Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buena Noticia: Menos Pobres
Eduardo García Gaspar
16 enero 2008
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Un reportaje del International Herald Tribune (13 enero) dice que en China ha sucedido algo: más personas han salido de la pobreza en ese país en las últimas décadas que en cualquier otro país. ¿Buena noticia? Desde luego, es parte de la tendencia mundial que reduce la miseria y se da con gran fuerza en China.

Pero esa buena noticia tiene su costo, o mejor dicho consecuencias no intencionales. Es esa serie de efectos, generalmente negativos, en los que poca atención suele ponerse. Por ejemplo, hay menos pobres en China, pero la disminución no es proporcional en todas partes. Existen zonas, como la provincia de Henan, donde según ese reportaje, la pobreza sigue siendo la misma. El crecimiento es más marcado en las costas.

La desproporción entre zonas, que supongo sea inevitable, ocasionará un efecto secundario, que será poner atención en la brecha de ingresos, intentar reducirla y tomar medidas económicas equivocadas. China se hará fácil presa de teorías redistributivas que podrán alterar su crecimiento futuro, dañando a todos.

Pero donde más notorios puede ser esos efectos es en la demanda de bienes. Cuanta más gente salga de la pobreza, mejor será este mundo, pero al mismo tiempo esa gente demandará más bienes: comida, vestido, casa, autos. Y, lo sabemos, en este mundo los aumentos de demanda ocasionan elevaciones de precio. Al mismo tiempo, sin embargo, quienes salen de la pobreza crean oferta de bienes también y eso pondrá presión para reducir precios de bienes.

El saldo neto de esos dos efectos es difícil de predecir, pero sin duda habrá elevaciones de precios en los bienes cuya oferta sea más difícil de elevar, como el petróleo. Imagine a varios millones de chinos con su primer auto y sabrá a qué me refiero. El punto que quiero señalar es doble.

Por un lado, las noticias de reducción de pobreza son sin duda buenas. Por el otro, esa reducción tiene efectos que alteran la situación y no necesariamente para mejor a la corta. Todo porque este es un mundo complicado, muy complejo, lleno de interrelaciones entre eventos. Cuando una de las variables se altera, eso afecta al resto de maneras que son difíciles de predecir.

Un ejemplo ilustrativo de esto: los sistemas de seguridad en automóviles produjeron menos muertes de conductores, pero más muertes de peatones. La buena noticia primera tuvo su efecto negativo secundario. Esto mismo sucede con la reducción de la pobreza: lo bueno de esa realidad también tiene su efecto negativo.

La reducción de pobreza implica necesariamente una realidad: esos pobres están produciendo algo, lo que sea, y los bienes que producen son una elevación de la oferta que alterará a los fabricantes de esos bienes en otras partes. Si gracias a la producción de textiles, por ejemplo, algunos chinos elevan su ingreso, entonces el resto de los fabricantes de textiles enfrentarán más competencia.

Desde luego, no se trata de mantener la pobreza para proteger a otros fabricantes amenazados, ni para evitar elevaciones de precios. Es obvio que la pobreza debe disminuirse por sus efectos de largo plazo. Pero sí se trata de entender que este mundo es un sistema en extremo complejo y que por eso habrá consecuencias no previstas que podrán afectar a muchos otros.

Entender esta complejidad es en sí mismo un logro de consideración, especialmente en los gobernantes. Suelen ellos saber muy poco de las sociedades que gobiernan y pensar de manera muy primitiva. Por ejemplo, prohiben la importación de algunos productos chinos y creen que eso es suficiente, sin darse cuenta que al mismo tiempo han creado la oportunidad de oro para contrabandearlos. Más o menos lo mismo que los efectos de La Prohibición y del combate a las drogas.

Habrá quien piensa que, ante tal complejidad, tal vez convenga no hacer nada, pero hacer eso es otra decisión con efectos no intencionales también. La clave está en una virtud muy ortodoxa, se llama prudencia y consiste en tener la experiencia y el conocimiento necesarios para hacer lo que más conviene a largo plazo en beneficio de todos.

Post Scriptum

• El dato de más peatones muertos está en Landsburg, Steven E (1993). The Armchair Economist : Economics And Everyday Life. New York Toronto New York. Free Press Maxwell Macmillan Canada Maxwell Macmillan International. 0029177758, chapter 1, The power of incentives, how seat belts kill, pp 3-9. Véase un resumen en ContraPeso.info: Zanahorias Universales.

El libro más clásico del tema de una sociedad compleja es el de Mandeville, Bernard (1970). The Fable Of The Bees. Harmondsworth. Penguin. 0140400168. Véase un resumen en ContraPeso.info: Vicios y Bondades.


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