Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como El Corno Inglés
Eduardo García Gaspar
15 agosto 2008
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Dentro de las orquestas sinfónicas está el corno inglés, uno de los instrumentos de viento, usado desde mediados del siglo 18. Se reconoce que tal instrumento no es un corno ni es inglés. Algo similar pasa con la justicia social, que es obligada en el hablar de muchos, pero que no es ni justicia, ni social.

Tal aseveración me puede valer una buena cantidad de protestas por ser quizá un desalmado que carece de compasión por los demás. Pero más miedo que a eso, le tengo a las ideas fáciles, políticamente correctas, repetidas hasta la saciedad y que suenan tan amigables e inocentes que la mayoría sucumbe a ellas. Creo que la justicia social es una de esas ideas fáciles.

No creo que haya muchos reclamos y peticiones que sean rechazados cuando son justificados por ser una cuestión de justicia social. Usted y yo los hemos escuchado. Recuerdo a una persona que hace tiempo proponía cerrar las fronteras al comercio exterior como una cuestión de justicia social. Otro dijo que el banco central debía ser menos estricto en el combate a la inflación por mera justicia social.

Es una expresión multiuso muy eficiente. Se puede emplear para casi todo. Fácilmente veremos que un gobernante justifica mayores impuestos (o menores) por motivos de justicia social, o que se valida la educación pública (o la privada) por ser de justicia social. Haga usted la prueba y verá que funciona. Muy pocos irán en contra de lo que diga, aunque sea absurdo, si usted afirma que es una cuestión de justicia social.

El problema de la justicia social es uno claro, el sujeto de tal justicia es una entidad colectiva, la sociedad. Pero la justicia es un valor netamente individual, no puede ser colectivo. La justicia se aplica a acciones personales, no a acciones colectivas. Usted puede declarar culpable del robo de un coche a una persona, pero no a una ciudad.

Los méritos y las faltas son sólo posibles de encontrar en personas concretas, una por una. No es posible cometer un error de inclusión total para asignar a un grupo entero una falta o un mérito. Eso es lo que intenta hacer la justicia social y está equivocada. El mérito de una buena acción es imputable a una persona, no a un grupo vago, lo mismo que una mala acción.

Lo que intento demostrar es que la justicia no puede ser social, porque ella es personal solamente. No puede ser social, porque lo social es un cúmulo de acciones individuales únicas, a veces justas a veces injustas. La sociedad no existe como un ente separado de sus miembros. La sociedad no puede actuar con justicia, ni sin ella, pero sus miembros sí.

La distorsión que se presenta quizá sea debido a una mala lógica. Cuando en una nación, por ejemplo, se observan situaciones indeseables, como un gran índice de pobreza, suele decirse que esa situación es injusta. Y si se usa ese calificativo, entonces será fácil comenzar a hablar de una nación justa, o de una sociedad justa, definiéndola como aquella en la que la gente vive bien.

La verdad es que usar la palabra justicia en esos casos es una extensión indebida. Podrá hablarse de una situación indeseable, de una que debe corregirse, pero no de una situación justa o injusta. El mismo error se comete al hablar, como se hace con frecuencia, de precios justos y que cada quien interpreta como quiere.

Para el productor, un precio justo es uno alto que le permite tener beneficios. Para un consumidor, un precio justo es el más bajo posible. La única manera de solucionar esto es decir que lo justo es lo que ambos acuerden como precio del intercambio que realizan mientras sea voluntario. Las cosas, como los precios, no pueden ser justos ni injustos.

Lo único que puede serlo es la conducta personal humana. Nada más. Ni las cosas, ni las colectividades pueden ser sujetas de justicia y si acaso se intenta, sucede algo muy desagradable. Cuando alguien habla de justicia social implica que necesariamente deben realizarse algunas acciones, como el ayudar a los más pobres. Pero como el sujeto es la sociedad entera, el único camino que queda es el de que el gobierno realice esas medidas.

Lo que digo es que gracias a la justicia social, el gobernante encuentra un gran pretexto para acumular más poder y anularlo a usted y su libertad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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