Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
9 Domingo Ordinario A
Textos de un Laico
30 mayo 2008
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
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•En la primera lectura (Deuteronomio 11,18.26-28.32), se tienen palabras que Moisés dirige a su pueblo sobre la disyuntiva que tiene frente a sí: seguir o no seguir los preceptos de Dios.

Dice, “Hoy os pongo delante bendición y maldición; la bendición, si escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos del Señor, vuestro Dios, y os desviáis del camino que hoy os marco, yendo detrás de dioses extranjeros, que no habíais conocido.”

• En el evangelio (Mateo 7,21-27), Jesús pone frente a nosotros esa misma disyuntiva, diciendo, “El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.”

Otras palabras, la misma idea: la decisión es nuestra, de cada uno de nosotros. Somos libres para escuchar los preceptos del Señor y construir nuestra casa en roca, pero también podemos desviarnos de esas palabras y construir la casa sobre arena. La respuesta es nuestra.

• En la segunda lectura (Romanos 3,21-25a.28), San Pablo añade un elemento vital, la fe: “Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley.”

En conjunto, las tres lecturas ponen frente a nosotros una responsabilidad personal, la de seguir a Dios o no hacerlo, sabiendo las consecuencias de esa decisión. Nadie puede llamarse a engaño y, más aún, sabiendo que la decisión es vital, Dios nos aconseja tener fe. Sin ella nuestra decisión será mala. La necesitamos y la tendremos, pero  también es decisión nuestra usarla.

La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

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Tú, Señor, enséñame a orar, porque yo no sé,
Dame concentración, que me distraigo con facilidad,
Dame luz para ver mis defectos, que los suelo ignorar.
Dame humildad, que lo que quiero es santidad.

Tú, Señor, enséñame a orar, porque yo no sé.
Dame tu perdón, que estoy arrepentido.
Dame virtud, que lo que quiero es imitarte.
Dame gracia, que contigo quiero estar.





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