Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Chicle y el Titanic
Santos Mercado Reyes
14 abril 2007
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Faltan dos años para que el  Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los  trabajadores (ISSSTE) del Estado cumpla medio siglo de vida y ya está peor que un viejo decrépito de la cuarta edad. Su edad avanzada le impide moverse en todos sentidos por más reformas que se le quieran hacer. Es como si a una locomotora vieja se le quisieran adaptar alas para volar.

¿Cómo fue que surgió este enorme elefante burocrático que hoy condena a los mexicanos a la ruina?

Cuando nació el ISSSTE la burocracia mexicana, es decir, los trabajadores al servicio del estado, no era tan grande, menos de la quinta parte de lo que es hoy día. Si un funcionario se enfermaba, buscaba algún médico particular, si una trabajadora daba a luz, normalmente lo hacía en alguna clínica privada, igual pasaba con cualquiera trabajador del gobierno.

Pero a alguien se le ocurrió la gran idea de que el Estado debía tener una institución propia para atender no sólo a los casos de accidente, sino también para efectos de prevención de enfermedades, maternidad, rehabilitación física y mental, riesgos del trabajo, jubilación, seguro de retiro, de invalidez, servicios turísticos, de préstamos, de vivienda y hasta servicios funerarios.

Al gobierno de ese entonces no le costó trabajo convencer a diputados, senadores, gobernadores, y directores de las dependencias del Estado para construir este proyecto. Con una cuota módica que descontarían a cada trabajador y con el erario se formarían los fondos para iniciar esta institución. Seguramente nadie protestó ante la maravillosa oferta del partido político (PRI) que así consolidaba un poder que duraría más de siete décadas.

A ningún funcionario se le ocurrió que esas necesidades podían ser cubiertas sin necesidad de engordar al Estado con nuevas instituciones burocráticas. No había economistas que entendieran cómo se resuelven los problemas sociales con la filosofía de mercado, todos eran keynesianos-comunistas. Pero sí vieron la oportunidad de colocar a amigos, compadres y parientes en los nuevos puestos con esta nueva institución del gobierno.

En lugar de que Estado surgido de la Revolución Mexicana promoviera el surgimiento de cientos o miles de clínicas para que dieran servicio a todos los ciudadanos (incluidos los burócratas) se prefirió crear clínicas burocráticas.

  • Pudieron haber surgido cientos de hospitales privados de gran nivel, pero el gobierno prefirió gastar en edificios caros, que están a punto de caerse.
  • Se pudo haber permitido el surgimiento de instituciones privadas de seguros médicos de tal manera que el trabajador eligiera libremente a uno de ellos para que, en caso de necesitarlo, el seguro cubriera los gastos, tal como funcionan los seguros de automóviles.
  • Se pudo haber permitido que nacieran múltiples instituciones privadas de pensiones para aquellos que quisieran ahorrar y garantizarse a sí mismos una vejez tranquila.
  • El Estado pudo haber permitido que se fundaran muchas empresas privadas que ofrecieran casas a crédito para los trabajadores de gobierno, pero prefirió construir casas y departamentos llenos de fallas ocultas.

El Proyecto ISSSTE se hizo así porque armonizaba con la vieja idea de hacer de México un país comunista, tipo URSS. La salud controlada, administrada y manipulada por el Estado era parte de ese gran paradigma que se ponía en marcha en la desaparecida Unión Soviética.

La diferencia entre los mexicanos y los rusos es que ellos tuvieron el coraje y valentía necesaria y suficiente para tirar por la borda a sus instituciones burocráticas, mientras que nosotros todavía queremos salvarlas… con pequeñas reformas a las pensiones.

Los trabajadores del Estado tendrán que seguir soportando que su salud quede en manos de burócratas pues allí no hubo reformas. Las clínicas y hospitales seguirán siendo tierra de nadie para que nadie se preocupe de que se caigan aplastando a los enfermos. El ISSSTE seguirá como un barril sin fondo, viviendo del erario pues las aportaciones de los trabajadores no cubren ni la tercera parte de su gasto. El robo hormiga se incrementará pues es la forma en muchos médicos, enfermeras, y trabajadores sienten que compensan sus malos sueldos.

Habría bastado que hubiera un buen teórico en el gobierno para que les explicara a los casi-socialistas del PAN que el ISSSTE no tiene remedio y que lo mejor, por el bien de los trabajadores del Estado, de los burócratas de ese organismo y de la misma nación, fuera desaparecerlo en seguida. ¡Las maravillas que se podrían hacer con un proyecto diferente!

Por ahora, al TITANIC se le ha puesto un chicle para evitar su hundimiento. Pero de que se hunde, se hunde, tarde o temprano.

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