Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Surge la Bestia
Eduardo García Gaspar
18 noviembre 2007
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una noticia de Grupo Imagen reportó que en México,

“Un grupo de 10 hombres armados y encapuchados ingresó a la sede del Instituto Electoral de Michoacán esta madrugada, sometió a dos guardias y a personal administrativo y lanzó bombas molotov contra paquetería electoral… Acto seguido, estos individuos amagaron con armas de asalto a los funcionarios y representantes partidistas, quienes en esos momentos llevaban a cabo el conteo oficial de votos de la elección de alcalde. Sin mediar palabra, los sujetos lanzaron al menos una bomba molotov sobre la papelería electoral, la cual de inmediato se incendió…”

Eso fue el 16 de octubre, el mismo en el que Libertad Digital, de España, reportó que,

“Manifestantes de extrema izquierda destrozan a pedradas las ventanas de la COPE en Vigo. Al grito de ‘hijos de pu–’, un grupo de ultraizquierdistas ha apedreado la delegación de COPE en Vigo a las 21:30. Medio centenar de piedras destrozaron la cristalera y el rótulo de la emisora. Una hora antes, la calle en que se encuentra ésta fue escenario de una concentración que según la agencia Efe era ‘antifascista’ y que reunió a decenas de radicales de extrema izquierda”.

Noticias como éstas son comunes y a nadie sorprenden en exceso. Más aún, son incluso vistas como suave o ligeras por contener una violencia escasa. Escasa comparada con la de otros sucesos mayores, como los atentados terroristas que necesitan varios muertos para causar indignación. Seguramente, esa frecuencia nos ha vacunado y la violencia nos indigna menos que antes. He llegado a escuchar reacciones de indiferencia ante sucesos como los reportados. “Los locos de siempre”, me dijo una persona hablando de quienes realizan tales eventos a los que supone menores.

Hay algo podrido en todo esto, en quienes son capaces de tales acciones, pero también en quienes los toman como una de las cosas más que se tienen en la vida normal. Un cierto monto de acciones indebidas es parte natural de nuestra vida, la de un mundo imperfecto con seres libres e imperfectos también. Mi punto es que ese monto natural de acciones malas ha sido rebasado. Hay más del que podemos esperar.

Causas debe haber muchas y una de ellas es la exageración de la tolerancia, lo que lleva a la indiferencia ante lo que los demás hacen. Otra es la incapacidad de aceptar las reglas sociales de convivencia, especialmente una de ellas: hablar es mejor que golpear, razonar es mejor que pegar.

Una vez, hace poco, fui testigo de un suceso que muestra eso. Una persona muy conocedora de un tema hablaba y exponía sus ideas. Otra persona, que obviamente estaba en contra de esas ideas, se levantó de su asiento, interrumpió bruscamente a la otra persona y le gritó “Usted es un pin– fascista”. Lo interesante de lo sucedido no fue ese grito que se basó en insultos, sino la reacción de indiferencia de quienes lo presenciaron. Para la mayoría fue algo indiferente.

Cuando la defensa de alguna idea es un grito como el de quienes protestantes en Vigo, o el de quien interrumpió, o peor aún, de quienes aterrorizaron una oficina electoral… cuando eso sucede es que se ha dejado de pensar y razonar. Y que se ha optado por la otra vía: ya que no puedo argumentar pensando, entonces ataco al menos con calificativos e insultos. Es lo mismo que sucedió ayer, según reporta El Universal, en México:

“Decenas de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador irrumpieron de manera violenta en la Catedral metropolitana, en protesta por el repique de campanas que consideraron una provocación para interferir con el discurso que pronunciaría el tabasqueño en el Zócalo capitalino… los manifestantes llegaron incluso a unos pasos del altar mayor, derribando bancas, tirando líquidos por el pasillo del templo”.

No es nuevo hacer eso, debemos esperar que suceda, pero si el límite normal es rebasado, entonces tenemos un problema grande. Ése es mi punto, el poner a consideración de usted una idea: es muy probable que hayamos rebasado el límite normal de acciones indebidas. No creo que sea un fenómeno de las últimas décadas, sino uno que cubre todo el siglo 20.

El sustento intelectual a esa violencia es una idea que la justifica plenamente: la fuerza es un sustituto legítimo y confiable de la razón. Cuando no se tienen argumentos, cuando la parte opuesta gana, aún queda un medio para ganar: insultar, pegar, atacar, arrojar piedras, echar bombas… y con eso puede ganarse. Es la anulación del hombre y el surgimiento de la bestia que sólo tiene un objetivo, el obtener el poder para hacer su voluntad sobre los demás.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.




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