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Las características y el significado completo de la globalización en sus tres dimensiones. Más allá de su connotación de libre comercio, ella abarca a la política y la cultura. Todo en defensa de la libertad personal.

Introducción

El punto central de Novak es señalar que la globalización abarca al menos tres dimensiones. La económica, la política y la dimensión cultural. Ellas, en conjunto, hacen entender a la globalización más allá de su limitada connotación de libre comercio.

El significado completo de globalización, su definición amplia, qué es ella en total y sus características particulares.

Novak responde a eso de manera tridimensional en su obra Novak, Michael, The Universal Hunger For Liberty. New York. Basic Books, pp. 24-30.

Características de la globalización

Para ser comprendida en su total significado, la globalización puede ser explicada mediante las dimensiones que ella incluye. Las tres siguientes, las que giran alrededor de la defensa de la libertad.

1. Globalización: significado político

Los intentos dictatoriales de dominio del mundo enseñaron la amarga lección de que la democracia no es perfecta. Pero también que ella es mejor que los sistemas totalitarios para la protección de los derechos humanos de las personas y de las minorías.

Es la globalización entendida como una ayuda en contra de los abusos de los tiranos y de la opresión de la mayoría.

El diseño de sistemas nacionales de ley positiva que guíen, enseñen y den forma a los pueblos respetando esos derechos naturales. Este proceso ha significado largas luchas de ensayo y error, complicadas por las pasiones humanas.

Novak señala expresamente que este es el intento humano de crear la vida que el Creador quiere para sus criaturas en la tierra.

Es decir, la historia reciente ha mostrado con lecciones amargas las terribles consecuencias del totalitarismo y las dificultades de crear un estado de derecho en el que cada persona es igual a otra, sin privilegios distintos.

La expresión política de la globalización es una serie de sucesos que retan la definición que se tiene de la nación-estado. Al mismo tiempo que se crean organismos por encima de la nación, como en el caso de la UE, se dan sucesos de autonomías regionales dentro de las naciones.

Es un movimiento doble, desde arriba y desde abajo, creando instituciones mayores y también menores. Si bien en esto hay motivos reprobables, también existe una esencia de subsidiariedad, que señala lo obvio: algunos problemas son mejor tratados a niveles locales, menores, pero otros son mejor tratados a niveles más altos.

Hay en esto dos movimientos diferentes. Las consideraciones prácticas del pensamiento actual se inclinan por soluciones locales y concretas, de acuerdo al sentido común. Pero la tendencia universalista, utópica, se inclina a organizaciones e instituciones globales.

Las características de la globalización, en su significado político, la colocan como un instrumento de defensa de la persona y sus libertades. Un contrapeso al aislacionismo del estado que no tiene influencia externa y puede conducirse sin rendición de cuentas.

2. Globalización: significado económico

Inicia esto hablando del colapso del socialismo, señalando que la idea socialista queda eliminada y que se tienen grandes dudas sobre la llamada tercera vía.

Lo mismo, los estados de bienestar han prometido futuros que no pueden cumplir; sus poblaciones envejecen y los nuevos trabajadores son escasos. Sufren de lo opuesto a la explosión poblacional. Pero también, el estado de bienestar padece de otro sufrimiento.

Su hipótesis de que la nación podría permanecer aislada del resto del mundo y seguir su propia trayectoria con independencia, ya no es sostenible.

Los sucesos internacionales de innovación, descubrimiento, comercio internacional, flujos libres de capitales, todo esto y más ha afectado severamente al estado de bienestar. Es una oportunidad de cambio y mejora.

En el terreno económico, nuestro mundo ha cambiado notablemente. El autor ofrece cifras para probarlo. Entre 1965 y 1996, el comercio mundial se elevó de 186 mil millones de dólares a 6.37 billones.

El 83% de las exportaciones de los países en desarrollo eran materias primas en 1963; para 1998, eran el 21% y el 79% eran productos terminados. El actual mundo, dice Novak, es más rico, dinámico e interrelacionado.

