Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Teoría de la Deserción
Leonardo Girondella Mora
22 octubre 2007
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Las siguientes pueden ser instancias de algo de fondo —quizá sean síntomas de algo que puede estar sucediendo y de lo que poco se ha hablado. Un escrito de D. Rodríguez Herrera habla de:

• [En Kenia] un ingeniero decidió coger agua de un río cercano y tratarla con una pequeña instalación en su patio trasero. Pronto descubrió que sus vecinos querían comprársela. Ahora tiene una pequeña empresa con cinco empleados y es capaz de servir a 10,000 personas. Tiene camiones para llevar agua a los hoteles y porteadores para la gente pobre. El Estado no está ni se le espera.

• [Una investigación] Descubrió que, por ejemplo, en la ciudad nigeriana de Lagos, siendo gratuita la educación pública, los padres pagan por una educación privada, pese a que disponen de unos 50 dólares al mes, porque funciona mucho mejor. En la India, la puntuación media de los colegios privados es de 19 puntos en lengua y 17.9 en matemáticas, mientras que en los públicos es de 17.4 y 16,3, respectivamente.

• [Un periódico] describe como en diversas zonas de África, los pobres, que no reciben asistencia sanitaria estatal, están creando pequeñas mutuas sanitarias con las que cubrir por muy poco dinero. Generalmente formadas por menos de 100 personas, negocian con una clínica local un buen precio.

• El Banco Mundial publicó un informe en el que asegura derribar tres mitos: que el sector privado es para ricos, que no está muy desarrollado y que la mayor parte del dinero dedicado a sanidad viene de fondos públicos. Llegó a la conclusión que los pobres empleaban intensamente los servicios privados de salud y que los públicos, de hecho, subsidiaban a los más ricos.

El común denominador de esos casos es el abandono del gobierno —una tesis llamada Teoría del Desprendimiento y señalada por Toni Mascaró Rotger: en palabras simples, los ciudadanos se alejan del estado, de los servicios que provee y prefieren acudir a servicios privados u organizarse por sí mismo. Es una teoría de deserción ciudadana —quietos y sin ruido, los ciudadanos abandonan al gobierno.

No es un fenómeno privativo de países pobres —en México muchas personas que pagan cuotas al IMSS se atienden en hospitales privados, algo similar a lo que escuché de ciudadanos canadienses yendo a clínicas privadas oficialmente prohibidas.

La deserción ciudadana puede ser una manifestación de la añeja noción liberal: las personas en lo personal son más sabias que el mejor de los gobernantes cuando se trata de manejar asuntos individuales. Y, lo más interesante: señala una dirección en el camino de las ayudas a los países pobres, la de no ir por la ruta de proveer de fondos al gobierno, sino a los particulares.

Mascaró explica la Teoría del Desprendimiento de esta manera:

“Prácticamente nadie pide la completa abolición de la educación pública, si bien todos los que pueden se aseguran de matricular a sus hijos en escuelas privadas o, cuando menos, de ofrecerles clases de repaso que ofrecen instituciones privadas y particulares. Tres cuartos de lo mismo sucede con la sanidad, los planes de jubilación, la seguridad, los transportes, las comunicaciones y tantos otros servicios ofrecidos por el Estado”.

Las personas pagan impuestos por comprar, por vender, por heredar, por tener y con ese dinero el gobierno paga servicios que ofrece como proveedor. Son servicios que se piensan son gratuitos —desde luego no lo son, pero a pesar de que están allí y le son ofrecidos,

“¡oh, sorpresa!, todo el que puede contesta en la práctica con un rotundo ‘¡no, gracias!’ que, de hecho, es un ‘¡no, gracias, y quédese el cambio!’”

La situación es paradójica —toda familia mexicana podría colocar a sus hijos en una escuela pública, desde la primaria hasta la universidad, y pudiéndolo hacer algunos no toman la oferta: prefieren incurrir en gastos extras con tal de acceder a opciones que consideran superiores. Ya han pagado por esos servicios, pero desertan de ellos perdiendo dinero en la decisión.

Es cierto que esos servicios estatales pueden en parte estar siendo dedicados a atender personas que de otra manera no los tendrían y los impuestos en parte podrían ser justificados así —pero la razón indicaría que fuesen dedicados a segmentos muy focalizados, gente en pobreza extrema por ejemplo y no a todos, como la educación universitaria gratuita en México, la que tienen un efecto canallesco: toma dinero de todos para dárselo a quienes más ingresos tendrán.

La decisión de los ciudadanos desertores indica que, si pueden, prefieren otros servicios, no los que el gobierno proporciona. Siendo una decisión de compra, eso indica que el ciudadano desertor encuentra más valor en los demás, no en el gobierno que hace de educador o de médico. Es el ciudadano que deserta del estado benefactor.

Mascaró apunta una idea genial,

“El hecho de que a la gente no le guste pagar impuestos no se debe a la tacañería antisocial de unos insolidarios. Se debe a que cada cual quiere comprar lo mejor que su riqueza le permita. Y nadie confía en que lo mejor pueda proceder de una institución que elimina a sus competidores a base del monopolio de la fuerza. Eso, cuando lo hace un hombre, es tachado de chantaje y matonismo. Cuando lo hace un grupito, se tacha de mafia. Que se haga democráticamente puede empujar a muchos a darle coba de cara a la galería. Pero, cuando se trata del bienestar propio, la gente no se deja engañar”.

Por mi parte veo esta deserción del ciudadano como compuesta de varios elementos.

Primero, la obligación de pagar impuestos para pagar los costos de los servicios estatales —no es del gusto del ciudadano hacer eso y menos sabiendo que su dinero será empleado en proveer servicios de mala calidad y que no son reembolsables en caso de no ser usados.

Segundo, la distribución de esos servicios, la que con facilidad es sesgada en favor de grupos de interés con influencia, como los burócratas: los fondos recaudados no se emplean con justicia sino que favorecen a los grupos con poder.

Tercero, la posibilidad real de que esos mismos servicios sean ofrecidos por particulares especialistas bajo un sistema competitivo que eleva calidad y reduce precios.

Pero sobre todo, existe una violación amplia y descarada de derechos —la libertad personal se altera impidiendo a la persona el uso de sus ingresos y posesiones de la manera en la que él lo desea: la autoridad quita libertad al individuo. Y esto es por sí mismo causa suficiente como para anular al estado benefactor.

La deserción ciudadana es una muestra del terrible error que significa un gobierno metido en terrenos que no son suyos.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras