Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Atrapados Por Las Celebridades
Eduardo García Gaspar
9 septiembre 2008
Sección: FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Parto de la existencia de tres tipos de gente.

Uno es el interesado en otras personas en las que colocan su foco de interés.

El segundo es el de las personas a las que llaman la atención los sucesos y acontecimientos.

El tercer tipo de personas es al que le interesan las ideas.

Quiero examinar el primer grupo, el del nivel más bajo y que está formado por personas a quienes llama desusadamente su atención otras personas, muy especialmente las que pueden considerarse muy conocidas. A su vez, las personas muy conocidas pueden dividirse en dos grupos, los famosos y las celebridades.

Los famosos son personas que son conocidas por su mérito personal en algún oficio, profesión o trabajo. Un ejemplo de personajes conocidos es un cantante como Plácido Domingo, o un director de cine como Kubrick. Los famosos están vivos por lo general o son personas de muerte muy reciente.

Las celebridades otra cosa, son personas que son conocidas por la cobertura que de ellos hacen los medios, los que reportan detalles de su vida personal. Supongo que el más clásico ejemplo de esto sea Paris Hilton, la que sin una profesión recibe gran atención de los medios. La celebridad no necesita méritos para ser conocida.

Y así llego al punto que quiero tratar. Existe, dadas las evidencias, una buena cantidad de personas que están en el primer nivel de interés, el de las personas, y que colocan como un punto muy importante de su vida a las celebridades, o a los famosos que son llevados a la categoría de celebridades. Esto ha sido llamado síndrome de adoración de las celebridades.

Aunque el tema puede ser tratado como un trastorno mental, lo que quiero hacer es señalar la existencia de una nueva aristocracia en tiempos modernos, la de las celebridades y apuntar que ella se fundamenta en el conocimiento de los más mínimos detalles de la vida de esa celebridad. Los paparazzi, por ejemplo, producen fotos de alguna celebridad entrando a una tienda en Roma.

Lo que tenga de interés que Salma Hayek entre a Gucci va más allá de mi comprensión, pero resulta una pieza apreciada por los interesados en la vida personal de una celebridad. No se aprecia, por ejemplo, que la persona sea un cantante tanto como que ella deje ver su vida privada. Esta es, me parece, una nueva aristocracia, la del linaje de las celebridades de las que se está pendiente de tal manera que se ha creado una industria a su alrededor.

Dentro de esa vida privada de las personas, los hechos destacables no son los normales de toda persona, sino los que resultan los más llamativos y lo llamativo siempre es lo excepcional y escandaloso. Esto es lo que hace que se reporten infidelidades, pleitos, divorcios, enemistades, que se repiten con cada celebridad. Es así como una buena cantidad de medios piensa que es un deber de información el que tienen al reportar que una cantante no llevaba ropa interior, o que alguna celebridad ha alquilado un vientre para tener hijos.

Hay algo muy podrido cuando tal evento se convierte en tema de medios y de conversaciones. La vida sexual y matrimonial de esos personajes es lo menos relevante que puede saber una persona ajena a ellos y, sin embargo, se habla de que alguien tuvo un hijo fuera del matrimonio como si eso fuese algo digno de ocupar tiempo y espacio.

El problema es que eso tiene un costo de oportunidad. El tiempo y el espacio dedicado a las celebridades es un desperdicio comparado con otras cuestiones de más provecho. No es que le pida a alguien que ocupe su tiempo en leer a Aristóteles que sin duda es mejor, pero sí es que señalo el terrible desperdicio que significa reportar y hablar de la vida privada de Brad Pitt, o de Ricky Martin.

Decía una persona que la gente busca con desesperación personas a las que admirar y ejemplos qué seguir, y que las celebridades llenan esa búsqueda cuando nada más queda. No es pedir que tenga uno héroes admirables en personajes como Yo-Yo Ma y su nuevo disco, pero estar pendientes de la vida privada de Vicente Fernández y su familia, o de la operación de senos de alguna actriz, es una exageración.

Todo lo que al final digo es que hay algo malo cuando la celebridad se fundamenta en consumir drogas, conducir en estado de ebriedad, golpear a otros, tener operaciones de senos, divorciarse, ser infiel, no llevar ropa interior, robar en tiendas y otras cosas similares… y eso es causa de interés en algunas personas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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