Este mundo de dependencia mutua puede producir miedo en algunos, cuya reacción es la de desear regresar al aislacionismo anterior, su mundo más seguro.

Pero, en esa interdepedencia es necesario mirar el aspecto de la solidaridad entre los humanos, algo no existente dentro de aislacionismo.

El comercio internacional es la expresión real de las necesidades mutuas entre las naciones y sus habitantes, y se convierte en una muestra de la unidad esencia de los humanos.

Pero, las transformaciones globales tienen su aspecto negativo. Las industrias locales que han vivido dentro de esquemas de protección económica enfrentan ahora a quienes pueden producir esos mismos productos a precios menores y con más calidad. Estas fricciones incluyen también la realidad de ideas opuestas a la globalización.

Ideologías como el tercermundismo, el fascismo y el socialismo son hostiles a la dinámica de la económica y a la expresión innovadora de las personas.

Varios pensadores, tradicionalistas o socialistas, son extremos enemigos del capitalismo y por eso no aceptan con facilidad a la globalización con su dinamismo, invención y crecimiento.

Las características de la globalización, en su significado económico, permiten la mejor vida de las personas. Les permiten acceso a los adelantos y mejoras en todas partes, lo que aprovecha el talento a escala mundial.

3. Globalización: significado cultural

La dimensión referida a las personas mismas y sus contactos y conocimientos mutuos. El autor señala de inmediato el fenómeno de la televisión mundial y la difusión de información.

Es una forma de rápida difusión de ideales como los de la democracia y los derechos humanos, pero también de terribles sucesos de injusticia y sufrimiento. Deben mencionarse la proliferación de imágenes negativas de hedonismo y rebeldía ante la verdad y lo bueno.

Además, nunca como ahora las personas han viajado y las familias tienen miembros viviendo en diferentes países. Más aún, el pensamiento empresarial considera ya sus mercados internacionales y se preocupa por los sucesos mundiales.

Las ideas se difunden en todo el planeta y saltan a los controles informativos de los gobiernos que prefieren el aislacionismo para el control del sus ciudadanos.

En este campo cultural se difunden ideas que tienen fuerza y convencen a las personas en el mundo, como la idea de los derechos humanos y la consideración de la persona como alguien con dignidad, lo que presenta el reto de construir sociedades basadas en esos valores.

Las características de la globalización, en su sentido cultural, permiten el acceso libre de las personas unas con otras, colaborando y cooperando. Un mecanismo de enriquecimiento mutuo que no es posible bajo el aislacionismo.

Concluyendo

Lo que Novak hace en pocas páginas es resaltar las características de la globalización más allá de su reducida definición económica. Da, de esa forma un panorama amplio que incluye a la libertad como un hambre universal. El título del libro es muy claro en esto.

Los contactos entre las personas, sin importar dónde se encuentren, son manifestaciones de la esencia humana y permiten el complemento entre los humanos.

La globalización es el estado natural de los humanos y el aislacionismo, una imposición artificial que los daña.

Bonus scriptum. Más sobre el tema de la globalización, sus características y las amenazas que tiene

¿El fin de la globalización?

Por Manuel Sánchez González –   10 agosto, 2017

A partir de la Gran Recesión de 2008 se han recrudecido las voces, especialmente en los países desarrollados, que rechazan la globalización.

Si bien hasta ahora sólo se ha observado cierta desaceleración de los flujos internacionales de intercambio, no puede excluirse una reversión de esa corriente. Sus resultados serían muy negativos para la economía mundial.

La globalización, entendida como la creciente interdependencia de las naciones en términos de comercio, capital y trabajo, ha propiciado un gran progreso en cuanto al crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

En la historia moderna, pueden distinguirse dos grandes eras.

Primera era

La primera, que va de mediados del siglo XIX hasta principios del siguiente, tuvo como detonador la decisión del Reino Unido en 1846 de abolir las leyes que prohibían la importación de granos, como medida para aliviar la hambruna que sufría Irlanda.

Otras naciones siguieron ese ejemplo reduciendo sus obstáculos al comercio y muchas adoptaron políticas migratorias liberales.

