Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conservadurismo, Antes y Ahora
Textos de un Laico
9 octubre 2008
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Ray Nothstine. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es un examen de la posición conservadora en la actualidad, lo que hace por medio de varios comentarios sobre un libro de reciente publicación. El tema es de interés para que acudiendo a fuentes originales, tener un entendimiento mejor de esa mentalidad que suele ser en lo general conocida como los actuales “neocons”. Es una sencilla y breve lectura para el interesado en la definición del conservadurismo.

Formado dentro del movimiento conservador desde su niñez, el editor Alfred S. Regnery ha publicado un examen desde dentro de la influencia de los conservadores en Upstream: The Ascendance of American Conservatism (2008).

Regnery cubre casi todo, incluyendo think tanks, editores, candidatos, conservadores religiosos, donadores financieros, los tribunales, la constitución y los mercados libres. Su trabajo es excelente al explicar la fusión de tradicionalistas, anticomunistas y libertarios en una sola fuerza política gracias en buena parte a los escritos de William F. Buckley, Jr. y otros intelectuales, activistas básicos y el surgimiento de Barry Goldwater.

Regnery también explica cómo los líderes conservadores fueron capaces de separarse de los más radicales proponentes de conspiraciones como Robert Welch of the John Birch Society. Russel Kirk [un conservador] respondió a la acusación de Welch de que Eisenhower era un agente de la conspiración comunista mundial, diciendo “Ike no es un comunista. Es un golfista”.

Eisenhower fue una desilusión para los conservadores, pero la candidatura presidencial de Goldwater unificó y emocionó al movimiento conservador a escala nacional. La candidatura falló al elegirlo para el puesto político mayor, pero permitió aprender lecciones valiosas a sus líderes y activistas. El surgimiento de Ronald Reagan y The Speech, fue sin lugar a dudas el mayor triunfo de la fracasada campaña de Goldwater.

Regnery incorpora también argumentos convincentes y efectivos sobre el por qué los conservadores se oponen a los programas gubernamentales de la Great Society, a los controles de precios y salarios y a las nuevas agencias gubernamentales. Identifica también a la vasta expansión del poder del gobierno de Nixon, por medio de reglamentaciones como una forma de construcción de políticas estatistas.

Son analizados también la nueva derecha (conservadores religiosos) y Phyllis Schlafly [una líder nacional estadounidense del movimiento conservador].

Regnery destruye el mito de que el movimiento conservador fue por mucho fundado por los millonarios petroleros tejanos con maletines llenos de dinero o grandes empresas. En realidad, señala, muchas grandes empresas y corporaciones se opusieron al conservadurismo porque deseaban tener reglamentaciones y menor competencia en el mercado.

“La derecha nunca ha tenido el dinero que tiene la izquierda. Durante los años tempranos del movimiento, de 1945 a mediados de los 70, no más de una docena de fundaciones tenían la disposición de dar fondos a las causas conservadoras, y la mayoría de ellas eran organizaciones pequeñas y familiares”, dice Regnery.

El correo directo también jugó un papel revolucionario en el surgimiento del conservadurismo. No era sólo una manera de hacerse de fondos, sino que también permitió a los conservadores educar al público sin que su mensaje fuese distorsionado. El correo directo fue también una herramienta vital que permitió a los candidatos conservadores competir y ganar en contra de los republicanos progresistas “de country club”.

En su libro, Regnery también examina el activismo judicial y a los nominados de la Suprema Corte de Justicia. Ve con perspicacia las nominaciones del Chief Justice John G. Roberts, Jr. y de Samuel A. Alito, Jr., como también la fallida nominación de Harriet Miers.

El autor explica el significado de la The Federalist Society [una organización de conservadores y libertarios en contra de la ortodoxia legal progresista]. Esta sociedad ha “vuelto a introducir ideas que los progresistas hubieran querido ver abandonadas, como a la ley natural y la libertad religiosa, soberanía y federalismo”. Jugó un papel importante en la aprobación de Roberts y Alito, y evitar a Miers.

A través del libro hay riqueza de información sobre los economistas conservadores y los defensores de mercados libres. Enfatiza a escritores como George Gilder, quien criticó a Hayek y a Milton Friedman, haciendo notar que “sus argumentos en favor del capitalismo eran demasiado utilitarios y carecían de inspiración”.

El capítulo sobre religión y el conservadurismo estadounidense es muy importante para entender los argumentos en favor de un gobierno limitado y que están basados en la fe. Especialmente interesantes son lo argumentos del economista Wilhelm Roepke y Peter Viereck. Este último es el autor de Conservatism Revisited: The Revolt against Revolt.

Regnery anota que, “El progresismo, Viereck pensó, sostuvo una idea ingenua sobre la bondad básica del hombre, la que era inadecuada para defenderse del mal de la tiranía. La alternativa, de acuerdo con Viereck, era un conservadurismo basado en el Cristianismo. El Cristianismo, concluyó, debe ser la secularización política de la doctrina del pecado original”.

El libro, Upstream: The Ascendance of American Conservatism, es valioso para quienes buscan entender más acerca del movimiento conservador y la política estadounidense en general. Regnery explica con claridad cómo un movimiento pequeño y dividido se transformó en una fuerza poderosa y seria en el escenario político. Señala que el Partido Republicano no está en sí mismo comprometido con los conservadores. El objetivo del partido es ser elegido y asegurar el poder.

Quizá lo más importante es que Regnery entiende que los conservadores primeros fueron los Padres Fundadores. Regnery dice con sencillez, “La Declaración de Independencia y la Constitución estuvieron basadas en la premisa de que el gobierno era la real amenaza contra la libertad y el propósito de una constitución es limitar el poder del gobierno”.

Nota del Editor

En muchas partes del mundo, los liberales son comprendidos como partidarios de la libertad humana, en especial la libertad económica. Sin embargo, en los EEUU el término liberals denota una posición opuesta a la de la libertad humana, al ser ellos partidarios de gobiernos grandes. Esos liberals serían vistos fuera de EEUU como socialistas. Por esta razón, he traducido a liberals como progresistas, que los representa mejor, pero no con la exactitud deseada.

En Derecha, Izquierda: Definiciones se muestra un ejemplo de un error al usar con vaguedad a las posiciones políticas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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