Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Cómo Defender La Libertad?
Selección de ContraPeso.info
21 mayo 2008
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Listas
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ContraPeso.info presenta una parte de un texto en PDF (64KB) de John Blundell. Agradecemos a HACER el amable permiso de publicación. John Blundell es el Director General del Institute of Economic Affairs (IEA, Instituto de Asuntos Económicos), Londres, UK. La traducción se hizo de acuerdo al texto Waging the War of Ideas, IEA, London, 2001, Occasional Paper 119, pp. 33 a 46. El artículo corresponde a una conferencia pronunciada ante la Heritage Foundation, EEUU, el 14 de noviembre de 1989. La idea central del escrito es establecer principios básicos para la defensa de la libertad: ¿cómo defenderla?

En el Combate de las Ideas no pueden tomarse atajos

Mi propósito hoy es trazar un panorama histórico general y recordar a quienes combatieron en las trincheras de la libertad en las décadas de los cuarenta, los cincuenta y los sesenta. Me referiré a la visión estratégica de Friederich A. Hayek y describiré cómo esa percepción influenció a los emprendedores intelectuales de la época.

Finalmente definiré algunos puntos de vista y conclusiones generales aplicables a los años por venir.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial los liberales clásicos que proponían un sistema de mercado constituían, a ambos lados del Atlántico, una minoría acosada. En los Estados Unidos la Gran Depresión, el New Deal (Nuevo Trato), la guerra y el predominio del pensamiento keynesiano habían minado por completo al liberalismo clásico de los Padres Fundadores.

En el Reino Unido, la intervención gubernamental en la economía había alcanzado niveles sin precedentes. Las tropas a quienes se había prometido, al final de la Primera Guerra Mundial “una patria digna de héroes”, habían tenido que soportar la depresión de los años veinte. En esta oportunidad, las tropas regresaron decididas a no dejarse engañar.

“La Guerra del Pueblo” –así llamada porque tantos habían participado en ella– pasaría a convertirse en la “Paz del Pueblo”: se procedería en la paz igual que en la guerra, es decir, el gobierno se encargaría de manejarlo todo. En 1945 el Partido Laborista derrotó decisivamente a Churchill y asumió el poder.

Sobre este telón de fondo inicio mi análisis con la mención de la publicación, en marzo de 1944, de la obra de F. A. Hayek, Camino de Servidumbre, un libro que estaba totalmente en contra de las tendencias de la época.

Camino de Servidumbre representó un poderoso ataque contra el socialismo y un elocuente llamado a favor de un orden liberal de mercado. En ambos lados del Atlántico fue leído con enorme atención. En el Reino Unido, a pesar de las prioridades impuestas por la guerra, la escasez y las normas de austeridad vigentes, se hicieron cinco ediciones en un lapso de quince meses. En los Estados Unidos, después de su publicación por la Universidad de Chicago, apareció una versión condensada en el Reader’s Digest y fue elegido como ‘el libro del mes’ por el club que lleva ese nombre.

Los científicos sociales, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, se sintieron impulsados a escribir no sólo reseñas sino libros enteros en respuesta, como el de Wootton en el Reino Unido y el de Finer en Estados Unidos.

Entre los muchos que fueron influenciados por Camino de Servidumbre quiero destacar a cuatro personas: Harold Luhnow, Leonard Read y F. A. Harper en los Estados Unidos, y Antony Fisher en el Reino Unido. Wootton, Freedom Under Planning y H. Finer, The Road to Reaction…. [quienes plantearon a Hayek cuestiones básicas]… ¿Qué debemos hacer? ¿Qué estrategia debemos adoptar para cambiar el curso de la sociedad?

Los Consejos de Hayek

La respuesta de Hayek a esas interrogantes puede encontrarse en varios de sus artículos de la época, particularmente: Los Historiadores y el Futuro de Europa (1944); Discurso Inaugural a la Conferencia de la Sociedad Mont Pelerin (1947); Los Intelectuales y el Socialismo (1949); La Transmisión de los Ideales de la Libertad Económica (1951) y El dilema de la Especialización (1956). Todos fueron reeditados en su libro Estudios de Filosofía, Política y Economía.

Los conceptos estratégicos clave que desarrolla Hayek en esos artículos pueden resumirse como sigue:

Uno. El socialismo inició su ascenso, en parte, debido a que el liberalismo no logró presentarse como un convincente conjunto de ideas relevantes, dinámicas e inspiradoras. Se hacía necesario revivir al liberalismo y, con ese propósito, como primer paso, Hayek promovió en 1947 la creación de la Sociedad Mont Pelerin, una comunidad internacional de académicos liberales clásicos y de otros intelectuales.

