Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Audiencias: Las Suposiciones
Eduardo García Gaspar
11 septiembre 2008
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Escuché la historia breve que narró una persona. Interrogaba ella a otra, quien era un alto directivo de un medio en Europa, sobre la ética de los medios. El directivo contestó que “la ética de los medios es su audiencia”. La respuesta es vaga y por tanto carece de valor. Puede ser interpretada de muy diversas maneras.

Una de ellas justificaría que el medio realizara cualquier cosa con tal de lograr audiencias grandes. Todo se valdría si con ello se obtienen grandes ratings de radio o televisión, o grandes circulaciones de medios impresos. Si esto quiso decir ese directivo europeo, se revelaría una postura totalmente cínica e inmoral.

Pero podría ser que el contestar que “la ética de los medios es su audiencia” significara otra cosa, totalmente opuesta. Puede ser que se refiera a una serie de ideas que el medio tiene sobre su audiencia. Lo quiera o no, lo tenga por escrito u oculto en la mente, cada medio tiene una serie de ideas sobre su audiencia.

En México, por ejemplo, fue célebre la idea que el más alto ejecutivo de Televisa expresó sobre su auditorio, cuando dijo que la televisión mexicana era “para jodidos”. Es un ejemplo de lo que quiero tratar aquí y que no he visto que sea explorado con la intensidad que debiera. En mi caso, dirijo una pequeña página de internet que parte de algunos supuestos sobre las personas que la visitan.

Pienso que quien lee columnas como ésta tiene ciertos rasgos muy claros. Antes que nada creo que son personas con inquietudes. No son personas pasivas, ni inmóviles. Al contrario, tienen deseos de saber más y tener más datos de interpretación de lo que sucede. Tienen que ser inteligentes, más que el promedio. De lo contrario estarían contentos con leer sobre los hijos de Angelina Jolie.

Estas personas valoran su tiempo y desean dos cosas muy importantes para ellas, brevedad y claridad. No quieren rollos confusos e interminables. Quieren ir al grano y encontrar una o dos ideas máximo. Más que palabrería les interesan las ideas. Quieren explicaciones y no tienen miedo a tratar temas prohibidos por la censura de lo políticamente correcto. Quieren razonamientos, no letanías. No les causa miedo entrar a campos que no conoces bien, al contrario, quieren saber más con demostraciones, no por la fe en quien lo dice.

Recuerda esto lo que se contaba hace mucho tiempo. Se le dijo a un profesor que daría una misma clase a dos grupos de alumnos. Uno de esos grupos estaba formado por estudiantes seleccionados por ser más inteligentes y motivados. El otro de los grupos era lo opuesto, estaba formado por los alumnos con menor capacidad y mayores problemas de aprendizaje. Lo que el profesor no sabía es que en realidad ambos grupos eran iguales en todo.

Los resultados indicaron que el desempeño de los alumnos fue una función de la expectativa que de ellos se tenía. El grupo percibido como el mejor tuvo mejor desempeño que el otro. Obviamente las expectativas del profesor habían influido. Y esto mismo puede suceder con las audiencias de los medios.

Si un medio, el que sea, supone que su audiencia es tonta, al cabo del tiempo esa audiencia se embrutecerá. Lo opuesto sucederá con el medio que piense que su audiencia es inteligente.

El tema bien vale una segunda opinión por las consecuencias que tiene la opinión del medio sobre su audiencia, porque esa opinión a la larga tendrá un efecto en las personas. Y, lo peor, mucho me temo que muchos de los medios crean que sus audiencias son tontas y pueden ser entretenidas con cosas bobas. La estupidez del medio, en otras palabras, es contagiosa.

El crítico superficial argumenta que es muy censurable que los medios busquen altos ratings de audiencia por intereses comerciales únicamente. El problema no es buscar grandes audiencias porque eso lo quieren todos. El problema es cómo lograr esos ratings altos sin partir del supuesto que la audiencia es tonta.

Pero el punto permanece con claridad. Aunque no se encuentren por escrito, todos los medios tienen una opinión sobre sus audiencias. Todos sin excepción. Una telenovela supone algo sobre la gente que la ve, igual que una estación de radio sobre quienes la escuchan y un periódico sobre quienes lo lee.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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