Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Campo: una Empresa Más
Eduardo García Gaspar
15 enero 2008
Sección: FALSEDADES, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Volvió a decirse que el tratado de libre comercio con Canadá y EEUU es un asunto de seguridad nacional. La frase es buena y llama la atención. Es parte de lo nacionalmente correcto al apelar a sentimientos patriotas mexicanos. Lo afirmaron representantes de organizaciones campesinas. En pocas palabras, no quieren que el tratado se aplique a sus terrenos.

Dicen que por causa del tratado, que dejaría entrar con menos obstáculos productos agrarios de otros países, unas 300,000 familias campesinas serán sumidas en la pobreza. Dicen que son familias que cultivan para su propio consumo… y esto no lo entiendo. Si comen lo que cultivan, los precios salen sobrando para ellos, sean precios bajos o altos. Y si son pobres, eso no fue producto de las fronteras abiertas que antes no existían.

Dicen que se perderá la soberanía alimentaria y que eso no debe ser. Otra de las cosas que son nacionalmente correctas y que nos mandarían a una situación ideal, según esas organizaciones, en la que todo lo que comemos deba ser producido por ellos. No tiene mucho sentido práctico. Es tratar de mantener el status quo, que les crearía un monopolio legal.

Otro de los argumentos es el de la amenaza del estallido social, muy útil en estos menesteres. Es una clásica postura reaccionaria de organizaciones campesinas, CNC, ANEC, CNPA y que piden detener la apertura del comercio exterior en el terreno que les afecta a ellos, lo que les hace también estar en una posición clásica de corporativismo.

Uno de esos dirigentes declaró que no están de acuerdo con quien dice que el campo ha mejorado en los últimos años, que los que han ganado son uno de los sospechosos usuales, las transnacionales que especulan, y exigen que sea el gobierno el que regule los precios… o sea, ponerse en la situación en la que ellos en realidad los fijan presionando al gobierno.

La situación es fascinante de observar. Tiene todos los elementos clásicos de la política.

Hace afirmaciones sin pruebas, contradictorias entre sí, carentes de números y falsas, en las que hay elementos adicionales de sentimientos patriotas y chantaje con uso de violencia. Es en verdad un caso digno de ser estudiado en un curso que explique al sistema político mexicano en su fase corporativista. No tiene desperdicio, al contener también otro elemento, el de querer hacer de la autoridad el controlador de los precios.

Es de sobra aceptado que los precios controlados producen efectos muy negativos y si esas organizaciones lo piden es por una sencilla razón. Cuando es el gobierno el que los fija, se tiene la oportunidad de presionar para beneficiarse, algo que no puede hacerse cuando los precios son dejados libres.

Hay otro elemento que hace a esta situación digna de estudio. Ella muestra muy bien la etapa en la que México se encuentra, cuando se están dando cambios que benefician a la larga a todos, pero ellos dañan a grupos beneficiados con el sistema anterior. No quieren perder sus beneficios y están dispuestos a todo, literalmente. Nada tan sensible hay en las personas como sus bolsillos, y estos cambios se sufren precisamente allí.

Creo que fue George Gilder quien escribió que usualmente el proteccionismo es el refugio usado por los negocios que están fracasando y desean mantenerse vivos. Hay aquí una clave de comprensión del problema, tal vez. Para esas organizaciones, el agro no es un negocio común, sino una forma de obtener ingresos del resto de la sociedad por la vía del gobierno. Si se entendiera que el campo es un negocio, que debe ser redituable y que en poco difiere del resto de las empresas, las cosas cambiarían.

Y esto me lleva a mi punto central. El campo no ha sido entendido como un negocio o una empresa, ni por el gobierno, ni por muchos otros. Ha sido entendido como una fuente de privilegios y favores que son pagados por el resto de los mexicanos. Esto debe cambiar porque quienes lo subsidiamos somos el resto.

Post Scriptum

• La frase de Gilder viene de Gilder, George (1985). El Espíritu De La Libre Empresa. México. Lasser press mexicana. 9684586.

• En La Reforma Agraria, se analizan los efectos de esa política, que en realidad es un sistema de privilegios que pagan los consumidores.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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