Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Totalitarismo y Autoritarismo
Eduardo García Gaspar
4 enero 2007
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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He sido culpable de usarlas indiscriminadamente con anterioridad. Prometo corregir el error. Me refiero a la diferencia que existe entre autoritarismo y totalitarismo. No son lo mismo exactamente.

Y para mostrarlo, comparto la idea central de una columna del Wall Street Journal del 12 de diciembre. Su título, “La paradoja Pinochet ”.

El tema es caliente y por eso debe enfriarse el ánimo personal antes de entrar. Pinochet murió hace unas semanas. A finales de los años 80 aceptó ser desplazado del poder por un plebiscito.

Quizá eso muestre la diferencia en un caso real. No creo probable que dentro de un sistema totalitario suceda algo así. Quizá por eso, Pinochet pueda ser visto como un autoritario, pero no como un totalitario.

El general tomó por la fuerza el poder en 1973, lo que lo coloca muy alejado de las nociones democráticas. Pero salió del poder por un plebiscito y desde ese tiempo, Chile es no sólo una democracia ejemplar para América Latina, sino un país en vías de dejar el subdesarrollo característico de la región.

Me preguntaba un amigo qué hubiera pasado en caso de haberse mantenido en el poder Salvador Allende. Nunca lo sabremos, pero es muy probable un resultado peor al de Pinochet.

Quizá sea eso que la columna trata: la afirmación de Jeanne Kirkpatrick cuando hacía la distinción entre autoritarismo y totalitarismo, que es la más probable conversión de los sistemas autoritarios en sistemas democráticos que el totalitarismo.

México es un ejemplo de eso, con una democracia naciente venida de un sistema autoritario que gradualmente perdió el poder. Cuba sería el lado opuesto de la moneda, un totalitarismo claro según esta manera de pensar.

Pinochet es una ilustración interesante por otra razón. Se convirtió en el diablo de la izquierda al haber derrocado a Allende. Pero al mismo tiempo Allende de cierta forma creó a Pinochet.

La fama de Allende fue póstuma: obtuvo el 36 por ciento del voto en el 70 y llegó a la presidencia por concesión de los demócratas cristianos.

Una vez presidente se inclinó poderosamente al socialismo por decreto y atacó a la libertad de prensa, creó serios problemas económicos e inflación, y al final intentó acciones expropiatorias negadas por la Suprema Corte.

Esa columna dice que la cifra oficial de muertos es de poco más de tres mil durante el gobierno de Pinochet, casi 90 por ciento de ellos durante las primeras dos semanas de lucha durante el golpe. Desde luego ésos son los números oficiales y son tan sospechosos como los de sus detractores.

Hubo ataques a las libertades y torturas. Sin duda fueron malos años para los chilenos: el autoritarismo los victimó y Pinochet fue atacado furiosamente por muchos de los que alabaron incondicionalmente a Castro.

El autoritarismo, según lo anterior, parece poder tener más probabilidad de convertirse en un sistema libre y quizá, dentro de su extrema dureza, lo sea menos que el totalitarismo.

Por mi parte, el totalitarismo, creo, tiene otra característica: la de estar basado en alguna utopía, sueño, o proyecto que justifica los medios de su implantación, todos los medios, sean los que sean. El autoritarismo es tal vez más Franco, más Pinochet, más PRI, más pragmático y menos dogmático.

El totalitarismo es más Castro, más Kim Jung-II, más Mao, Stalin, Hitler y tal vez también hubiera sido más Allende. Más mesiánico y fundamentado en alguna de esas tesis que piden destruir todo como requisito de la construcción de un nuevo orden quimérico ante el que todo debe sacrificarse.

Si lo anterior es cierto, entonces China está transitando del totalitarismo de Mao al autoritarismo de Hu: dejó atrás el dogmatismo socialista.

El asunto bien vale una segunda opinión aplicable a otros casos, como el de Cuba y su transición posible del totalitarismo al autoritarismo, por causa de la defunción práctica de Castro.

Pero también para comprender mejor el caso de Hugo Chávez y preguntarnos si es un totalitario o un autoritario… es decir, si hay alguna esperanza de corrección pragmática o no.

Y también valió la pena, me imagino, entender que esos personajes totalitarios o autoritarios tienen también parecidos enormes, aunque no estén en la misma canasta.

POST SCRIPTUM

• Un buen ejemplo de una visión sobre el tema, fue la columna de Emilio Rabasa Gamboa, quien escribió: “Con el fallecimiento del dictador de 91 años, se pone fin a una de las más negras páginas de la historia latinoamericana. No sólo físicamente, sino en la conciencia nacional muere Pinochet, pero también y simultáneamente vive aún más Salvador Allende”. (Grupo Reforma, 29 diciembre 2006).

• Otra visión más prometedora es la que invita a una comparación más desafiante: dónde está Cuba y dónde esta Chile después de años de dictaduras. Si Allende siguiera vivo como desea Rabasa en su columna, es probable que se encontrara donde Cuba sigue.


 

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4 Comentarios en “Totalitarismo y Autoritarismo”
  1. ingrid Dijo:

    es bueno pero le faltan los personajes

  2. alfonso Dijo:

    me parece que este artículo quiere “parecer” objetivo pero que se escapan ciertas ideas bastante poco democráticas.decir que lo de Allende iba para un totalitarismo me parece absurdo y sin fundamentos, querer comparar la presidencia de Allende con la Cuba actual, también. Cuba es Cuba, y es imposible querer hacer una analogía porque ese país ha debido soportar lo que ninguno, ese bloqueo genocida que está durando casi 50 años. Al autor a pesar de querer parecer objetivo, en algunos párrafos se le asoma el bigote pinochetista. porque en el fondo dice: “lo de Allende iba para un totalitarismo y de ahí no se vuelve, en cambio con Pinochet estabamos en un autoritarismo pero es más fáil pasar de ahí a una democracia, por eso era mejor Pinochet”. Lo del autor es lamentable. NOTA DEL EDITOR: el punto central es distinguir entre totalitarismo y autoritarismo y ver sus consecuencias. Si se quiere defender a alguno de los dictadores, ése es otro problema. Simplemente, así se distinguen entre diversos tipos de dictadores, todos indeseables en sí mismos.

  3. droctavio Dijo:

    buena aclaracion de ideas que no son iguales y muestran la diferencia entre un dictador como Franco y un totalitario como Lenin. Con respecto a Allende creo que hubiera sido mas Castro que Pinochet, Chavez es un totalitario como Castro y diferente a Salazar. Me atrevo a añadir que un totalitario es alguien que quiere imponer su “modelo personal de sociedad” en todos sus gobernados, como el comunismo en la URSS o en Cuba. Un dictador en cambio es alguien al que anima solamente el centralizar el poder en él sin tener un sueño utópico.

  4. Mer Dijo:

    Apoyando algunas ideas de los comentarios anteriores, queda clara la diferencia, pero me parece que este artículo no se prestaba para defender o criticar dictadores. Otra cosa, yo no veo por ningún lado que sea válido afirmar que lo de Allende iba para totalitarismo… por favor. Creo que hay una diferencia fundamental y es que la mayor parte del pueblo chileno apoyaba a Allende Y POR ESO FUE ELECTO DEMOCRÁTICAMENTE. No creo que “estar basado en una utopía” sea criterio para tildar de totalitarismo un poder político; el totalitarismo implica mucho más… NOTA DEL EDITOR: gracias por el comentario; debe recordarse que menos del 40% votó por Allende y que fue una negociación política la que le permitió ser presidente, por lo que no puede hablarse de apoyo de la mayoría de los chilenos.





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