Dos. La historia desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la filosofía política de las personas. Según Hayek, “Son escasos los ideales o conceptos políticos que no impliquen opiniones acerca de toda una serie de acontecimientos del pasado, y son muy pocas las memorias históricas que no sirvan de símbolo para el logro de algún objetivo político [del presente]”.

Hayek se mostraba así de acuerdo con lo que ya otros habían manifestado: son más las personas que desarrollan sus opiniones económicas a partir del estudio de la historia, que las que lo hacen a partir del estudio de la propia economía. A ese respecto el ejemplo que utiliza Hayek es el de la Escuela Histórica Alemana, que promovió el rol del Estado en la economía y se manifestó hostil al desarrollo de un orden espontáneo de mercado. Para Hayek esa escuela fue una de las principales responsables de crear la atmósfera en la cual Hitler pudo tomar luego el poder.

Tres. La gente práctica, que sólo se preocupa de los problemas cotidianos, tiende a descuidar y en consecuencia a perder influencia sobre los acontecimientos del largo plazo. Eso se debe a su falta de idealismo. Paradójicamente, el ideólogo convencido y de sólidos principios tiene una influencia que se extiende a mucho mayor plazo que la del hombre práctico a quien sólo le preocupan las minucias de los problemas del presente.

Cuatro. Nunca hay que asociarse con intereses especiales y hay que evitar aquellas políticas de “libre empresa”que no son libres ni emprendedoras –o como señala Arthur Seldon del IEA: “Cuidado con dar juguetes peligrosos a los políticos”.

Cinco. No se meta en política, donde quedará atrapado en un proceso lento cuyos resultados fueron ya determinados hace décadas. En lugar de ello, busque impulso en el mundo de las ideas, ya sea como académico, como intelectual o como emprendedor intelectual.

Seis. A largo plazo esta es una batalla entre ideas y es el intelectual –el periodista, el novelista, el cineasta, etc., que traduce y transmite las ideas de los académicos al público en general– quien resulta de importancia crítica. Ese intelectual es el filtro que decide qué oímos, cuándo lo oímos y cómo lo oímos.

Siete. Históricamente –y en este aspecto creo que Hayek hubiera cambiado en parte su tónica si estuviese escribiendo hoy– un elevado porcentaje de las personas más capaces con orientación de mercado han tendido a no convertirse en intelectuales o académicos sino más bien en empresarios, doctores, ingenieros, etc. En la otra trinchera del debate, un elevado porcentaje de los socialistas más capaces –descontentos con el curso de la historia– se convirtieron en intelectuales y académicos.

Ocho. Finalmente quiero citar en su totalidad el último párrafo de Los Intelectuales y el Socialismo:

La lección principal que un verdadero liberal debe extraer del éxito de los socialistas es que fue su coraje en ser utópicos lo que les ganó el apoyo de los intelectuales y, por ende, esa influencia sobre la opinión pública que día a día hace posible lo que hasta ayer lucía como totalmente remoto.

Recuerden que los escritos de Hayek son de 1949. La cita continúa:

Quienes se limitan a proponer sólo lo que parece factible de acuerdo al estado de opinión prevaleciente, suelen encontrar que hasta eso puede pasar, rápidamente, a ser políticamente imposible, como resultado de los cambios en una opinión pública que ellos no se han preocupado por orientar. A menos que volvamos a hacer de los fundamentos filosóficos de una sociedad libre un tema intelectualmente vivo, y que convirtamos su implementación en una tarea que desafíe el ingenio y la imaginación de nuestras mentes más profundas, las perspectivas de la libertad serán en verdad sombrías. Pero si recuperamos esa fe en el poder de las ideas que fue el sello de los mejores momentos del liberalismo, la batalla no estará perdida. El renacimiento intelectual del liberalismo ya se está realizando en muchos sitios del mundo: ¿llegará a tiempo?

Resumiendo, los señalamientos de F. A. Hayek son: mantener vibrante y relevante el pensamiento liberal; reconocer la importancia de la historia; conservar la entereza y los principios; evitar la influencia de intereses especiales; renunciar a la política y tratar en cambio de conseguir influencia intelectual; reconocer el rol crucial de los intelectuales; ser utópicos y creer en el poder de las ideas.

ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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