Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bush vs Obama: Demasiado Simple
Eduardo García Gaspar
30 octubre 2008
Sección: FALSEDADES, GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Como parte del contenido normal de la conversación estándar de política en estos momentos, se escucha la consistente repetición de una idea doble: causa gozo el saber que termina la presidencia de Bush, el peor presidente de la historia reciente de EEUU, y más gozo aún, la posibilidad de la presidencia de Obama.

Es un real clisé y que supone ser aprobado por ser mayoría. Cuando algo así sucede es irresistible examinar la posición opuesta y plantearse como hipótesis que Bush no ha sido tan malo y que Obama no sería tan bueno. Es un buen ejercicio mental y trata de quitarse prejuicios.

Por ejemplo, se habla muy mal de Irak y la culpa se asigna a Bush. La guerra, se dice, fue un fracaso y causó que el mundo entero odiara a EEUU. No es tan absoluta esa supuesta realidad. Los sentimientos negativos hacia EEUU han sido cosa estándar por muchas décadas antes de Bush en muchas partes del mundo. En Irak se retiró un dictador muy bélico y los resultados recientes indican mejoría.

Se dice que EEUU y el mundo son ahora menos seguros que antes. Las indicaciones y evidencias son opuestas a esa percepción. Y los EEUU tienen relaciones diplomáticas sólidas con India, China y otros países del Pacífico. Quien desee profundizar sobre el tema, puede ver una columna de David Frum en Foreign Policy sobre la herencia de Bush (septiembre-octubre, 2008).

Luego está el lado opuesto de la moneda otra percepción generalizada: si Bush es visto como el peor presidente de todos los tiempos, como un amigo comentó hace poco, resulta más o menos lógico que se concluya que su opositor es lo mejor que puede suceder. Es un razonamiento equivocado, pues es posible que su opositor pueda ser aún peor.

Es una falacia en la que se cae con facilidad y que muchos cometen beneficiando al percibido opositor. El razonamiento es  demasiado simple: si Obama es enemigo de Bush y Bush es malo, entonces se concluye que Obama es bueno. No necesariamente, pero así piensan algunos. La falla es ignorar las ideas de Obama, como elevar impuestos, ampliar al gobierno y limitar comercio exterior, que son medidas malas en todo momento y peores aún ahora. Es un caso de falacia estudiada en salones de clase.

En todo esto, McCain en la percepción de la que he sido testigo personal, es visto como una continuación de Bush y por tanto, malo. Así, creo, pueden explicarse esas encuestas que dicen que si la gente fuera de los EEUU votara, Obama ganaría por mucha diferencia.

No tomo aquí partido por Bush, ni por ninguno de los candidatos estadounidenses. Ni a favor, ni en contra. Pero sí tomo partido en contra de las simplificaciones extremas derivadas de percepciones incompletas. No sé dónde leí algo fascinante: cuando demasiadas personas toman algo como verdad irrefutable, es cuando más debe dudarse del conocimiento común. El escepticismo razonable es una buena posición inicial.

Y este caso, en los EEUU, es una buena ocasión para aplicar ese consejo tan sabio, que me mueve a escribir esto sobre varias conversaciones en las que escuché opiniones que siempre repetían el clisé al que hago referencia. La cuestión ahora es intentar explicar por qué hay tanta repetición de una falacia tan clara.

Hay varias posibles. Una de ellas dice que las personas tendemos a simplificar demasiado realidades que contienen mucha información: seleccionamos los datos que apoyan nuestro prejuicio y desechamos lo que lo contradice. Hay experimentos que prueban que esto sucede. Pero también hay evidencia de que otros dos factores colaboran.

Una de ellas dice que los medios estadounidenses están en su mayoría manejados por personas que prefieren a los demócratas que a los republicanos. La otra dice que sucede lo mismo en los círculos académicos. En conjunto, eso crea una difusión mayor de noticias e ideas que las personas tomamos como objetivas, sin saber que contienen sesgos. Creemos que son la realidad, cuando no lo son.

En el monto en el que eso mismo suceda en nuestro país, el fenómeno se amplifica produciendo clisés falaces, como éste y muchos otros. Sabiendo todo esto, es un deber justificable el poner en tela de juicio las opiniones que son demasiado simples y poco sólidas.

Y esto es lo que sí defiendo ante todo, la libertad para encontrar lo que es más cierto y real. En cuestiones políticas es una obligación hacerlo, pero además es una actividad divertida que permite terminar con una posición menos débil.

Post Scriptum

Independiente de lo anterior, pero relacionado con ello, es uno de los rasgos más peligrosos de Obama: su redefinición del papel del poder judicial para hacer que dejen de aplicar justicia y se muevan por criterios subjetivos de empatía personal. Esto significa que un mismo idéntico delito merecería una solución diferente dependiendo de quién en el acusado. Dentro de la mentalidad socialista de Obama esto llevaría a, por ejemplo, elevar penas contra empresas, simplemente por serlo; o bien dar sentencias menores a miembros de minorías. Y adoptar una agenda progresista que ampliaría el papel del gobierno como benefactor, dando, por ejemplo, facilidades gubernamentales para abortos.

Salvador Kalifa, en la columna El Programa Económico de Obama (29 octubre 2008, Grupo Reforma, México), hace observaciones dignas de leer entre las que destaca el mercantilismo:

… el programa del candidato Demócrata adopta una postura mercantilista al sostener que el comercio de EU con otras naciones debe servir para fortalecer a la economía estadounidense y crear más empleos en ese país… promete, en específico, reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado por EU, Canadá y nuestro país, para que beneficie a los trabajadores estadounidenses… una postura proteccionista como la del Senador Obama sería muy perniciosa en las condiciones económicas actuales, ya que fueron precisamente las políticas proteccionistas las que exacerbaron y generalizaron la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado… Estas y otras propuestas del Senador Obama tienen mucha similitud con las posturas que enarbolan los políticos populistas en nuestros países latinoamericanos, por lo que es posible que tengan resultados negativos para la economía de EU y, por ende, para la nuestra.

En las conversaciones a las que he hecho referencia, la creencia de que la presidencia de Obama será la preferible, se usaban estos argumentos: porque es más joven que McCain, porque es hora de un cambio, porque es negro, porque es lo opuesto a Bush, porque es demócrata. En absolutamente ninguna de las conversaciones fue mencionada alguna de las propuestas del candidato. Sería de gran beneficio para todos que los lectores contribuyeran en la sección de comentarios alguna de sus experiencias con conversaciones similares. Nos enriquecería a todos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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