Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
20 Domingo Ordinario A
Textos de un Laico
15 agosto 2008
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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• La primera lectura (Isaías, 56, 1.6-7), en una de sus partes, dice las siguientes palabras divinas, “A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración.”

Es un mensaje universal, a todos en todos los tiempos y lugares. Es una promesa de salvación eterna sustentada en la decisión de cada persona, la decisión de servirle, de amarle y de reconocerle como Dios; es la decisión propia de serle fiel. Y si eso hacemos, la salvación será nuestra recompensa.

• El llamado tiene una situación concreta en la historia narrada en el evangelio de hoy (Mateo, 15, 21-28). La de la mujer cananea, que sale al encuentro de Jesús para pedir ayuda para su hija. La mujer grita pidiendo ver a Jesús, sin que éste le contestara. Podemos imaginar la situación y saber que ella insistía gritando tanto que los discípulos hablan a Jesús, pidiendo que la atendiera. Quizá ya no soportaban sus gritos al seguirlos,

Jesús contesta a los discípulos diciendo que él se encarga de la casa de Israel, no de esa mujer cananea. Pero al llegar frente a Jesús, ella insiste en pedir su ayuda Y Jesús aún así niega su ayuda, sin que ella acepte esa respuesta. Hasta que al final, Jesús exclama, “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.” La hija quedó curada en ese momento.

Se muestra de nuevo esa noción, la de una decisión personal de reconocer a Dios y de tener fe en él. El evangelio, además, muestra que la fe debe ser insistente y mantenerse sin desfallecer. La misma mujer, de no haber estado alimentada por una verdadera fe, se habría dado por vencida a los pocos intentos. Pero incluso frente al mismo Jesús no se da por vencida e insiste. No podemos imaginar que ella respondiera a Jesús de esa manera si ella no le conociera. Y lo conocía por la fe.

• Es la adhesión a Dios de la que se habla en Isaías y que en la segunda lectura de San Pablo (Romanos, 11, 13-15.29-32) se convierte en un llamado a todos en todas partes y en todos los tiempos. Pablo habla de judíos y no judíos, de todos a los que Dios quiere manifestar su misericordia.

Colocando las tres lecturas en conjunto, pueden verse dos elementos muy claros. Primero, está el llamado de Dios. El llamado universal a todas las personas sin excepción para que nos adhiramos a él, y le demos culto, es decir, le reconozcamos como Dios y Señor. De hacer esto, nos dice Dios, la recompensa será nuestra salvación.

El otro elemento es nuestra respuesta a ese llamado y que el evangelio muestra en la historia de la mujer cananea. Con insistencia que llega a la terquedad aparente, la mujer pide ayuda y esa insistencia sólo puede entenderse viendo que ella cree, que ella tiene fe. Pero esa mujer podía haber hecho lo opuesto. Podía haber tenido a su hija enferma y quizá ni siquiera pensar en Jesús; o tal vez hacer un par de intentos y retirarse si es que no tiene éxito.


La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

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Tú, Señor, enséñame a orar, porque yo no sé,

Dame concentración, que me distraigo con facilidad,

Dame luz para ver mis defectos, que los suelo ignorar.

Dame humildad, que lo que quiero es santidad.

Tú, Señor, enséñame a orar, porque yo no sé.

Dame tu perdón, que estoy arrepentido.

Dame virtud, que lo que quiero es imitarte.

Dame gracia, que contigo quiero estar.





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