Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Seamos Razonables
Eduardo García Gaspar
1 marzo 2007
Sección: ECOLOGIA, FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El problema, parece ser, es que existen dos grupos antagónicos. Unos lo han tomado como artículo de fe y han llegando a comparar a quienes rechazan al calentamiento global con quienes niegan al Holocausto.

Los otros lo rechazan y afirman que los escenarios apocalípticos son el resultado de intereses políticos basados en modelos mal hechos. Y todo esto es una pena.

Por mi parte, me encuentro en una posición escéptica: creo que hace falta mucha más evidencia y discusión científica del asunto, no política. El calentamiento global es un tema demasiado importante para ser dejado en manos de Al Gore, cantantes, actores y comisiones políticas de la ONU.

Este tema no se decide con alteraciones de la opinión pública, ni consensos políticos. Es demasiado importante para salir de la esfera científica.

Imagine usted una encuesta en la que le pregunten “¿Cree usted en el calentamiento global? Conteste sí o no”. No importa lo que usted conteste, ni lo que responda. La realidad no va a cambiar por causa de lo que pensamos.

La realidad es que estamos en una situación clásica de incertidumbre: se han mostrado evidencias en favor, pero también en contra, con lo que suele llegarse a una conclusión sana: aún no sabemos lo suficiente para aceptarlo, pero tampoco para negarlo, con certeza absoluta.

Sabemos que hay elevación del dióxido de carbono, que ha habido recientemente elevaciones anuales de temperatura, sin bien mínimas. Sabemos también que la actividad humana ha tenido una gran expansión con buenos resultados económicos. Pero esto es el presente y lo que preocupa es el futuro, no lo actual. Son las tendencias lo que debemos estudiar más que ver documentales sesgados.

No es un problema nuevo para los humanos. Al contrario, es el problema de siempre, el de calcular razonablemente lo que sucederá en el futuro. En esencia es lo mismo que intenta hacer un empresario, un economista, un estudiante, todos. Queremos saber el futuro y haremos todo lo posible por intentarlo, hasta leer cartas y restos de café. Es decir, el problema es doble.

Necesitamos datos e información para hacer proyecciones y necesitamos modelos explicativos de esos datos para crear los modelos de proyección futura. En lo general, me parece, no tenemos los datos que necesitamos para proyecciones confiables y por eso, los modelos tampoco son confiables con la certeza que se necesita.

El clima es un sistema en extremo complejo y modelarlo en una computadora es una tarea para la que no estamos preparados. Trate usted de hacer un modelo matemático del comportamiento de la economía, de lo que tenemos más datos, y verá el fracaso que tendrá. Pero de todas maneras la incertidumbre subsiste.

¿Qué hacer entonces? Hay un principio de prudencia inicial que mandaría actuar de la manera siguiente. La primera acción es centrar el debate en los terrenos científicos, alejando a los políticos. Es dejar a los expertos trabajar y quitarse de encima a los aficionados.

La segunda acción es incorporar los aspectos de costos, lo que costaría realizar los cambios necesarios presuponiendo que las predicciones actuales sean correctas. Esto daría contexto al tema y evitaría pensar que todo se puede hacer gratis.

Lo anterior daría tiempo a la discusión más disciplinada y a la obtención de más datos. No es ilógico hacer esto dadas proyecciones de muy pocos cambios significativos, siquiera medibles y el costo que se ha calculado que tendrían las medidas sugeridas ahora. Pero queda una posibilidad, en mi opinión remota, pero que debe considerarse: ¿qué hacer si las peores predicciones son ciertas?

No tengo la respuesta, pero sí apunto que debe intentarse otra manera de ver el problema, más allá de la intervención estatal de prohibiciones y limitaciones. Los gobiernos tienen un muy mal historial de éxito en estas cuestiones y los costos serían tremendos. Simplemente no confío en los simples remedios gubernamentales y los errores que ellos suelen tener.

Pero hay otra dirección posible, la de la tecnología, en la que sí puede confiarse mucho más. Tecnología para tener mejores datos, mejores modelos, y mejores sistemas de control de emisiones contaminantes. Con los incentivos adecuados esta opción me parece mucho más viable en caso de que sea cierto el calentamiento global.

&&&&&&

POST SCRIPTUM

• ACTUALIZACION: Sobre la explosión demográfica proyectada en los años 60, el NYT hizo un reportaje en 2015.

• Debo señalar la fuerte influencia de una columna de Arnold Kling en el ordenamiento de mis ideas sobre este tema.

• Un enfoque breve y razonable del tema está en Global Warming: A Science and Economics Update, de Joseph L. Bast, que entre otras cosas señala la hiper-mediatización del tema:

Most of the so-called “news” stories about this report didn’t explain that what was released wasn’t a new “study” that increases our knowledge of global warming, but just a political document written by U.N. bureaucrats–not real scientists–and edited behind closed doors, not subject to peer review, and it was just an executive summary of one part of a three-part study that won’t even be released for another three months. Obviously, this is not how real science is conducted or released…

Last April, the cover of Time magazine declared, “Be worried, be very worried”… But should we trust Time magazine? On July 24, 1974, Time magazine published an article titled “Another Ice Age?”… These are the same guys who told us Alar, saccharin, Red Dye #2, dioxin, a hole in the ozone layer, electric power lines, and cell phones were all causing cancer epidemics, and that Y2K would shut down the nation’s electric grid and banks”.


ContraPeso.info es un servicio con antecedentes desde 1995, que funciona como proveedor de ideas e información adicional a los medios dominantes.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras