Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Al Diablo Con La Objetividad
Leonardo Girondella Mora
6 junio 2008
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
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Ha sido dicho que la educación pública, entre sus innumerables defectos, tiene uno que es el más grande peligro —la indoctrinación de valores sostenidos por la burocracia que domina esa educación en los gobiernos y que consistirá en ideas convenientes a su sostenimiento y creencias. Y ya que la burocracia tiende por mucho a ser socialista, resulta lógico que ella se encargue de una indoctrinación de este tipo en las escuelas básicas.

La indoctrinación se hace desde muy tiernas edades —por ejemplo en un texto de matemáticas para cuarto año en Alemania que dice

“En 2004 un pan costaba 40 céntimos. Por el trigo usado en ese pan, el agricultor recibió menos de 2 céntimos. ¿Qué piensas de eso?”

En un libro francés para secundaria se dice que

“La globalización implica la ‘subyugación del mundo al mercado’, lo que constituye un peligro cultural.” (Tomados de Stefan Theil, Europe’s Philosophy of Failure, Foreign Policy, January/February 2008).

No sólo es indoctrinación, sino mala Economía y filosofía engañosa —enseñada como realidad incuestionable por aquellos que todo ponen en tela de juicio, menos sus prejuicios. Quienes así sean educados saldrán de las escuelas con una visión equivocada que muy poco ayudará a mejorar su vida y la de los demás. Se trata de un real y verdadero ataque a las bases de la sociedad —la más duradera de las formas de perpetuar la pobreza y las parcialidades de juicio.

El problema tiene su origen en la concentración de poder en la burocracia —el gobierno se adjudica la tarea de la educación pública y lo hace con buenos deseos, pero con consecuencias colaterales desastrosas. Una de ellas es la oportunidad de oro para que una burocracia dogmática tenga la oportunidad real de indoctrinar a inocentes en sus creencias. Sucede eso en sistemas democráticos como el alemán o el francés, como igual se hace en Cuba y Corea del Norte.

Lo que quiero señalar es esa oportunidad de conveniencia para la burocracia en el poder —la posibilidad de hacer que el ciudadano tenga creencias que le ayudan al gobierno. Enterradas en las clases de historia, civismo, literatura, incluso matemáticas, se mandan mensajes escasamente percibidos sobre lo bueno del estado benefactor, de los impuestos y lo malo de la libertad económica. Esos inocentes, sin darse cuenta, se vuelven soldados del gobierno y apoyan su crecimiento y expansión.

Todo porque desde la tierna infancia han sido indoctrinados en la alabanza al gobierno, como ahora mismo lo están siendo alumnos sobre cuestiones ecológicas y existencia de derechos sin obligaciones que sólo el gobierno es capaz de cumplir. Es como si la intelligentsia socialista haya sido confiada con la educación escolar y se tenga una nueva religión, la del Estatismo —los más alocados comentarios son tomados como verdades incuestionables y se tiene a un satanás a quien evitar, la libertad.

Esa educación penetra y lo hace a tal punto que resulta imposible discutir racionalmente con quien ha sido indoctrinado —incluso mostrándole pruebas y razonamientos suficientes como para hacerle cambiar de opinión, sus creencias permanecen: ha sido convertido y no se da cuenta de que lo ha sido. Las víctimas no han aprendido a pensar, ni a investigar el mundo —les basta, de acuerdo con lo que han dicho sus profesores, tener opiniones basadas en las opiniones de otros.

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Uno de los fundamentos de la indoctrinación burocrática es la existencia de conflictos entre grupos —como lo ilustran los discursos de B. Obama. Les enseñan, sin darse cuenta los alumnos, que el mundo está formado por luchas entre empresarios y trabajadores, entre hombres y mujeres, ricos y pobres, blancos y negros, desarrollados y subdesarrollados, imperialistas y liberadores. Les hacen ver el mundo a través del distorsionado cristal de la Sociología del Conflicto, como en México y los textos de historia llenos de personajes que son villanos o héroes, sin puntos intermedios.

El resultado final de la indoctrinación es la creación de una sociedad de personas que sólo piensan en su gobierno como el gran redentor posible —y se convierten así en seres dependientes e irresponsables, a quienes se enseña a pedir privilegios de gobierno como único medio para lograr las reivindicaciones sociales a las que se les enseñó, tienen derecho. Es esa indoctrinación a la que han hecho referencia un par de publicaciones en esta página:

En el análisis de la Conferencia del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de los Jefes de Estado de la Comunidad Europea, el editor de ContraPeso.info examina el odio que crea la mala enseñanza que manda al alumno a pensar sólo en el pasado. [los comentarios que la columna generó son muy ilustrativos]

En El Profesor de Toledo se muestra un caso aún más patético, la confesión del celebre pintor mexicano de que él piensa así porque un profesor le dijo eso: “Como me educaron los maestros de los años 40, soy antiamericano y antiespañol; eso es lo que nos enseñaron: que nos quitaron la tierra a los americanos, que nos conquistaron y nos sobajaron los españoles. En el fondo uno reacciona como su maestro de primaria le enseñó. Somos hechura de eso y nuestra reacción inmediata es en contra, es nacionalista y por ciertas razones” (Grupo Reforma, 15 octubre 2004).

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No es una cuestión de seleccionar la opción opuesta —e indoctrinar con opiniones liberales a los alumnos, como incorrectamente percibe la burocracia estatista. Es un asunto de enseñar a razonar, de mostrar diversas posiciones, pero sobre todo, de entender que es inmoral vender como dogmas las creencias de que las empresas destruyen empleos y los gobiernos los crean, de que los mercados libres son caóticos y los gobiernos los ordenan, de que el libre comercio es un juego de suma cero. Esas son opiniones, no necesariamente verdades.

Lo que quiero señalar es que la educación pública tiene el riesgo de convertirse en Educación por Ideología Gubernamental, cuando ella cae en manos de una burocracia de izquierda —y con ello crea ciudadanos dependientes del gobierno, con aversión al riesgo y a la innovación, y creencias en una sociedad que se fundamenta en el conflicto inevitable y no en la colaboración. Peor aún, puede llegar hasta extremo de fomentar libertinaje sexual, como en México.

Por experiencia personal, puedo pronosticar que quien esto lea tendrá muy probablemente una reacción estándar —la de pensar que mi tesis es una exageración, que no hay tal indoctrinación y que sí la hay, ella es o aislada o benigna. Quien esto cree es víctima del “disfraz de satanás”, cuya mejor mentira es la de haber convencido a la gente de que él no existe. Ingvar Carlsson fue primer ministro de educación en Suecia de 1969 a 1973 y después primer ministro, cuando dijo que, “la escuela es la lanza del socialismo… el entrenamiento en pre-escolar es esencial para eliminar la herencia social” de las opiniones paternas indeseables y reaccionarias.

En conclusión, la educación pública es un riesgo público que altera negativamente los valores y creencias de los ciudadanos para convertirlos, de verdad, en esclavos de los deseos del gobierno. Es la realización por otros medios del Brave New World de Aldous Huxley.

Post Scriptum

La novela de Huxley, Un Mundo Feliz, cuenta que en una época futura las personas son predestinadas desde su nacimiento para pertenecer a diferentes grupos. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas. La casta superior es la gobernante, encargada de las labores mentales. La casta inferior realiza los trabajos más bajos. Todos son felices porque han sido condicionados y en caso de sentirse mal tienen a su disposición una droga que es entregada por el gobierno. En esta indoctrinación, la droga es intelectual y es entregada por la burocracia encargada de la educación pública.La cita de Ingvar Carlsson está en Lott, John R. Jr (2007). FREEDOMNONICS. Washington DC. Regnery. 9781596985063, p. 189. También, véase la historia personal de Lott oponiéndose a una posición que favorecía al personal académico de una universidad en EEUU pero que era comprendida como una mala política que debía defenderse por intereses personales. Un libro, por cierto, mucho mejor que el célebre Freaknomics.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.



No hay comentarios en “Al Diablo Con La Objetividad”
  1. Rubén Rodríguez Dijo:

    Muy pocas veces alguien saca a la luz el trasfondo del problema de la educación en México. Es indudable que falta educación en México, pero el punto es qué tipo de educación. El Post Scriptum de A Brave New World es genial; al leer el artículo iba pensando justo en ese libro.





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