que reportan, sin que muchos se den cuenta, del por qué del subdesarrollo mexicano. Fue la noticia (13 de diciembre) que en resumen decía que el gobierno había decretado la elevación del precio de la caña de azúcar, un 6 por ciento. Algo menos de dos puntos por encima de la inflación.

Ese nuevo precio, más alto y que es malo para todos con excepción de los productores, surgió de la huelga de esos productores de caña. Estallaron su huelga pidiendo un alza de más del 8 por ciento en el precio y los industrializadores ofrecían poco más del 3. Entre esas dos posiciones entró el gobierno y fijó el aumento del 6, además de hacer un favor a los cañeros: darles 100 millones para “mitigar” los daños que la huelga produjo.

Es decir, impuestos de ciudadanos mexicanos se dedicaron a subsidiar una huelga cuyo propósito era elevar el precio de un producto de uso general y que también lastimará a esos mismos mexicanos. Total que al final, la noticia puede resumirse en algo muy simple: un monopolio de producción de azúcar es subsidiado con fondos públicos y logra su objetivo, el de elevar el precio de lo que vende. Si esto mismo lo hiciera una empresa como Cemex, por ejemplo, habría protestas.

Es ridículo, pero sucede. El principio central es sencillo: los precios deben formarse en el mercado por competencia entre productores; los monopolios son nocivos. El principio se aplica a todas las industrias, pero existen algunos sectores en los que esa aplicación no es realizada.

¿Motivo? Nada de fondo, pero mucho de forma. Es lo nacionalmente correcto, una variante de lo políticamente correcto. Los cañeros han tenido la habilidad de convencer a otros de que ellos son una excepción de la lógica de mercado.

El mecanismo de tal convencimiento es colocarse en un plan dual, de víctima nacionalista: mexicanos que perderían empleos en una industria herida por algún enemigo. Envueltos en ese manto patriota de héroe derrotado que necesita protección han tenido un éxito extraordinario. No sólo han convencido a la autoridad de que lo mejor que le puede pasar al país es que el gobierno los defienda y subsidie… también han logrado eso mismo con buena parte de la opinión pública.

Muy pocos ven la verdadera historia: fondos que podían dedicarse a mejorar el sistema de justicia se usan para fomentar la huelga de un monopolio que quiere elevar el precio de lo que produce. El gran lastimado en todo eso es el ciudadano común, el que no trabaja produciendo caña de azúcar. Se dice que en el país unos 2.5 millones de mexicanos viven de esa industria. Muy bien, pero entonces no hay que olvidar que más de 100 millones viven de otras industrias.

Esto es lo maravilloso: en números redondos, un 2 por ciento de la población se las ha arreglado para lastimar al 98 por ciento restante poniendo de su lado a un gobierno que sucumbe a cualquier argumento que sea nacionalmente correcto y a una opinión pública que, por increíble que parezca, aprueba una medida que le daña. Si eso mismo hicieran Televisa y TVAzteca, unidas, o lo realizara Telmex, habría protestas sin fin… pero si lo hacen los cañeros, entonces todo está bien.

La economía que es la ciencia que estudia el comportamiento humano dedicado al intercambio de bienes nos ha revelado principios no diferentes a los de otras ciencias y que son aplicados sin excepción. La ley de la Gravitación Universal aplica lo mismo a un cañero que se tira por la ventana de un sexto piso que a un banquero que hace lo mismo. No hay excepciones a esas leyes físicas. Y lo mismo es para las leyes económicas. Producir caña de azúcar es una actividad económica igual a la del resto de las industrias. No es una excepción.

De allí que en serio deba felicitarse a los cañeros, no por producir caña con eficiencia y a precios bajos, sino por lograr convencer a muchos de que lo mejor para el país es producir caña sin eficiencia y venderla a precios elevados que tienen la bendición del gobierno y la aprobación de muchos. Es un triunfo enorme de relaciones públicas.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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