Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como Siempre, No Sabemos
Eduardo García Gaspar
26 noviembre 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La democracia, por diseño, es una caja de sorpresas y quizá la mayor de todas ellas es el desempeño del presidente electo. Lo que de él se sabe, antes de tomar el poder, sea quien sea, viene de las campañas electorales y es revelador, pero no necesariamente habrá coincidencia entre sus promesas y sus decisiones.

El caso de Obama puede usarse para mostrar que eso es cierto. Primero, desde luego, estuvo su campaña basada en una promesa genérica de cambio poco definida. Todo puede ampararse bajo promesa tan vaga. Segundo, se habla más y más de cambios de política económica, suponiendo que lo prometido será mejor.

Una buena muestra de lo idealista que eso resulta fue una columna de Rafael Resendes (tcsdaily.com) y que coloca como posibles dos tipos de política económica de Obama. Una es la del gran gobierno, altos impuestos a los altos ingresos e intervencionismo mayor.

Eso incluye socializar la medicina y elevar el gasto gubernamental. Es muy parecido a lo que Clinton tenía en mente y que no dio grandes resultados en su primer período. Ese tiempo, según Resendes, fue navegado por Clinton siguiendo los buenos efectos dejados por Bush padre.

Pero puede ser que, si Obama sigue a Clinton en su segundo período, suceda lo opuesto y se registren reducciones de impuestos y menor intervencionismo. Resendes recuerda que Clinton fue llamado por A. Greenspan, el mejor “presidente republicano en mucho tiempo”. O como dijo un amigo mío, Clinton “fue un gran presidente porque no hizo lo que prometió hacer en su campaña”.

Lo que ahora sucede es similar. Obama, según su campaña, está fuertemente inclinado por las políticas de Clinton en su primer período, las que no funcionaron y que fueron alteradas en el segundo periodo. Es una buena muestra de lo que dije al principio: no necesariamente existe una simetría entre lo prometido en campaña y lo decidido en el poder. Y, es notable, Clinton tiene la imagen de un gran presidente, causante de auge económico… sin que se recuerde que lo que hizo no fue lo que prometió hacer.

Lo que sabemos de Obama indica una posición similar. Sus promesas electorales son intervencionistas, del tipo que se reconoce que no producen resultados. Al contrario. Su plan de reducción de impuestos no es tal, sino una inyección de dinero a la demanda que no tiene una correspondencia con la creación de oferta. El gasto gubernamental mayor no lleva a más crecimiento.

Pero el punto es el de la sorpresa, el que marca la distancia entre lo dicho y lo hecho. ¿Qué sucederá con Obama? Si logra que el congreso estadounidense apruebe sus medidas, las de su campaña, se podrá hacer un pronóstico razonable: fracaso y una depresión más larga de lo posible. Si tales medidas de campaña son frenadas, por la razón que sea, el pronóstico razonable será el opuesto, una crisis menos prolongada.

Las promesas de campaña, por tanto, no resultan un buen indicador de lo que vendrá. Los electores votan por algo que no necesariamente obtendrán de su gobierno, lo que puede ser en ocasiones lo mejor que puede suceder.

¿Probabilidades con Obama de que haga lo que prometió? Nadie lo sabe con certeza, pero Obama da la impresión de ser menos pragmático que Clinton y estar más presionado por los demócratas más radicales. Pero la realidad de la crisis impondrá condiciones pragmáticas y realistas. Esta es la muestra de las sorpresas que trae la democracia. No se sabe quienes ganarán las elecciones.

Pero, sobre todo, no se sabe lo que harán en el poder esos que ganaron. Estas características democráticas hacen de este régimen uno incierto, causante de incertidumbres. Una dictadura es mucho más estable, pero en ella un cambio de gobierno resulta en aún mayor desconfianza. De allí la necesidad de dividir el poder y con eso aumentar la estabilidad: un presidente acotado es un mejor gobernante.

Y la combinación de hechos, una gran crisis y un cambio de gobierno, no es precisamente aconsejable para lograr estabilidad. Hasta que no pasen varios meses con Obama en el poder, no sabremos qué medidas se tendrán. Nos esperan meses de incertidumbre. Pero así es la democracia y no sabemos de un sistema mejor para evitar abusos de poder y respetar libertades.

Post Scriptum

Por la mañana, el WSJ (24 noviembre 2008) reportó (énfasis mío):

President-elect Obama unveiled his economics team and said the U.S. must act “swiftly and boldly” to confront an economic crisis of “historic proportions.” Obama said his administration will honor commitments the Bush White House has made in addressing the crisis and pushed for Congress to pass an “aggressive” stimulus plan in January that will be big enough to “jolt” the economy. Obama said his economic advisers will help him decide whether to repeal existing Bush tax cuts or to let them expire on their existing course.

En el WSJ también, el 28 de noviembre hubo dos comentarios importantes

Peggy Noonan: Mr. Obama’s cabinet picks and other nominations suggest moderation, also maturity, and his treatment of Joe Lieberman shows forbearance and shrewdness.

Karl Rove: When President-elect Barack Obama’s economic transition team met this month, everyone was there — inflation fighters, business leaders, union firebrands and leftist economists — creating confusion about where the new administration was headed. Mr. Obama’s announcement of his economic team on Monday provided surprisingly positive clarity.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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