Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buena Táctica, Mala Estrategia
Eduardo García Gaspar
6 junio 2008
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue reportado que el presidente de México “advirtió categóricamente que la estrategia del Estado para combatir a la delincuencia organizada y el narcotráfico es integral, correcta, a fondo, sin cortapisas, retrocesos o declinaciones.” (Grupo Imagen, 2 junio 2008).

Obviamente, Calderón habla en serio: “Nuestra tarea es trabajar sin descanso para que nuestra querida patria sea el México seguro y libre que está llamado a ser y que estoy seguro que será… sabemos que no hay derrota sino gloria para quien nunca declina en la responsabilidad suprema de defender a la Nación”.

Las palabras han ido acompañadas por hechos, muy notablemente involucrando a las fuerzas armadas mexicanas en acciones que no se habían visto antes. Para nadie es sorpresa que el crimen organizado en México tiene ya una influencia abierta, fuerte y conocida. Las acciones del presidente han incluido también críticas al consumo de drogas en los EEUU, abastecidas desde México.

Esas palabras fueron provocadas, me parece en parte, por una reciente encuesta que muestra que la opinión pública cree que esa lucha no está teniendo éxito. No falta razón si se ven los ataques del crimen organizado a las fuerzas policiacas. Todo esto es la superficie del problema, de la que no suele pasarse.

El problema del crimen organizado tiene su origen en una prohibición legal, la de las drogas. Es muy similar a la otra prohibición de hace muchos años, la de bebidas alcohólicas y que terminó por ser cancelada. La prohibición gubernamental del uso de algo crea una oportunidad de mercado: satisfacer esa demanda, igual que lo hace el contrabando con las mercancías prohibidas de importar.

La naturaleza del problema del narcotráfico es económica y se refiere a la creación de una oportunidad de negocio que se ha creado por alguna razón. Esta razón, en el caso de las drogas, es la acción legal de muchos gobiernos que reconocieron que el consumo de drogas causa males. La acción legal tomada fue la prohibición de esas sustancias, pero no fue una acción inteligente que previera consecuencias potenciales peores a las que solucionaría.

Aún con la lección aprendida de La Prohibición fue decidido prohibir las drogas. Se sabía que ello crearía un negocio grande que daría mucho dinero a los criminales que podían así financiar su sus defensas y ataques. Se sabía que el consumo no sería grandemente afectado porque esas sustancias tienen demandas inelásticas. Se sabía que lo prohibido tiende a atraer, especialmente a los jóvenes. Y se sabía que se crearían sustancias más peligrosas.

A pesar de todo, los gobiernos creyeron que podían hacer frente a esas dificultades y erradicar el consumo de drogas. Desde luego, no ha sucedido. Al contrario, la situación ha empeorado también por la asociación que se ha establecido entre ilegales, terroristas y crimen organizado. Por eso es fácil concluir que Calderón en México, por ejemplo, y el resto de los gobiernos han seleccionado la táctica correcta pero de la estrategia equivocada.

Es correcto usar a la policía y al poder del gobierno para combatir a la delincuencia, organizada o no. Pero la estrategia de combate al crimen organizado del narcotráfico con policías, ejército, guardias, extradiciones y demás, es un error garrafal. Piense usted en esto: cada captura de cada miembro de cada cártel crea un vacío que es llenado de inmediato por otras personas y otras bandas. No hay fin en esto.

Si el negocio de las drogas es grande, eso se debe a una mala decisión estratégica de gobiernos con legisladores que ignoraron a la naturaleza humana y a los complejos mecanismos de las comunidades. Es una acción miope, propia de gobiernos que con soberbia piensan que están a cargo de la moralidad y la salud públicas: creyendo solucionar problemas, crean otros peores que quieren resolver con los medios equivocados, para crear nuevos problemas.

El pronóstico de todo esto es el natural que sigue al empleo de una estrategia equivocada: el problema tendrá altos y bajos, pero en tendencia básica seguirá creciendo sin necesidad hasta que llegue el punto de una crisis de tal magnitud que se reconozca el error y tal vez se tomen las medidas adecuadas.

Post Scriptum

Las Lecciones de la Prohibición contiene un breve recuento de lo que ella produjo, tan escasos resultados que la ley fue repelida. En  Vicios y Bondades se explica la noción de los efectos no intencionales. Más material sobre estos temas extá en

Un lector comentó que,

Leí su artículo Buena táctica, mala estrategia y entiendo que la propuesta es que se legalicen las drogas. Estoy de acuerdo que al prohibirlas generan mafias. Desde mi muy humilde punto de vista creo firmemente que a la juventud se le atrapa ofreciéndo al principio gratis la droga para abrir mercados (al venderla después). Pienso que la droga debe ser legal, pero creo que la educación tendría un gigantesco reto que afrontar ya que habría que preparar a los más vulnerables para que no caigan en ellas.


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