La mayor libertad permitió la diseminación de los avances de la Revolución Industrial, facilitada por los menores costos de transporte y comunicaciones.

El comercio, los flujos de capital y la migración se expandieron y el dinamismo promedio anual del producto global por habitante más que se duplicó.

La apertura permitió reducir las brechas de ingreso entre las naciones que participaron, destacando el desarrollo espectacular de Japón y Argentina.

Segunda era

La segunda época, que abarca desde la mitad del siglo XX hasta nuestros días, ha estado caracterizada por una disminución casi continua de obstáculos arancelarios y no arancelarios entre un número cada vez mayor de economías, bajo los auspicios del GATT, hoy OMC.

Adicionalmente, se multiplicaron los acuerdos regionales de comercio e inversión, destacando la Unión Europea con libre circulación de mercancías, capitales y personas entre sus países miembros.

La progresiva apertura alcanzó a la antigua Unión Soviética, así como a las naciones que por largo tiempo se mantuvieron aisladas, como China e India.

La globalización y los avances tecnológicos han generado una prosperidad sin precedentes. Tal vez el mejor indicador de progreso sea la disminución sustancial de los niveles de pobreza y de la desigualdad del ingreso por persona en el mundo, midiendo esta última sin considerar las nacionalidades.

Ambas épocas ponen de manifiesto que la globalización depende de las decisiones de política gubernamental.

Fin de la globalización

Estas, sin embargo, pueden revertirse, como ocurrió en el periodo entre las dos guerras mundiales, afectado por movimientos políticos nacionalistas y la falta de cooperación económica internacional.

El ambiente de hostilidad propició la reducción abrupta de los flujos de capital y del comercio.

Durante ese lapso, el mundo vivió el más dramático retroceso económico de la historia moderna.

La Gran Depresión originada por errores de política monetaria en Estados Unidos, se prolongó durante los años treinta en gran parte por la adopción de medidas proteccionistas en ese y otros países, lo que incrementó sustancialmente el desempleo y la pobreza.

En las décadas recientes ha sido frecuente presenciar protestas contra los daños supuestos o reales de la globalización.

Si bien algunos señalamientos carecen de validez, otros reflejan los efectos de la competencia internacional y, principalmente, de los cambios tecnológicos sobre algunas minorías.

En la adopción de formas más eficientes de producción, algunos individuos son desplazados, especialmente los que no tienen un elevado nivel educativo y de capacidades.

Si bien la globalización tarde o temprano beneficia a toda la población, su disrupción y la de la tecnología suelen ampliar las brechas de ingreso dentro de los países.

Como no es fácil ir en contra de los avances tecnológicos, la opción más socorrida ha sido denostar la apertura.

El escepticismo sobre la globalización perece haber aumentado desde la Gran Recesión, a partir de la cual se ha reducido el dinamismo de los flujos internacionales, especialmente los de comercio.

Hasta ahora no es claro si estas tendencias son parte de las secuelas de la crisis financiera global o principalmente reflejan algunas medidas proteccionistas.

Como quiera que sea, existe el riesgo de que las actuales posturas antiglobalizadoras en Estados Unidos y algunos países de Europa marquen el inicio de una era de orientación hacia adentro.

Una reversión de la globalización causaría un grave retroceso económico mundial, al inhibir el crecimiento de la productividad.

Y algo más

Esta columna fue publicada anteriormente en El Financiero. Agradecemos al autor, Manuel Sánchez González, y a El Financiero el amable permiso de reproducción. Manuel fue subgobernador del Banco de México durante 2009-2016 y es autor de Economía Para Desencantados.

En su columna, al hablar de la globalización, sus etapas y la amenaza que tiene, el autor deja ver sus características. No está libre de defectos, pero pocas dudas hay de los beneficios que produce.

Una manera de demostrar eso es mirar la posición contraria, al aislacionismo. ¿Dónde se vive mejor política, económica y culturalmente, en un país abierto o en uno cerrado?

[Esta página fue revisada en 2019-10]