Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rentas, Tazas y Platos
Eduardo García Gaspar
25 abril 2007
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue reportado (El Norte, Negocios, 23 abril) que pequeñas empresas en México pueden quebrar, si es que se elimina un arancel que las protege, el de las vajillas. Hay una empresa que se dice es la mayor del país produciendo platos y tazas.

Se llama Santa Anita y quiere protegerse de la competencia. Quiere que el gobierno impida o haga cara la importación de vajillas fabricadas en el extranjero, según se reportó.

Es decir, quienes piden que se prohiba esa importación quieren que usted y yo paguemos más comprando sus productos, que son más caros que los de su competencia. En realidad es un descaro total, porque lo intentan hacer acudiendo al gobierno y usando su fuerza para obligarnos a pagar más de lo que deberíamos.

Imagine que una de las dos cervecerías que hay en México pidiera a la autoridad que a la otra le impusiera impuestos especiales para hacer más caros sus productos y defenderse de la competencia. El asunto sería ridículo y sin embargo, eso es exactamente lo que se está pidiendo, que los consumidores paguen precios mayores de los que podrían pagar.

Según los datos del reporte, la mitad de las vajillas disponibles en México ya son importadas y vienen de más de 40 países. Ahora se piensa hacer lo correcto que es eliminar los impuestos compensatorios a las importaciones de vajillas de otro país, de China, que son de cerca del cien por ciento. Y es contra esto que se pelea: algunos fabricantes nacionales quieren que la autoridad los proteja a ellos y nos dañe al resto de los mexicanos.

Santa Anita, esa fábrica que quieren que se renueven los impuestos compensatorios, tiene el 20 o 30 por ciento del mercado. La cifra no es nada despreciable y la empresa, en verdad, está actuando con la lógica de protegerse, lo que haría cualquiera.

La responsabilidad real radica en el gobierno y la decisión que tome: proteger a las empresas o a los consumidores. Es decir, dejar libre a la competencia o dar trato preferencia a algunos con poder de influencia.

Las empresas ya establecidas prefieren por mucho el intervencionismo estatal, porque es el que las protege de la competencia que les haría trabajar con mayor presión. Es más sencillo ir con el gobierno y presentar peticiones de protección contra la competencia que ponerse a trabajar en hacer mejores productos más baratos. Así logran lo que se llama “rentas”.

Esas rentan son el beneficio que logran gracias a la intervención del estado. Si acaso sin esa intervención que las protege ganaran digamos 100 pesos, pero con esa protección ganan 150, la diferencia a su favor de 50 es la renta y bien vale el trabajo de influir con todo lo posible para que la autoridad les conceda el favor.

Y así el drama se desarrolla entre dos personajes, la empresa que trabaja para lograr la regulación de mercado que más le conviene y la autoridad que puede sucumbir a las peticiones de la empresa que las hace. Es una cuestión de mucho dinero y se presta a todo tipo de quejas: nepotismo, corrupción, escándalo. ¿Qué hacer?

El principio de acción es sencillo: dejar que la competencia exista porque eso es de beneficio para el consumidor, y consumidor somos todos. Ninguna empresa debe recibir protección especial. Ninguna debe ser un monopolio. Eso es lo que la autoridad debe hacer y si acaso, tal ver dar una protección temporal de unos pocos años para que la empresa que prepare… cuando mucho.

El problema es de la empresa y de nadie más. Debe aprender a valerse por sí misma y ser redituable con sus propios recursos y sin favores de nadie. De lo que debe vivir es de la preferencia del consumidor, de satisfacer sus necesidades lo mejor que pueda. Y si no puede hacerlo, que se dedique a otra cosa, en lo que pueda usar mejor los recursos que ella posea.

Este es el real liberalismo, el que no es del gusto completo de las empresas que buscan protección gubernamental a costa del daño al consumidor. Y este es otro caso, abierto y descarado, de búsqueda de rentas, algo de lo que este país debe deshacerse lo más pronto posible, porque allí sí hay un juego de suma cero, lo que la empresa gana el resto lo pierde.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras